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Los filtros en las redes sociales: ¿Son realmente dañinos para nuestra salud mental?

  • Los psicólogos Juan Ramos Cejudo y Silvia Berdullas ahondan en las causas y aconsejan varias acciones preventivas
  • Descubre cuánto si tu imagen personal te preocupa en exceso con este sencillo test de 12 preguntas
  • Más sobre filtros en el documental interactivo 'El lado oscuro de los filtros' del Laboratorio de Innovación de RTVE

Por
Silvia Berdullas y Juan Ramos-Cejudo
Los filtros de belleza enfrentan nuestra imagen 'real' frente a la 'digital'

Las redes sociales forman parte fundamental de nuestra 'vida digital'. Desde su auge en la pandemia, son cada vez más las personas que se animan a participar en retos virales, coreografías o modificar su físico con filtros de realidad aumentada.

Los contenidos que consumimos en ellas no son tan espontáneos y reales como creemos, ya que en el caso de los perfiles con más interacciones, como es el caso de influencers y celebridades, son contenidos generados y planificados por equipos enteros de marketing y comunicación. En todos esos contenidos, y en las imitaciones de usuarios menos conocidos, hay una intención clara: cumplir con las expectativas que nos impone la sociedad.

La exposición a esos contenidos tan perfectos, con una edición y planificación cuidadosa, así como la tentación a la imitación, generan que los usuarios se comparen con los cánones de belleza que representan. Esto impulsa el uso de los filtros, una herramienta de realidad aumentada que modifica el aspecto físico del usuario en un vídeo o una fotografía.

Y una vez que empiezas, es difícil parar de usarlos. Muchas personas caen en el abuso de los filtros, así como en la constante comparación de su propio aspecto físico con el de otras personas o con su imagen modificada por los filtros. Este comportamiento basado en la aversión hacia uno o varios aspectos físicos propios es conocido como dismorfia, y cuando es potenciada por el uso de redes sociales y sus herramientas se conoce como trastorno dismórfico corporal (TDC) o, más popularmente, “dismorfia Snapchat o dismorfia selfie”.

Los psicólogos Silvia Berdullas yJuan Ramos Cejudo nos ayudan a conocer mejor qué hay detrás del TDC, los perfiles que tienen más probabilidades de padecerla y algunos consejos para combatirla.

<span class="cartela">¿Quiénes son más vulnerables?</span>

A pesar de que todos podemos llegar a sufrir los efectos negativos de los filtros, hay ciertos perfiles con más probabilidad de sentirse incómodos o descontentos con su imagen personal tras el uso de los filtros. Juan Ramos Cejudo especifica qué tipo de personas tienen mayor vulnerabilidad ante ellos:

“Son más vulnerables las personas con tendencia a preocuparse en exceso por las emociones que sienten, y por su tendencia a tener cierta inestabilidad emocional, y por lo tanto estas personas van a tener más dificultades a la hora de reaccionar. Dentro de esos factores de vulnerabilidad también hay diferencias de género y no sabemos muy bien por qué, pero las estamos estudiando. Por ejemplo, las mujeres tienen mayor dificultad a la hora de reaccionar al uso o al abuso de estos filtros.”

Además, remarca la existencia de otros factores que pueden determinar la vulnerabilidad de los usuarios de los filtros: “Factores sociales como el nivel socioeconómico, el nivel educativo, las familias cohesionadas o no cohesionadas… todos estos elementos hacen que haya personas más vulnerables o menos vulnerables al uso de los filtros”.

Otros factores en la personalidad que pueden llegar a crear esta vulnerabilidad según Ramos Cejudo son la necesidad de aprobación, la inestabilidad emocional o la preocupación excesiva por todo. Pero otro factor importante para él es cómo las nuevas generaciones, más expuestos a las modificaciones de los filtros y al trastorno de la dismorfia, no están siendo educados para lidiar con este problema:

“No les estamos dando a los chavales las habilidades suficientes como para poder regular esas emociones que tienen cuando ven ciertas cosas de sus amigos o ciertos filtros para abstraerse, para poder reevaluar lo que están viendo y experimentando y por supuesto, para manejar eso en el plano interpersonal, que es el que más nos va a afectar. Al final somos seres sociales y necesitamos sentirnos bien, no como grupo”.

La dismorfia y los cánones de belleza

Siempre han existido los cánones de belleza, que se han ido perpetuando a lo largo de los años y evolucionando con los avances tecnológicos. Estos cánones han supuesto grandes problemas para muchas personas, que se proponen imitarlo o se ponen metas o expectativas de alcanzar esa imagen. Sin embargo, Silvia Berdullas cuenta cómo la belleza realmente no tiene normas establecidas:

El concepto de belleza es totalmente subjetivo, aunque se haya intentado matizar la belleza y se ha hecho a lo largo de muchos siglos. En todos los momentos históricos se ha entendido la belleza de una determinada manera. Pero esa manera de entender la belleza no está exenta de componentes culturales y de componentes sociales”.

Sin embargo, la sociedad sigue imponiendo todos estos cánones en la gente, y con las redes sociales y otras estrategias de comunicación, estamos más expuestos que nunca a estos preceptos y al bombardeo mediático. Silvia Berdullas afirma que existe un motivo ulterior para promover todos estos pensamientos:

“Muchas veces nos han hecho creer que lo que es bello o lo que es ideal es algo que está construido socialmente y ahora mismo está muy condicionado por lo que se nos vende en las publicidades o por lo que se nos vende en los medios de comunicación. Y esto tiene que ver con que el hecho de generar una cierta insatisfacción en las personas tiene un componente de movilizarte a consumir, a comprar, a de alguna forma, a tratar de llegar a esa idea, ese ideal que te están vendiendo”.

Estas declaraciones resultan reveladoras de los verdaderos causantes de la dismorfia: no se trata de los filtros, sino de los valores e influencias que nos llevan a usarlos.

Los filtros no son el enemigo

Si hay algo en el que los estudios psicológicos concuerdan en este tema, es que no existe una relación directa entre los filtros y padecer dismorfia corporal: no se puede afirmar rotundamente que los filtros sean los culpables de este trastorno. La importancia de los filtros en este asunto radica en cómo los usuarios los emplean.

Existen más filtros que los de belleza, y la modificación de apariencia que crean no tiene por qué ser usada únicamente con un propósito plenamente estético, como explica Ramos Cejudo:

“Los filtros bien usados pueden ser divertidos. Hay filtros más divertidos para gastar bromas, y luego hay filtros que realmente alteran la imagen de la persona. Desde eliminar las arrugas, las manchas de la piel, un montón de otro tipo de alteraciones que en un momento determinado pueden no ser tan beneficiosas. Claro, el uso de filtros como tal en sí mismo no tiene por qué ser perjudicial si yo tengo claro para qué lo uso y por qué lo uso”.

Cómo “cambiar el chip”

Ramos Cejudo nos habla sobre cómo las expectativas de la sociedad no son solo físicas, sino también de comportamiento, y que por tanto, para poder lidiar con esto, debemos perderle el miedo a ir a contracorriente:

“Vivimos en una sociedad que impone unas normas, una deseabilidad social. En muchas ocasiones en el trabajo en psicología clínica vamos contracorriente. Es decir, le tenemos que explicar a la gente que claro que lo que nosotros estamos tratando en consulta tiene que ver con cómo puedo ser más feliz, pero que eso supone abandonar algunas tendencias, o supone también luchar contracorriente o al menos entender que la sociedad no va a marcar una dinámica, pero que yo tengo que también saber comprender que lo que me está marcando no tengo necesariamente que cumplirlo o que, o que al menos puedo abstraerme un poco de ese contenido”.

Ramos Cejudo nos recomienda no dejarnos llevar por las tendencias y tratar de ignorarlas para poder evitar los trastornos dismórficos y aprender a distinguir la realidad de la ficción que nos encontramos en redes sociales. Pero tiene claro también que no tenemos por qué renunciar a los filtros:

No creo que la solución sea abandonar los filtros como elemento en sí mismo, sino creo que la solución es que pongamos todos los medios necesarios para que las personas más vulnerables entiendan que lo que están viendo no es real. Y ese es el principal escollo, que las personas con mayor factor de vulnerabilidad, sepan diferenciar la realidad de la ficción, que es donde verdaderamente nos encontramos con problemas, sobre todo con los más jóvenes”.

Por otro lado, Silvia Berdullas habla sobre cómo gran parte del trabajo es preventivo:

“A nivel individual me puedo proteger de todo lo que me llega y me bombardea, que favorece la aparición de determinados trastornos, pero también como sociedad y como conjunto. Sería interesante que nos aseguremos de poner al alcance, sobre todo de gente más joven, todos los medios posibles como para que la imagen no se termine convirtiendo en un problema. Entonces, a nivel individual, yo lo que puedo hacer para tratar de protegerme tiene que ver con limitar mi exposición a determinados perfiles, a determinadas cuentas, limitar la exposición a las redes.”

Al mismo tiempo, también recomienda limitar nuestro consumo de los contenidos que promueven una mayor preocupación estética, así como comenzar a seguir cuentas que ofrezcan contrainformación a este tipo de contenido para poder tener una visión más amplia del tema:

“Algo muy importante tiene que ver con tratar de limitar el consumo de todo lo que me expone a ese tipo de contenidos. Entonces, si yo estoy siguiendo X cuentas, o si yo estoy viendo determinadas revistas o si estoy accediendo a determinado contenido, igual es interesante que limite la exposición a ese contenido, ¿no? Esto me parece una cosa fundamental e incluso que se acceda a otro tipo de perfiles que me dan una contrainformación, no solo que me quede con lo que yo creo que es lo ideal, no las personas que son más exitosas, sino que vea que otro tipo de contenidos me pueden encontrar”.

Los filtros han venido para quedarse, sea como herramienta promocional, recurso narrativo o meramente un juego. Para poder hacer un uso más responsable de los filtros, desde el Lab de RTVE os invitamos a conocer más sobre el mundo de los filtros en nuestro proyecto ‘El lado oscuro de los filtros’, donde podréis ver más declaraciones de los psicólogos Juan Ramos Cejudo y Silvia Berdullas, hacer un test de 12 preguntas elaborado por el Consejo General de la Psicología de España, para descubrir cuánto te importa tu apariencia física.