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James Hall, el fundador de la geología experimental y de la geoquímica

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El geólogo y químico escocés James Hall nació en Dunglass, Haddingtonshire el 17 de enero de 1761, en el seno de una familia acomodada de la baja aristocracia.

Recibió una educación privada hasta que cumplió doce años, cuando fue enviado a la Academia Militar de Elin en Kensington, bajo la supervisión de su tío y médico del rey, Sir John Pringle. Con quince años heredó de su padre el título de baronet Salón de Dunglass, una dignidad a medio camino entre barón y caballero.

Estudió en las universidades de Cambridge y Edimburgo y, como era habitual en la gente acomodada de la época, inició un viaje de estudios por Europa.

Se matriculó en la academia militar francesa de Brienne, donde fue compañero de estudios de Napoleón Bonaparte. En París conoció a Lavoisier y a su regreso a Escocia promocionó la nueva nomenclatura química francesa.

El calor interno del planeta

Hall inició sus trabajos en el campo de la geología como aficionado y autodidacta. En los inicios de su carrera, estudió química con Joseph Black e historia natural con John Walker, pero demostró un escaso interés en la geología, hasta que conoció a James Hutton, de quien se hizo amigo y seguidor.

Hutton suponía que el agente principal de los cambios geológicos era el calor interno del planeta, mientras que Werner y sus seguidores, conocidos como neptunistas, achacaban los cambios geológicos a la acción del agua.

Werner sostenía que si las rocas se licuaran por acción de las elevadas temperaturas, al enfriarse se convertirían en una sustancia vítrea y no cristalina como aparecían aquellas sustancias que precipitaban de una solución acuosa.

Además, creían que rocas como la caliza se descomponían con el calor intenso por lo que las grandes reservas de caliza nunca se habrían calentado y la Tierra, en general, tampoco.

Hall intentó probar en laboratorio las objeciones neptunistas a la teoría de Hutton. En una fábrica de vidrio comprobó que si el vidrio fundido se enfriaba muy lentamente no se convertía en cristal corriente, sino en una masa opaca y cristalina.

Una máquina para probar su teoría

A la vista de esto, inventó una máquina que le permitía regular el calor y la presión, y que llegó a ser muy útil en sus experimentos. Fundió roca granítica y comprobó que si se enfriaba rápidamente se convertía en un sólido vítreo, mientras que si se dejaba enfriar lentamente, formaba un sólido cristalino.

Después demostró que la caliza derretida podía convertirse en mármol al enfriarse. Fue el primero en descubrir la composición de la lava basáltica y del whinstone, término anglosajón que engloba diversos tipos de rocas duras, de color oscuro, como los basaltos y areniscas cuarzosas.

Y en un segundo viaje a Europa, examinó las formaciones geológicas de los Alpes y del monte Etna, y notó la similitud entre los recientes ríos de lava de Italia y algunas regiones mucho más antiguas de Escocia.

Hall es considerado el fundador de la geología experimental y de la geoquímica. Fue presidente de la Royal Society de Edimburgo, y el autor de varias obras sobre arquitectura, entre las que destaca Ensayo sobre el origen, historia y principios de la arquitectura gótica.

También tuvo tiempo para dedicarse a la política, y fue miembro del Parlamento por el distrito municipal de St. Michaels desde 1808 hasta 1812. Se casó con la hija del conde de Selkirk, con quien tuvo seis hijos, uno de ellos, Basil, viajero y escritor.

Hall murió en Edimburgo el 23 de junio de 1832, tras una larga enfermedad que le aquejó durante tres años y medio.

Algunos de sus instrumentos experimentales se exhiben en el Museo Británico y en el Museo de Geología de Londres, lo que demuestra la importancia de sus contribuciones en geología experimental.