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Suspenden el paseo espacial al exterior de la EEI tras hallar líquido en escafandra del astronauta

Una fuga de agua en una escafandra aborta un paseo espacial en la Estación Internacional

  • La fuga es, por ahora, de origen desconocido

  • El agua pegada a su cabeza le impedía al final oír, hablar y ver

  • Un buen trabajo de equipo hizo que todo quedara en un susto

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Chris Cassidy y Luca Parmitano apenas habían comenzado con las tareas de su paseo espacial cuando una fuga de agua que se acumulaba dentro del casco del traje espacial de Parmitano obligó a abortarlo con urgencia.

Parmitano comenzó a notar la acumulación de agua mientras trabajaba en colocar un cable de la red de datos de la Estación Espacial Internacional (EEI) que conectará el segmento estadounidense con el futuro módulo ruso Nauka, apenas media hora después de haber comenzado el paseo espacial.

Agua de beber

Como medida de precaución, el astronauta italiano, de 36 años, se bebió toda el agua que había en la bolsa de agua que llevaba para tal efecto por si la fuga provenía de ahí, aunque no parece ser el caso, pues el volumen de agua siguió aumentando.

Además, una vez de nuevo dentro de la Estación, este comentó que el agua que flotaba en el casco sabía muy raro, lo que puede querer decir que la fuga venía del circuito de agua yodada que se usa para refrigerar los trajes espaciales, aunque la telemetría del traje indicaba que no, así que habrá que revisarlo a fondo para dar con el origen de esta.

Aunque su primera intención fue seguir trabajando pronto, la acumulación de agua fue tal que esta empezó a meterse en su nariz y boca, así que desde el control de la misión decidieron abortar el paseo inmediatamente.

Recogiendo con prisas

Claro que eso es más fácil de decir que de hacer, pues, aunque Parmitano estaba de vuelta en la esclusa Quest apenas diez minutos después de recibir la orden, pasó algo más de media hora en total hasta que estuvo presurizada y Luca pudiera quitarse el casco.

De hecho, en un momento dado había tanta agua en su casco que Parmitano no podía oír ni hablar con el resto de sus compañeros a bordo de la EEI ni con control de la misión y al final le costaba incluso ver, pues el agua se le quedaba pegada a la cara sin ir a ningún sitio.

Afortunadamente, todo se quedó en un susto
, y en cuanto a las tareas que quedaron sin hacer, ninguna de ellas era urgente, por lo que pueden quedar postergadas sin problema para otro paseo espacial con fecha por determinar.

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