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Dan Brown: "No es fácil escribir 'bestsellers'. Mis personajes no saben cuántos libros he vendido"

  • El autor más leído en España presenta su última novela, Inferno
  • Es el cuarto libro protagonizado por el profesor Robert Langdon
  • Rechaza que repita una fórmula infinita y no lee las críticas literarias
  • Se cuelga de los tobillos todas las mañanas antes de escribir

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Dan Brown presenta su nuevo libro en Madrid

Es el autor más leído en España. El libro que le catapultó a la fama, El código Da Vinci, ha vendido 81 millones de ejemplares en todo el mundo y es uno de los diez más vendidos de la historia, al nivel de la Biblia o Harry Potter. Y su nuevo libro, Inferno (Editorial Planeta), ha salido a la venta con una tirada de cuatro millones de ejemplares en inglés y un millón en español.

Pero parece que las cosas no son tan sencillas como parecen para Dan Brown: "La escritura nunca ha sido del todo un placer. A mí me cuesta mucho. Me levanto cada día a las 04.00 de la mañana y por cada página que se publica, yo he escrito cuatro", ha confesado el escritor estadounidense en una multitudinaria rueda de prensa este jueves en Madrid para presentar su sexta novela y cuarta protagonizada por Robert Langdon, en el marco de la Biblioteca Nacional de España, con una nutrida presencia de medios latinoamericanos.

Brown asegura que el éxito tampoco ayuda a que los libros salgan solos. "Las cosas no son más fáciles. Cada día me enfrento a la página en blanco  y mis personajes no saben cuantos libros he vendido. El proceso es muy difícil, pero al final te llena", asegura el autor, que dice preferir ser un bestseller a la experiencia de que "nadie te lea", como le ocurrió con sus tres primeras novelas.

El estadounidense, de 48 años, se han enfrentado a la prensa con un tono cercano y amable -"el 99% de mi vida transcurre en privado, en la oscuridad, y un 1% en días como hoy en los que mi editor me dice que tengo que ser intersante para la prensa"-, y para romper el hielo ha recordado su vinculación con España: dos veranos en Gijón, dos años en Sevilla estudiando Historia del Arte y muchas visitas, "aunque he olvidado casi todo mi español".

"No voy a tener tiempo de escribir todos los libros que quiero"

En Inferno vuelve a situar al profesor Langdon al frente de la resolución de un misterio, en este caso sobre la base de la simbología oculta en La Divina Comedia de Dante, que leyó por primera vez con 18 años y en italiano, y en donde alerta sobre el problema del crecimiento de la población mundial.

"Este no es un libro activista, pero es cierto que me preocupa el futuro del mundo", ha dicho el escritor, que ha añadido el dato de que en los últimos 85 años la población mundial se ha triplicado en una sola generación y ha confiado en que su libro pueda ayudar a hacer pensar a los gobernantes en cómo solucionar este problema.

Una década después de que El código Da Vinci y sus teorías de la conspiración provocasen la ira del Vaticano, el autor confiesa que le sorprendió "el furor que despertaron", pero no se arrepiente de ello "porque yo hago las preguntas que creo que deben hacerse". Además, es escéptico sobre el cambio de papa porque el Vaticano "cambia muy despacio y no creo que haya cambios drásticos en su política".

Brown, que rechaza que sus libros repitan una "fórmula infinita", piensa seguir escribiendo historias para su personaje estrella, entre otras cosas porque "50 editoriales de todo el mundo entrarían en pánico si abandono a Robert Langdon". Es más, dice muchas ideas para nuevos escenarios para Langdon, pero no cree que le dé tiempo a escribir todos esos libros, "a no ser que la ingeniería médica mejore mucho y muy rápido".

El escritor se siente identificado con su personaje hasta el punto de que le "encantaría ser" Robert Langdon, que es mucho más "atrevido, divertido, valeroso y con una vida mucho más interesante" que la suya y defiende que el escribir estos bestseller permite que su editorial pueda publicar libros de otros escritores no tan famosos. "Dar la voz a los demás es nuestro trabajo", afirma este hijo de un matemático, que le introdujo en el mundo de los códigos, y de una organista de iglesia que le inculcó las creencias religiosas que ahora cuestiona.

Colgado de los tobillos y sin leer las críticas

Dan Brown, que este viernes por la tarde mantendrá un encuentro con sus lectores en el Teatro Goya de Madrid, ha aprovechado para confesar algunas de sus "manías", aunque reconoce que le hacen parecer una persona "muy extraña", como el colgarse del techo todas las mañanas.

"Cada día me cuelgo con unas botas de gravedad. Es muy bueno para la columna, los ojos y oxigena el cerebro y te ayuda a ver el mundo desde una perspectiva diferente, lo que es muy bueno cuando escribes novelas", ha explicado.

También cuenta que tiene un reloj de arena, que tarda una hora en correr, y que cada vez que se acaba, se levanta a hacer flexiones y ejercicios "porque te ayuda a seguir con entusiasmo y a seguir bien alerta".

Estas son dos de las "extrañezas" de un autor que es una auténtica máquina de vender libros, cuya calidad literaria es muy cuestionada por los críticos, aunque a Dan Brown no le preocupan demasiado las críticas, de las que dice que solo con leer los titulares sabe si son buenas o malas y no necesita leerlas enteras.

"Yo espero que a los críticos les guste mi trabajo, pero no es el caso, aunque no lo es para nadie. Cuando eres un creador, seas un escritor o un músico, todo lo que te guía es tu propio gusto y esperas que otros compartan tu gusto. Algunos sí y otros no, pero la vida sigue".

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