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Ilegales en 'Imprescindibles'

Jorge Martínez (Ilegales): su vida y sus ideas en 5 canciones

  • Jorge Ilegal se dejó guiar por el atrevimiento: la violencia y el inconformismo marcaron su vida
  • Pero existía "otro Jorge" sensible al recuerdo de la infancia, al momento social y a la pérdida
  • Canciones de Ilegales como Hoy no hay sonrisas o El norte está lleno de frío cuentan esta historia

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El líder de Ilegales protagoniza 'Imprescindibles'
El líder de Ilegales protagoniza 'Imprescindibles'

Muchos músicos han pasado por Ilegales, pero a ninguno de sus integrantes le importa reconocer que la banda siempre fue el "vehículo de expresión de Jorge". Jorge Martínez, convertido en Jorge Ilegal, se fundió con su persona artística para dejar patente su inconformismo, su rabia y su libertad. Sus canciones no son políticas, pero dejan el registro de una época: los años 80 en Asturias y en el resto del país con todo lo que conllevó, las drogas, la violencia, las frustraciones de una generación guardadas a presión con el punk y el rock como herramienta discursiva.

"Iba a decir que Ilegales es una banda adelantada para su tiempo, pero no. Salió justo en el tiempo necesario", dice Miguel Ríos en el documental Mi vida entre las hormigas, que retrata a Jorge Ilegal como fue, como es y como lo han vivido quienes estuvieron cerca. Como banda sonora, las canciones de Ilegales en las que habla el músico detrás de ellas.

El norte está lleno de frío y la reivindicación social

Aunque Ilegales trata de constituirse como lo contrario a una banda política, muchas canciones escritas por Jorge hablan a gritos de la situación en Asturias en los años 80. Lo explica Rafa Kas, exbajista de Ilegales: "El final de los años 70 y principios de los 80 no dejaron de ser años duros aquí en el norte. Mucha heroína en las calles, mucho macarrismo en líneas generales". "Había movidas constantes en los astilleros y había veces que no se podía salir de los astilleros porque habían prendido fuego", explica el exbajista Willy Vijande.

"Había locura violenta y peligrosa. A los 80 la gente le ha dado un color bonito, de Alaska y los Pegamoides, pero había muchas navajas, muchas jeringuillas y mucho mal rollo", añade. Por eso Roberto Nicieta, manager discográfico de Ilegales, tiene claro que la banda es "una consecuencia de su época": "Lo que les diferencia es que precisamente han abordado de una forma muy directa y muy frontal el tema de los quinquis, de la reconversión industrial, El norte está lleno de frío, contado de una forma no chabacana. Está contada pero con gracia".

Para Miguel Ríos, canciones como El norte está lleno de frío son fundamentales para comprender el espíritu de Ilegales: "Los temas de reivindicación social, que hay muchos, a mí me parecían extremadamente beligerantes e importantes para el momento. Rozaban el panfleto pero era un panfleto generacional, no era un panfleto de militancia política".

La letra: Una ola de carne en la playa / Una mancha de sangre en la cara / Tu padre tuvo ocho hijos / Y los ocho crecieron torcidos / En la calle hay coches ardiendo / Los parados se están divirtiendo / El norte está lleno de frío / Y siempre llueve en domingo / La policía está en peligro / Y siempre hay detenidos / Una ola de carne en la playa / Una mancha de sangre en la cara / Hay muchas pelotas de goma / Me voy jugar a la calle / Un caso en el juzgado de guardia / Una mancha de sangre en la cara.

Stick de Hockey y su alter ego, atrevido y violento

A Jorge Ilegal "se le conocía por su carácter macarra, matón, pendenciero, juerguista, follador vividor", cuenta David Alonso, exbaterista de ilegales, en el documental. Aunque todos garantizan que hay "otro Jorge", según Willy Vijande "un tío muy inquieto, muy inteligente y muy sensible, aunque no lo parezca". Sin embargo la violencia, propia de su tiempo y presente durante su infancia, forma parte del personaje con el que eligió representar a Ilegales.

"Yo provengo de una familia de guerreros, parte de ellos eran militares. Cuando cumplí 12 años y ya era una molestia excesiva para todo el mundo, me enviaron a un colegio militarizado y nada, fue como hacer la mili antes que la mili. Aprendí todas las tonterías que se hacen en el ejército combatiendo con tus compañeros, te endureces muy rápidamente y aprendes muchas maldades a una velocidad que de otra manera sería imposible. Ese colegio me convirtió en un verdadero hijo de puta", cuenta el propio Jorge.

Se metía en peleas, declaraba la guerra a otras bandas constantemente y tenía muchos enemigos. "Era un tío muy odiado en Gijón, un mod metido entre muchos hippies. No caía bien", dice David Alonso. "Su arma favorita era el stick de hockey, un arma terrible. Es un palo que no se rompe, hacen falta 20 o 30 para pararlo".

La letra: Esta noche tengo una fiesta / buscaré algo que cazar / Mi stick de Jockey en la mano / buscando algo que destrozar / A veces hablan en los periódicos / del asesino que hay suelto en la ciudad / Yo vuelvo a casa limpio de sangre... / y de complejos de culpabilidad / De crío era un niño morboso / iba a la escuela a pelear / Mi stick de Jockey en la mano / buscando algo que destrozar.

Soy un macarra y su mejor error

Bajo su carácter pendenciero y su fachada impermeable, hay un músico con formación que estudió rigurosamente y por su propia mano desde que era joven. "Me tracé un plan que incluía escuchar jazz una hora, luego música psicodélica otra hora, practicar con la guitarra otra hora", cuenta Jorge hablando de su adolescencia. El resultado fue una banda de punk con rigor musical: “Lo que aportaban los Ilegales es que ellos tenían un conocimiento técnico muy superior al de las bandas con las que estaban conviviendo en ese momento”, dice Tomás Fernando Flores, director Radio 3. Igor Paskual está de acuerdo: "Espíritu punk, pero bien tocado. En otras bandas del país molaba igual el discurso pero eran un horror de escuchar”.

Como líder, Jorge tomaba todas las decisiones y de algunas, por su integridad, todavía se arrepiente. Aunque es el único: su mayor éxito fue una canción que él quería desechar. "Soy un macarra la íbamos a tirar, la grabamos en el último momento porque nos faltaban canciones. Fue un pelotazo. Me sorprendí muchísimo cuando la discográfica la elige como single. Para mis sorpresa, se situó inmediatamente. Estaba el número 1. Y yo decía ‘pero bueno, el mundo se ha vuelto loco. Si tenemos canciones mucho mejores’. Y cuando nos dimos cuenta estábamos ganando más dinero del previsto con la canción que íbamos a desechar".

La letra: Hay un tipo dentro del espejo / Que me mira con cara de conejo / Oye tú, tú que me miras / Es que quieres servirme de comida? / Soy un macarra / Soy un hortera / Voy a toda hostia por la carretera / Soy un macarra / Soy un hortera / Voy a toda hostia por la carretera / Oye tú, no te acerques demasiado / Busco pelea y está a mi lado / De un puñetazo me cargo el espejo / Le rompo los dientes a cara de conejo / Soy un macarra / Soy un hortera / Voy a toda hostia por la carretera.

Heil Hitler!, la rebeldía y el humor incómodo

Si algo se le da bien a Jorge es la provocación. “Ahora mismo sería censurada esta canción", dice en el documental, y podría decirlo casi de cualquiera: drogas, consignas políticas enarboladas cínicamente, frases epatantes y toda clase de temas que en los años 80 dejaron, a lo grande, de ser tabú. Esta conversación sería diferente si Heil Hitler! tuviese en su seno algo de conversación ideológica, pero no: es una simple protesta contra las diferentes etiquetas a las que se adscribían las tribus urbanas que se peleaban, de noche, en las calles de España. Los nippies, los rockers, los mods... Una declaración de puro atrevimiento rock que no es para todos los gustos.

La letra: Hippies / no me gustan los hippies / Hippies / no me gustan los hippies / Hay una cosa que se llama jabón / mata los piojos y te quita el olor / ¡Heil Hitler! / Nazis / simpáticos los nazis / Nazis / conozco muchos nazis / En la noche alemana / los judíos rezan / ¡Heil Hitler! / Rockers / que pasa con los rockers / Rockers / yo soy un rocker / Diez años de lucha solitaria / son suficientes para reventar.

Hoy no hay sonrisas y su triste vínculo con la muerte

La muerte del bajista de Ilegales, Alejandro Espina, sacudió en 2016 a todos los miembros de la banda. Le dedicaban en el comunicado lanzado para despedirle la frase Hoy no hay sonrisas, refiriéndose a esta canción. Su falta fue un golpe que azotó duramente a Jorge, que cayó en depresión y llegó incluso a hablar solo y preocupar a sus compañeros, tratando de saldar sus cuentas pendientes con el amigo ausente.

"Desgraciadamente yo tengo experiencia en asumir desgracias de este tipo", cuenta en el documental el cantante, que perdió a su pareja por culpa de la heroína. "He tenido que enterrar a mi padre, a mi madre, amigos, una novia muy querida, mucha gente de mi familia“. Sobre ello escribió esta canción.

La letra: Como quieres que sonría / Si llevo una corona de flores en la mano / El aire se ha curvado / El cielo se ha derrumbado / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / Hora de despedidas / No nos veremos nunca más / Espíritus ingrávidos / Nadie se vuelve a encontrar / Caminos de aire oscuro / Quién será el próximo en viajar / Todo arrebatado / Amigos y enemigos / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / A momentos me rodean los fantasmas más queridos / Sonríen tristemente / Y me van a hacer llorar /De tanto ir a sombras yo mismo soy sombras / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / Hoy no hay sonrisas / Cuando vengas a buscarme con la guadaña / Quedará muy poco / Que puedas llevarte / Habrán muchas cosas que ya no veré / Pero cuántas otras / He podido ver.