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Ahmadineyad vs Ahmadineyad

  • El principal rival del actual presidente iraní será su propio legado
  • La alta inflación o la ausencia de respeto hacia los DDHH juegan contra él
  • El conservador Ahmadineyad accedió al poder en Irán hace cuatro años
  • El populismo y el regreso al programa nuclear, bases de su mandato

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El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, saluda a los medios a su llegada a una rueda de prensa en Teherán
El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, saluda a los medios a su llegada a una rueda de prensa en Teherán EFE EFE/Abedin Taherkenareh
Los cuatro años de Mahmud Ahmadineyad al frente de la república islámica de Irán han cambiado la cara de un país que intentaba abrirse al mundo con el reformista Jatami y que volvió a la oscuridad con el conservadurismo del actual presidente iraní.
 
El 24 de junio de 2005, el por entonces alcalde de Teherán, Mahmud Ahmadineyad arrasaba en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Irán y se alzaba con el poder en la república islámica, siempre bajo el paraguas del ayatolá Jameini, líder espiritual del país.
 
Cuatro años después, Irán ha ganado 200.000 millones de dólares por la venta del petróleo, más del doble que en los ocho años anteriores, pero la inflación se ha disparado al 25% y la crisis económica azota con fuerza al país asiático, que elige el próximo 12 de junio al presidente que guiará al país hasta 2013.
 
Cifras contradictorias para un presidente que ha marcado su política a base de polémicas declaraciones populistas y una férrea postura antisemita. El regreso al programa nuclear fue el arma estrella para identificar a los iraníes con su presidente, que con su apuesta por el enriquecimiento de uranio colocaba a su país en el 'eje del mal' de Bush, un juego a dos bandas que elevó aún más su popularidad.
 
La negación del holocausto ha sido, sin duda, su afirmación más criticada, aunque al tiempo, no le faltaron apoyos. Sin embargo, sus llamativas intervenciones cada vez hacen menos gracia a los iraníes, que ven cómo la crisis comienza a poblar de mendigos las calles de Teherán.
 
La mala gestión de Ahmadineyad ha encendido las dudas de los iraníes sobre el objeto de las sustanciosas ganancias del país conseguidas por el 'oro negro'. En lugar de emprender las reformas necesarias, los iraníes creen que su presidente ha despilfarrado el dinero y ha obviado los problemas como el desempleo o la inflación, que según los expertos podría dispararse hasta el 50%.
 
Como durante todo su mandato, Ahmadineyad ha optado en los últimos meses por el populismo para intentar no perder los votos que le llevaron a la presidencia y acallar las críticas de la oposición, tanto la reformista como la conservadora, que se han puesto de acuerdo en apuntar su maltrecha gestión.
 
Deja la puerta entreabierta a EE.UU.
 
'Yes, we can'. El eslogan más conocido de los últimos tiempos, el que llevó a Obama a lo más alto, podría ser el comienzo de la reconciliación entre Estados Unidos e Irán. Ahmadineyad ha adoptado la famosa frase de Obama para su candidatura a las elecciones presidenciales buscando, una vez más, el apoyo popular, y un guiño a Occidente.
 
No obstante, el regreso a la normalidad institucional podría ser un factor negativo para el presidente iraní, ya que el ayatolá Jameini ha advertido al pueblo iraní que se abstenga de votar a los candidatos pro occidentales. "Cuando votéis, pensad que debéis evitar llevar a la presidencia a cualquiera que quiera rendirse al enemigo y arruinar a la nación iraní".
 
Sin embargo, el diálogo entre ambos países promete ser tenso. Recientemente, Ahmadineyad ha asegurado que las conversaciones serán "únicamente en el marco de la cooperación sobre cómo dirigir las cuestiones internacionales, nada más".
 
Además, en este sentido, el presidente iraní ha recomendado a Obama que "cambie las líneas maestras" de su política exterior. "Debe abandonar sus torres de marfil y reconocer a los otros con respeto", ha afirmado el presidente iraní, que ha apuntado que EE.UU. "debe renunciar al expansionismo y al colonialismo".
 
Suspenso en Derechos Humanos
 
Crisis económica y apertura exterior a un lado, las restricciones a los derechos humanos ha sido la tónica más negativa durante los últimos cuatro años. Según Amnistía Internacional (AI), sólo durante 2008 Irán aplicó, al menos, 346 penas de muerte, de las cuales dos fueron por lapidación.
 
Según este organismo, las ejecuciones van en aumento, ya que en 2007 se efectuaron 335 y en 2006, 177, situando a Irán en el segundo lugar en número de ejecuciones en todo el mundo, por detrás de China, aunque sería el primero teniendo en cuenta la población del país.
 
Además de la aplicación común de las torturas y los malos tratos a los detenidos, AI reitera sus críticas a las penas crueles e inhumanas que abarcan desde la flagelación a las amputaciones por un sistema judicial que en el caso de muchos detenidos no vela siquiera por ejercer su propia autoridad.
 
Junto a la pena de muerte y las torturas, AI denuncia la discriminación de las mujeres y las minorías étnicas, el hostigamiento a los defensores de los derechos humanos y la total ausencia de libertad para expresar críticas al régimen.
 
Hostigamiento que podría suponer una pérdida importante de votos para Ahmadineyad si el sector femenino acude a votar. En este sentido, su principal rival, Husein Mousaví, ya se ha ganado el favor de las mujeres al afirmar que debe frenarse la discriminación hacia las mujeres en Irán, donde tienen sus derechos limitados en aspectos como el divorcio, la custodia de los hijos y la herencia.

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