Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

La rebaja de calificaciones de Moody's llega a Estados Unidos. La agencia ha puesto en revisión la calificación de su deuda, que ahora tiene la máxima nota. La agencia considera que aumentan las posibilidades de que republicanos y demócratas no alcancen un acuerdo para elevar el límite de endeudamiento antes del 2 de agosto.

Alguien tiene que ceder y de momento ni los demócratas quieren recortar prestaciones sociales ni los republicanos quieren subir los impuestos y la falta de acuerdo empieza a pesar sobre la economía. No se recuerdan, por ejemplo, precedentes como las amenazas de las agencias de calificación sobre la deuda estadounidense. Hace tres meses fue Standard & Poors y ahora Moody's.

En Estados Unidos muchos ciudadanos empiezan a tener la sensación de que la economía no despega por cuestiones políticas. Las encuestas, de hecho, están castigando a ambos partidos por no llegar a un acuerdo pero más a los republicanos, a los que acusan de mantener el pulso para desgastar al presidente.

  • El popular servicio de música digital se introduce en el mercado americano
  • Ofrecerá tres servicios, uno gratuito y dos de pago
  • Para asentarse en el mercado se aliará con grandes marcas

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha instado a los republicanos a alcanzar un acuerdo para aumentar el techo de deuda del Gobierno federal, para que a partir del 2 de agosto pueda seguir afrontando sus pagos. Pese a todo, Obama ha garantizado que Estados Unidos "nunca ha dejado ni dejará de pagar sus deudas". Aunque ha advertido que llegar a un acuerdo será "duro", el presidente ha expresado su intención de reunirse "cada día mientras sea necesario" con los congresistas republicanos hasta que se encuentre la mejor solución posible, que pasa por la reducción del déficit en unos cuatro billones de dólares en la próxima década.

Finalmente esta madrugada, han ejecutado en el estado de Texas al preso mexicano Humberto Leal, condenado por la violación y el asesinato de una niña de 16 años. El tribunal supremo se opuso ayer a suspender la condena aunque hasta el propio gobierno Obama había alegado que violaba las leyes internacionales.