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El 31 de octubre de 2015, un Airbus 321 de la compañía rusa Kogalymavia se desintegra sobre la península del Sinaí, poco después de despegar rumbo a San Petersburgo. Mueren los 224 viajeros, la mayoría turistas rusos. Es un atentado: la rama egipcia del grupo terrorista DAESH ha introducido a bordo un artefacto explosivo, en respuesta a los bombardeos de la aviación rusa en Siria. Con daños colaterales: la industria turística de Egipto y la confianza en la seguridad de sus aeropuertos.

Los turistas británicos han empezado a abandonar este viernes el aeropuerto de Sharm el Sheij, aunque la reducción de los vuelos de salida previstos ha causado aglomeraciones de quienes quieren abandonar lo antes posible Egipto, después de que las dudas sobre su seguridad llevaran a Reino Unido y a Rusia a suspender sus vuelos y evacuar a sus ciudadanos.

Reino Unido insiste en defender su hipótesis sobre el avión ruso que se estrelló el sábado en la península del Sinaí. Los servicios secretos británicos creen que una bomba colocada en la bodega del aparato provocó el siniestro. Este viernes estaban programados los primeros vuelos para evacuar a los 20.000 turistas británicos que están en Egipto, pero Easy Jet ha suspendido todas sus salidas de Sharm al Shaij por contratiempos con las autoridades egipcias. El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha desaconsejado viajar a Egipto salvo por razones de necesidad.

Los miles de turistas británicos que permanecen en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij tras la suspensión de los vuelos podrán empezar a regresar al Reino Unido este viernes, cuando se reanudarán los trayectos, aunque con medidas de seguridad adicionales que impedirán facturar maletas y obligarán a volar solo con equipaje de mano.

Reino Unido y Estados Unidos sospechan que un "artefacto explosivo" fue el causante del siniestro del avión ruso que se estrelló sobre Egipto este fin de semana y, si bien recalcan que no se trata de conclusiones definitivas, han empezado a tomar medidas: el Gobierno británico ha anunciado que se han retrasado los vuelos hacia el país procedentes de la ciudad egipcia de Sharm el Sheij

Las investigaciones para determinar las causas del siniestro continúan en marcha también en Rusia, en paralelo a los trabajos de identificación de las víctimas, después de que los cadáveres de los 217 pasajeros y siete tripulantes que viajaban en el aparato con destino a San Petesburgo hayan sido trasladados a la ciudad rusa.

La compañía aérea MetroJet (Kogalymavia), propietaria del avión ruso siniestrado en Egipto, ha asegurado este lunes que "la única causa que puede explicarlo es una acción mecánica exterior en la aeronave", ha dicho a los periodistas el vicedirector general de la compañía Alexánder Smirnov. Y ha agregado que "no puede haber tal conjunción de fallos del sistema que lleven a que el avión se desintegre en el aire". Sea cual sea la causa del siniestro, lo que parece claro es que el avión se fragmentó en el aire, a unos nueve mil metros de altura. Los equipos de rescate han ampliado la búsqueda a una superficie de unos 20 kilómetros cuadrados.

El portavoz del Gobierno ruso y los directivos de la compañía aérea Metrojet han asegurado que el estallido en el aire del avión ruso que se estrlló en el Sinaí no pudo deberse a un fallo del piloto o a un problema técnico y que la tripulación no comunicó nada a la torre de control. La empresa considera que la única causa posible es una acción mecánica exterior en la aeronave y afirma que hay varias hipótesis sobre lo que pudo ocurrir, lo que de momento mantiene abierta la posibiidad de una acción terrorista. No obstante, se impone la cautela, ya que la investigación acaba de comenzar (02/11/15).