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El conflicto del Sáhara reúne de nuevo a Marruecos y el Polisario tras el 'caso Haidar'

  • Mantendrán reuniones informales el 10 y el 11 de febrero en Nueva York
  • Las dos partes mantienen posturas antagónicas que alejan la solución

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Vista general de un campo refugiado saharaui en Tindouf, Argelia.
Vista general de un campo refugiado saharaui en Tindouf, Argelia. REUTERS REUTERS/Louafi Larbi

El Sáhara vuelve a estar en los focos de la actualidad internacional. Marruecos y el Frente Polisario conversarán durante este miércoles y el próximo jueves sobre la situación de la ex colonia española en el marco de una reunión informal que tendrá lugar en el condado de Westchester, al norte de Nueva York, en un momento en el que la causa saharaui ha cobrado relevancia, tras el caso de Aminatu Haidar.

La activista saharaui inició una huelga de hambre en la isla de Lanzarote para, además de protestar por su expulsión forzosa de Al Aaiún, defender los derechos del Sáhara y condenar a la comunidad internacional por desterrar a este territorio al olvido.

Y esa condena iba especialmente dirigida a España por su excesiva neutralidad en un conflicto que la señala con el dedo como principal responsable. El Gobieno español no fue capaz de acometer un proceso de descolonización efectivo en 1975 y, en su lugar, cedió la administración del Sáhara -acción ilegal de acuerdo al derecho internacional- a Marruecos y Mauritania.

Este nuevo encuentro se enmarca dentro de la puesta en marcha de las resoluciones 1813 y 1871 del Consejo de Seguridad de la ONU, que llamaban a las partes a intensificar las negociaciones para alcanzar una solución realista.

El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Taib Fasi Fihri, que encabezará la delegación de su país, ha manifestado que 'Marruecos participará en esta reunión informal animado por la buena fe y con espíritu constructivo'.

Sin embargo, el conflicto diplomático que provocó el 'caso Haidar', unido a la detención en octubre de siete activistas que viajaban a campamentos de refugiados en Argelia, son dos acontecimientos latentes que aún irritan a ambas partes.

'La tensión sigue presente, ya que después de Viena no esperábamos que Marruecos actuara como lo hizo', ha afirmado el representante del Polisario ante la ONU, Ahmed Bujari.

Negociaciones estancadas

El proceso de negociación entre Rabat y el Frente Polisario se encuentra estancado desde marzo de 2008, después de que las rondas de negociaciones de Manhasset fracasaran y los independentistas saharauis rechazaran que Peter van Walsum siguiera al frente del proceso como enviado especial de la ONU.

'Un Sáhara independiente es inalcanzable', sostenía en el verano de 2008 Walsum. Unas declaraciones que fueron entendidas por el Polisario como una alineamiento del mediador 'a favor de las tesis marroquíes'.

Tras la salida de Walsum, Christopher Ross se convirtió en el nuevo enviado de la ONU para solucionar el conflicto y es el que participó en el último encuentro entre Marruecos y el Frente Polisario, celebrado en Viena en el verano de 2009 En esta cita prevaleció el buen ambiente y 'el mutuo respeto y compromiso de continuar las negociaciones cuanto antes', según señalaba Ross en aquel momento.

Ahora tiene como primer punto de su agenda restaurar un buen ambiente de diálogo y proponer medidas de confianza para poner en marcha una quinta ronda de negociaciones formales.

Sin embargo, las posturas de las partes ante esta nueva cita siguen siendo antagónicas y nada apunta a que alguna de las partes vaya a ceder en unas exigencias que ya se han convertido en 'históricas'.

Los saharauis abogan por la convocatoria de un referéndum sobre su autodeterminación e independencia  y Marruecos tan sólo concede una autonomía más o menos amplia para el territorio. Tesis incompatibles.

El Polisario, además, quiere incluir la supervisión de los derechos humanos al mandato de la MIsión de Naicnoes Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) cuando el Consejo de Seguridad lo renueve en abril.

La comunidad internacional: 'quien calla, otorga'

La comunidad internacional permanece en silencio ante la anexión del Sáhara por parte de Marruecos y su política de hechos consumados.

Los diferentes gobiernos españoles desde 1975 han mantenido una postura de 'neutralidad activa' en el conflicto. No se han posicionado a favor de ninguna de las partes pero, como actor responsable, han cooperado para llegar a una solución.

Madrid, en un equilibrio inestable entre Argel -su principal suministrador de gas- y Rabat, no se atreve a citar el referéndum de autodeterminación, aunque el último gobierno socialista ha sido el único que ha llegado a simpatizar tímidamente con la tesis de la autonomía.

Durante el 'caso Haidar' y el trasfondo de la cuestión saharaui que planteaba, España mantuvo su principio neutral, sosteniendo que el 'Gobierno respeta las decisiones que se tomen bajo el auspicio de la ONU'.

Francia, que también intervinó en el caso de la activista, fue clara y apoyó la propuesta de Rabat de resolver el conflicto con la autonomía del territorio. Una postura que ha compartido EE.UU. al entender a Marruecos como una aliado estratégico desde la guerra fría. Ahora le toca a Barack Obama decidir di rompe o no con esta directriz de la política internacional norteamericana.

La República Árabe Saharaui Democrática, proclamada por el Polisaria en 1976, es reconocida como un Estado independiente por 46 países, entre ellos Venezuela e Irán.

Más allá del conflicto político, los refugiados saharauis

Más allá del conflicto político que supone el Sáhara se encuentran los saharauis y la vulneración constante de sus derechos por el reino alauita.

Más de 100.000 saharauis viven -o sobreviven- en los campos de refugiados de Tinduf en Argelia. Han huido de la represión política a la que somete el régimen marroquí a cualquier que no comulga con su doctrina.

Cientos de activistas políticos se consumen en cárceles marroquíes por cometer el único 'delito' de expresar su opinión o manifestarse a favor de ciertas ideas políticas.

Desde la Intifada saharaui de 2005 se han multiplicado las salidas al extranjero de conocidos activistas de derechos humanos que acuden a conferencias, recogen premios, apoyan públicamente su causa y denuncian los abusos de Rabat. Entre ellos, Aminatu Haidar, que regresaba de recoger un 'Premio al Coraje Civil 2009' de la Fundación Train en EE.UU. cuando fue detenida por Marruecos en el aeropuerto de Al Aaiún.

La prestiosa organización en defensa de los derechos humanos, Human Right Watch, ha publicado varios informes en los últimos años en los que acusa a las autoridades marroquíes de 'violencia policial' y de someter a 'palizas y torturas' a detenidos en el Sáhara.

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