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Firefox OS es la misma obra interpretada por los mismos actores

  • El nuevo sistema operativo se basa en el lenguaje HTML
  • De momento está en desarrollo y lejos de ser práctico
  • Interfaz y funciones calcan a los móviles Android y iPhone

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Pantalla con aplicaciones de Firefox OS.
Pantalla con aplicaciones de Firefox OS. Blog Movistar

Probar el modelo Peak de Geeks Phone con el sistema operativo Firefox OS, en versión para desarrolladores, no ha hecho sino confirmar mi impresión sobre que Firefox OS es más de lo mismo. Es la misma obra interpretada por los mismos actores, pero con peores resultados. Al menos por ahora.

Ni original ni innovador

Firefox OS es básicamente una copia de Android con muchos parecidos al iOS del iPhone. Esto no es nada malo en sí mismo -es el caso también de BlackBerry 10- pero en este caso lo más desesperanzador es que no haya nada en todo el teléfono que sea mínimamente novedoso o diferente, ni deja pistas de que esto vaya a cambiar. Firefox OS simplemente carece de identidad propia, algo que al menos sí tiene BlackBerry 10 por ejemplo, y no se avergüenza por ello.

De modo que Firefox OS no ofrece nada nuevo ni diferente -algo que más o menos sí ofrece Windows Phone- y no veo ningún argumento para que resulte atractivo a cualquier consumidor o a actuales usuarios de otros smartphones. Es tan lo de siempre que apenas se distingue de un Android de gama baja.

Y aunque se distinga por concepto o en su interior, las 'tripas' o las motivaciones de un sistema operativo móvil no son argumento suficiente como para que este sea adoptado en masa. Y si alguna vez aquello sirvió como argumento, eso se acabó. La inmensa mayoría de los consumidores presta poca o ninguna importancia a sus diferencias técnicas, internas y conceptuales, estéticas o funcionales. Hasta qué aplicaciones hay disponibles en cada plataforma es una consideración que cada vez tiene menos peso.

La batalla entre los dos principales sistemas operativos para smartphones (Android e iOS) está tan igualada que actualmente es imposible decir honesta y objetivamente que una de ellas es mejor que la otra.

Uno y otro destacan o son superiores por una u otra cosa, pero entre ellas el promedio de la experiencia resultante está muy igualada. Y también está muy por encima de lo que ofrece Firefox OS y de lo que podrá llegar a ofrecer en los próximos años. Incluso plataformas totalmente a la altura del duopolio como Windows Phone lo están teniendo muy difícil para ganarse la atención del público.

De desarrolladores para desarrolladores

Firefox OS es el clásico ejemplo de un producto hecho por desarrolladores para desarrolladores que sí saben ver en él qué hay más allá de su superficie y apreciarlo. E incluso defenderlo con vehemencia. Se trata de un sistema operativo móvil basado en los estándares libres y abiertos de la web con el lenguaje HTML como fundamento, algo que suena idílico sobre el papel.

Sin embargo, realmente esto tampoco aporta ningún beneficio para el usuario final. De hecho es más bien al contrario, en tanto su rendimiento raya lo mediocre hasta que resulta prácticamente inutilizable para un uso normal, siquiera de prueba. Incluso moverse por el sistema operativo -desde desbloquear el teléfono- o cambiar un ajuste puede acabar con la paciencia del más templado de los usuarios.

Por otro lado, respecto a los estándares web, su conjunto disponible actualmente no cubre todas las necesidades que puede requerir el desarrollo de una aplicación móvil, lo que significa que Firefox debe desarrollar 'estándares propios' (es decir, que no son estándares de verdad, al menos no de entrada) para que los desarrolladores puedan crear sus aplicaciones. Mozilla (la fundación tras el desarrollo de Firefox) es uno de los principales defensores e impulsores del lenguaje de la web, pero al fin y al cabo no es el WWW Consortium, el organismo encargado de su desarrollo.

A pesar de su compromiso con los estándares web, el navegador web Firefox nunca logró usurpar el liderazgo al navegador Internet Explorer, y de hecho en apenas un par de años ambos se han visto ampliamente sobrepasados en popularidad y capacidades por Chrome, el navegador web respaldado por Google.

En ese mismo periodo de tiempo el uso del negador web de Firefox no ha hecho más que descender en ordenadores, y en móviles simplemente no cuenta. Y se supone que los navegadores web son su especialidad y su razón de ser.

Las aplicaciones web aún no pueden competir con aplicaciones nativas

Si el lenguaje HTML utilizado en aplicaciones más o menos sofisticada llega a suponer un problema de rendimiento en ordenadores de sobremesa esto es algo que se agrava mucho más en un teléfono móvil. El modelo probado, el Peak se vende como un teléfono 'potente' pero, por especificaciones y en la práctica, se queda bastante lejos de lo que actualmente se considera un teléfono potente en cualquier otra plataforma.

En cuanto a las aplicaciones, son más que conocidos los casos de Facebook o LinkedIn que tuvieron que rehacer sus aplicaciones móviles ante el desastroso resultado de sus versiones móviles basadas en la web, desarrolladas en lenguaje HTML. Kiran Prasad director de desarrollo móvil en LinkedIn admitía recientemente que el lenguaje HTML5 no les permitía alcanzar lo mejor para su aplicación móvil. En su lugar tuvieron que desarrollar en lenguaje nativo de cada plataforma móvil "para poder hacerlo verdaderamente bien".

La inmensa mayoría de los usuarios de estas aplicaciones jamás sabrán que ese cambio interno existió. A sus efectos no fue más que una actualización de sendas aplicaciones. Pero sí pudieron apreciar la diferencia que supuso utilizar a diario una y otra versión.

También Apple, hace años, tuvo que reconocer que el lenguaje de la web no era el más adecuado para el desarrollo de aplicaciones móviles, que en 2007 era la única manera en la que se admitía el desarrollo aplicaciones para el iPhone original.

Años después, de momento, se mantiene esa diferencia entre lo que es necesario y lo que sirve para desarrollar aplicaciones móviles y lo que es necesario y lo que sirve para desarrollar en la web. Lo que es posible hacer en cada entorno sigue siendo muy distinto, incluso aunque en la superficie, visualmente, se puedan alcanzar grandes similitudes. Simplemente ahora mismo es muy difícil imaginar que muchas aplicaciones y juegos que hoy ya existen para iOS y Android puedan llegar a existir a medio plazo en forma de aplicación web sin que su utilización resulte exasperante para el usuario, para el teléfono y para la batería.

La seguridad también es otro asunto clave que Firefox OS aún debe resolver. El simple hecho de que pueda ejecutar aplicaciones web (en línea o descargadas en el teléfono) sin necesidad de pasar por una tienda de aplicaciones puede suponer un problema grave. De hecho actualmente es un problema pendiente de resolver incluso en Android donde -a pesar de que Google hace por supervisar los programas disponibles- las aplicaciones maliciosas siguen aumentando.

Éxito improbable a medio plazo

Ahora mismo lo más probable es que aunque la web como plataforma se beneficie por el desarrollo de Firefox OS este sistema operativo móvil no vaya a ninguna parte, como sucedió con tantos otros incluso mejores en el pasado (MeeGo y WebOS) o como aún está por ver que no suceda con alternativas actuales o a futuro (Tizen, Sailfish y Bada, entre otros).

Pero también es verdad que Firefox OS está en una versión muy previa de desarrollo y también es verdad que cuenta con el apoyo y la simpatía de numerosas compañías y de una comunidad de desarrolladores entusiasta y muy activa.

Sin embargo, como decía al principio, lo más decepcionante no es el funcionamiento de la tecnología, algo que inevitablemente irá mejorando con el tiempo, sino que conceptualmente no muestra ninguna intención de cambiar y mejorar lo conocido y en cambio se conforma con utilizar otro lenguaje para decir lo mismo que ya hemos escuchado antes.

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