Plácido Domingo regresó hoy a las Termas de Caracalla de Roma para convertirlas en un templo de la zarzuela española, recreando pasionales historias de amor y honor que le granjearon la ovación de un público entregado.
Las ruinas de este impresionante yacimiento arqueológico, donde la Ópera de Roma celebra su temporada de verano al aire libre, acogió su "Noche española", un concierto con el que el cantante madrileño quiso mostrar la vitalidad del género chico. Además, el tenor celebra sus 50 años sobre los escenarios y dedicó el espectáculo a sus padres, cantantes de zarzuela, y regresaba al escenario donde, hace tres décadas, surgió el fenómeno de los tres tenores