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Accidente de tren en Santiago

"Quiero enterrar a mi hermano y empezar mi duelo. No puedo esperar más"

  • Las familias de 6 personas esperan aún que se identifiquen los cadáveres
  • El cansancio hace mella en los familiares que esperan sin saber
  • Los psicólogos: "Necesitan ya el cuerpo para poder iniciar el duelo"
  • "Duermen poco y se olvidan de comer y beber", cuentan los profesionales
  • La policía reduce a 78 el número de fallecidos en el accidente de Santiago

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Seis de las víctimas aún permanecen sin identificar

Miran el reloj y el tiempo parece no pasar, miran el móvil, intentan descansar cerrando los ojos pero es imposible, deambulan por los pasillos con la mirada perdida. Están desesperados y no aguantan más.

Seis familias esperan aún a esta hora la identificación de su ser querido. Saben que murió en el trágico accidente de tren, que se ha llevado por delante 78 vidas y ha dejado 140 heridos, pero no tienen la comunicación oficial y no pueden trasladarse al tanatorio de Santiago de Compostela para iniciar todos los trámites. Son más de 30 horas de espera y se hace muy cuesta arriba.

"El proceso de duelo está parado. Saben del destino trágico de su familiar pero no pueden arrancar ese duelo y esa situación es muy dolorosa", ha explicado a RTVE.es Miguel Ángel Dolollo, psicólogo y jefe del equipo de Cruz Roja que atiende a los familiares en el centro de atención a las víctimas instalado en la ciudad.

"Les damos la mano, hablamos con los que quieren hablar. Si hay que abrazar, se abraza y si hay que llorar, se llora", ha señalado a RTVE.es Jorge Carballido, otro psicólogo que atiende a los familiares.

Simona espera el cadáver de su compatriota dominicana que viajaba en el tren y de la que aún no sabe nada. "Uno pierde la noción del tiempo aquí (en el centro de atención a las víctimas). Necesitamos cerrar este trámite angustioso y descansar. Queremos enterrarla, que descanse ya", ha asegurado a las puertas del centro municipal.

"Quiero enterrar a mi hermano. No puedo más". Es el lamento constante, la frase que dice sin parar una joven dentro del centro, según relata a RTVE.es uno de los que allí trabajan. Son tantos o más profesionales como familiares. Toda atención es poca.

El cansancio hace mella en los que aún esperan la identificación

Unos hablan con normalidad y actúan como si estuvieran en una nube, otros enmudecen, otros no paran de llorar. Las reacciones, cuentan los profesionales, son variadas pero hay un denominador común: el cansancio.

Los psicólogos y trabajadores sociales han conseguido que diez de las 13 familias que anoche esperaban noticias se fueran a descansar y salieran, por unas horas, del centro.

"Les insistimos en la importancia del descanso, pero como mucho concilian el sueño una hora", ha afirmado el jefe del equipo de Cruz Roja, quien añade que se olvidan hasta de comer y de beber.

Se olvidan hasta de comer y beber

Destacan la entereza con la que llevan una situación tan trágica y trabajan para que no se contagie de familia a familia la desesperación, que a veces salta.

"Saben que el proceso de reconocimiento es lento, tienen paciencia. La naturaleza humana hace que uno reaccione con una fuerza que no sabemos cómo viene, pero que viene", asegura a RTVE.es un psicólogo municipal de Santiago de Compostela.

La Policía científica ha asegurado que el proceso de reconomiento puede durar incluso días. El alcalde de Santiago, Ángel Curras, ha explicado a las puertas de este centro que estas últimas identificaciones están siendo muy complejas por los politraumatismos y las quemaduras de los cuerpos.

"No les damos falsas esperanzas"

"Intentamos que la larga espera sea menos traumática y sobre todo, no les damos falsas esperanzas", ha explicado a RTVE.es Carmen Reigia, jefa de Operaciones de Cruz Roja. 

Cuentan los profesionales que ninguna familia espera el milagro y que solo quieren la entrega del cuerpo para poder enterrarlo.

Les preparan para lo que vendrá después. El "duelo real" que ellos llaman porque ahora muchos viven en una nube. Por supuesto, no ven nada la televisión y viven aislados de la repercusión mediática que este accidente, el primero de alta velocidad en España, está teniendo en España y fuera del país.

Mientras, sigue la solidaridad en Santiago de Compostela. Residencias de estudiantes, centros religiosos, hoteles y casas particulares ofrecen alojamiento gratuito a los familiares, tanto a los que van a enterrar a sus seres queridos como a los que cuidan en hospitales a los enfermos. Saben que poco pueden hacer pero el cobijo y el calor ayuda en estos momentos tan duros.

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