Este documental codirigido entre la periodista Anne Linsel y el director de fotografía Rainer Hoffmann narra la odisea que durante 10 meses llevó a cabo la prestigiosa bailarina Pina Bausch, que en 2008 decidió reinterpretar su espectáculo "Kontakthof" con chicos de 14 a 18 años que no habían pisado nunca un escenario.
Así, el filme recoge el retrato de una generación de jóvenes alemanes y tiene un valor testimonial, ya que contiene las últimas imágenes y la última entrevista que Bausch concedió antes de su muerte.