Enlaces accesibilidad

La extensión del Protocolo de Kyoto abre la brecha entre pobres y emergentes

  • Una pequeña isla del Pacífico se atreve a pedir más esfuerzos a China e India
  • El gobierno danés propone extender Kyoto hasta 2020
  • Aumentaría las obligaciones a los ricos y dejaría libre a los emergentes

Ver también:Ver también: Cambio, ¿qué cambio? / Pistas para entender Copenhague / Resuelve tus dudas 

Por
Tercer día de la Cumbre del Clima de Copenhague

Tuvalu, una pequeña isla, rodeada de arrecifes de coral en el Pacífico Sur y con tan sólo 11.000 habitantes, ha abierto la primera fisura entre el aparentemente homógeneo bloque de países pobres y emergentes al pedir que las potencias emergentes del planeta, responsables del 50% de las emisiones mundiales, también se comprometan legalmente a reducir sus emisiones a partir de 2013.

En concreto, pide que se revise la premisa adoptada len Convención sobre Cambio Climático de Río de Janeiro, en 1992,  que diferenciaba la "responsabilidad histórica" entre los países industrializados a los países en desarrollo.

Más Kyoto

La supervivencia de Kyoto divide a los principales grupos de países que se dan cita en Copenhague. Mientras los países ricos desean que junto a un compromiso a medio plazo por su parte haya otro de los países emergentes de reducir a la mitad sus emisiones para 2050, los países pobres y las pequeñas islas -agrupados en torno al G-77- quieren un tratado legalmente vinculante más ambicioso que Kyoto, que podría amenazar a los emergentes.

"Tenemos un sistema muy válido para combatir el cambio climático", ha declarado el jefe negociador chino, Su Wei.

"La restricción que pesa en los países desarrollados debería ampliarse, en parte, a las economías en desarrollo", ha declarado a France Presse Taukiei Kitara, delegado de Tuvalu, admitiendo que supone un intento sin precedentes en el G-77, la coalición de países en desarrollo.

"Sabemos que la aplicación de Kioto es incompleta y queremos iniciar compromisos más firmes", ha declarado, subrayando que su pequeño país había recibido apoyo de otros pequeños estados insulares, el grupo de países menos desarrolados (PMA) y Costa Rica.

El grupo de países emergentes, entre los que se encuentran China, India, Brasil y Suráfrica, apuesta por mantener los mecanismos de Kyoto con un refuerzo del compromiso de los países ricos en la reducción de emisiones que cifran entre un 25 y un 40% respecto a 1990, algo que no se concreta en el documento.

Los pobres, aislados

Por su parte, los países agrupados en la Asociación de Pequeños Estados Isla (OASIS, en inglés), junto a los países africanos, quieren un compromiso mñas fuerte, de forma que el ascenso de temperatura sea de 1,5 grados y no de dos y las concentraciones de partículas de gases de efecto invernadero se reduzcan a 350 partículas por millón y no a 450, tal y como defienden los ricos y emergentes.

La razón es que estos países son los más vulnerables al calentamiento global, ya que el aumento del nivel del mar podría literalmente devorar estos estados y provocar lluvias y sequías que azotarían a la ya de por sí depauperada población africana.

Mientras tanto el gobierno danés, que preside la cumbre, ha propuesto que una versión reforzada del Protocolo de Kyoto se aplique hasta 2020, en la línea de lo que pedían los países emergentes.

Así se recoge en un documento de trabajo fechado el pasado 30 de noviembre, en el que se subraya que "más compromisos por parte de los países desarrollados deberían tomar forma en limitaciones cuantificadas de emisiones de gases de efecto invernadero y objetivos de reducciones".

"Como hormigas en una habitación llena de elefantes, los países pobres corren el riesgo de ser aplastados en las conversaciones de Copenhague", ha advertido Antonio Hill, de Oxfam Internacional, también presente en Copenhague.