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Holanda dice 'sí' a Europa con una ajustada victoria a los liberales y castiga a los extremistas

  • Obtiene 41 escaños de los 150 posibles frente a los 39 de los laboristas
  • Los grandes perdedores de la noche son los partidos euroescépticos
  • Ante el ajustado resultado las dos formaciones tendrán que ponerse de acuerdo

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Los liberales se imponen a los laboristas en Holanda

Holanda ha abrazado a Europa en sus elecciones legislativas con su  amplio apoyo a los laboristas y una ajustada victoria los liberales de  derecha, cuyo pro europeísmo se ha impuesto sobre el odio a Bruselas del  xenófobo Geert Wilders, que tuvo que encajar una importante derrota.

Los resultados de los comicios adelantados del 12 de septiembre han dado  un vuelco a las expectativas perfiladas por los sondeos, que aunque  preveían una ajustada contienda entre liberales (VVD) y laboristas  (PvdA), no vislumbraban ni su espectacular ascenso ni la caída en picado  del xenófobo Wilders, que perdió nueve escaños (se queda con 15)  respecto a los 24 logrados en 2010.

Wilders ha reconocido su derrota nada más empezar el recuento de los  votos y con lágrimas en los ojos ha asumido que su discurso de ataque a  Europa y al euro "no ha calado en esta ocasión".

El partido liberal de derechas (VVD) del primer ministro holandés, Mark Rutte con 41 escaños, diez más que en 2010, se ha confirmado  como la primera fuerza del Parlamento holandés, formado por 150  diputados, mientras que los laboristas, con 39 asientos,  han aumentado  nueve escaños respecto a los comicios anteriores.

Los socialistas radicales del SP, que con su programa crítico hacia la   política de austeridad europea dominaron el inicio de la campaña,   mantienen los 15 escaños y empatan con Wilders como tercera fuerza   política.

Los holandeses dan así su respaldo a dos opciones europeístas y ubicadas en la zona central del espectro político. Liberales y laboristas han conseguido capitalizar el voto de otras formaciones más pequeñas  como los democristianos y los verdes para crecer con fuerza con  respecto a los anteriores comicios, celebrados en 2010. El VVD obtiene  10 escaños más que los obtenidos en esa fecha y el PvdA sube 9, cifras  que les darían juntos 80 asientos en un Parlamento de 150.

Gobierno de coalición

Si bien se ha proclamado vencedor de las legislativas, el liberal Rutte no puede dar por descontada la continuidad de la política de austeridad financiera  de la que ha sido bandera en Holanda y en Europa, porque tendrá que  compartir el poder, previsiblemente con los laboristas, para gobernar en  mayoría.

Esa coalición, que sería la que más se ajusta al  resultado electoral, se avecina complicada porque a pesar de la  predisposición de ambas fuerzas a formar un Gobierno estable y pro  europeo, ninguna quiere perder el curso de sus visiones de la sociedad y  de la economía.

Ante lo ajustado de los resultados, las dos formaciones están llamadas a ponerse de acuerdo para formar un nuevo Ejecutivo, cuya composición sería extremadamente compleja en caso contrario.

"Mañana voy a dar los primeros pasos que conduzcan a la formación de un Gobierno estable", ha dicho Rutte en una corta intervención en la televisión holandesa, donde ha declinado comentar más detalles sobre la formación del Gobierno de coalición.

El líder laborista, Diederik Samsom, también ha defendido su propio frente  en sus primeras declaraciones, resaltando que está dispuesto a formar un  gobierno estable "siempre y cuando los resultados electorales tenga su  traducción en un programa de gobierno" y puntualizando que "la política  de derecha de los últimos años no seguirá".

Ambos líderes coinciden en puntos como la solidaridad con Europa del Sur  -más que por principios, por propio interés de la economía de  exportación holandesa-, pero difieren en sus enfoques de ataque a la  crisis del euro

Negociación con Bruselas

Rutte es partidario de seguir alineado con  Finlandia y Alemania a la hora de aplicar recortes estrictos para  mantener el déficit a raya, por debajo del 3 % marcado por el Pacto de  Estabilidad, mientras que Samsom se inclina hacia la realización de  reformas estructurales y la creación de empleo, acercándose así a la  perspectiva de Francia.

Tampoco en política nacional va a ser  fácil limar sus diferencias sobre algunos asuntos como el copago  sanitario o la forma de atajar el estancamiento del mercado  inmobiliario.

Ambos indicaron recientemente que son conscientes de  la necesidad de hacer pactos, pero también dijeron que no los harían  por encima de principios básicos de sus programas, que para Rutte es el  ajuste del déficit y para Samsom la educación.

Liberales y  laboristas pactaron un programa de Gobierno conjunto al mando del  socialdemócrata Wim Kok entre 1994 y 2002, cuando gobernaron apoyados  por el partido de centro D66 (que con 12 ha ganado dos escaños en estas  elecciones).

El proceso de formación de Gobierno, que se presume  largo, se hará por primera vez, y a petición del Parlamento, en ausencia  de la reina Beatriz como moderadora.

Los socialistas radicales del SP, que con su programa crítico hacia la  política de austeridad europea dominaron el inicio de la campaña,  mantienen los 15 escaños y empatan con Wilders como tercera fuerza  política.