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Crónicas

'Crónicas' aborda la historia del Pazo de Meirás

  • Este fin de semana abrirá sus jardines al público tras 82 años
  • Ya puedes ver "La memoria de Meirás" en RTVE.es y a las 00.35 horas en La 2 de TVE

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 El equipo de 'Crónicas' grabando el Pazo de Meirás
El equipo de 'Crónicas' grabando el Pazo de Meirás RTVE

'Crónicas’ “abre” las puertas del Pazo de Meirás y recuerda su historia y cómo llegó a manos de la familia Franco. Una sentencia declaró hace unos meses que el Pazo era un bien del Estado. Este fin de semana, el público podra visitar sus jardines después de 82 años en manos de la familia Franco.

Para todos los públicos Crónicas - La memoria de Meirás - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

La historia del Pazo de Meirás era,

en todo caso, una historia incómoda.

Había una parte importante de la sociedad que prefería olvidar.

Yo creo que lo más importante

de toda la lucha alrededor del Pazo de Meirás es trasladar

la convicción de que existe otra interpretación de la realidad.

El hecho de que la señora de Meirás fuese la mujer de Francisco Franco,

del dictador, y no Emilia Pardo Bazán,

solo lo puedo definir como una usurpación.

"Torres de Meirás, forzada, jueves.

Mi joven amigo, no se frote usted las manos.

He de necesitar a usted para otros mil trabajos.

Para el decorado de la torre en construcción,

que es la que yo he de habitar,

y quisiera imprimirle alguna huella personal,

para cuando la visiten, si la visitan,

los curiosos del año 2000.

La escritora gallega planificaba la construcción

de una de las torres de Meirás con la ayuda de José Algueró,

destinatario de esa carta.

Imaginaba también que su obra, y no solo la literaria,

podría ser visitada en un futuro.

¿Quién le iba a decir a doña Emilia

que aquel lugar que ella amaba tanto

iba a ser testigo de tantas historias,

al convertirse en la residencia de verano de un dictador?

Meirás es una de las ocho parroquias del Concello de Sada,

en A Coruña.

Allí, en un alto, dentro de una finca de casi diez hectáreas,

separada por muros de piedra y cerrada con llave,

está el Pazo de Meirás, las Torres de Meirás,

fruto de la querencia y el deseo de permanecer en la memoria

de la escritora Emilia Pardo Bazán,

pero también motivo de desencuentros y reivindicaciones.

Después de 82 años considerado un bien privado

de la familia Franco

y declarado bien de interés cultural, en 2008,

su transformación en un lugar de todos y para todos

cada día está más cerca.

Mis recuerdos de niño son las historias

que mi propio abuelo me contaba.

Y también, cuando viajábamos en coche,

pues en las curvas de los sitios próximos,

había guardias civiles con metralleta,

y recuerdo a mi padre decir: "está Franco en Meirás".

O sea, esa era una de las cuestiones

por las que se detectaba que Franco estaba en Meirás.

Aquí, en Sada, había gente que,

días antes de que Franco viniese a Meirás,

bueno, pues los llevaban al calabozo

y estaban hasta que Franco se marchaba,

sobre todo en las primeras etapas de su estancia aquí.

En el Pazo de Meirás, a 15 kilómetros de La Coruña,

transcurre buena parte de la temporada veraniega

del Generalísimo Franco.

Esta es la entrada de la capilla.

Y aquí comienza la jornada del Caudillo.

Para muchas generaciones, el llamado Pazo de Meirás

no es más que un nombre entre las muchas noticias

de los periódicos o los telediarios;

para otras, más viejas, Meirás vive en la memoria

como el lugar de veraneo del jefe del Estado,

Francisco Franco, y su familia.

Un lugar donde también se celebraron consejos de ministros

y se recibía con honores a mandatarios extranjeros.

"Hago saber que aproximándose la época en que Su Excelencia,

el Jefe del Estado y Caudillo de España,

Generalísimo Franco,

pasa a su acostumbrada temporada de descanso

en su residencia veraniega de las Torres de Meirás,

es llegado el momento de que el vecindario de Sada

exprese de una manera inequívoca su adhesión.

Todos los habitantes de casas colindantes con calles y plazas

de esta villa de Sada proveerán, si no lo tienen ya,

de la tela necesaria para que, en sus casas,

esto es, en las ventanas y balcones de estas,

luzcan colgaduras de los colores nacionales

en las fechas que oportunamente se señalen.

Transcurrido el plazo señalado,

se procederá a recorrer las casas de vecinos para sancionar

a los que no hayan cumplido lo que se ordena".

El Pazo de Meirás era un símbolo del franquismo.

Yo, cuando veía el Pazo de Meirás,

me acordaba siempre de aquella película de Fellini, "Amarcord",

en la que los habitantes de un pueblo marinero

salen a alta mar y entre la niebla ven pasar el barco de el Duce,

decían "el Duce, el Duce.

Meirás era el barco de el Duce español, era su símbolo,

Y era necesario introducir desde las administraciones democráticas

una nueva interpretación de la realidad.

Trasladar que aquello no había sido transmitido a la familia Franco

por prescripción divina había sido una usurpación,

y era necesario, por lo tanto,

recuperar para el patrimonio público,

algo que nunca debió de salir de sus propietarios legítimos.

La playa de Bastiagueiro se halla enclavada en la bahía

que da entrada al puerto.

A ella tiene libre acceso al público,

y al lado derecho hay un espacio rodeado por un pequeño pinar.

El Generalísimo se traslada algunas mañanas a este lugar

desde su residencia de el Pazo de Meirás,

para disfrutar unas horas de intimidad en compañía de los niños,

que juegan felices sobre la arena.

-Para mí, Meirás fue un descubrimiento,

fue un descubrimiento de nuestro propio pasado colectivo,

fue un descubrimiento también de lo que significa gestionar

lugares de memoria muy cercanos a uno

en el que, como muchas veces, buscamos ejemplos exóticos,

lejanos, para ejemplificar

lo que fue la memoria de los fascismos,

las memorias de las dictaduras en general,

también de las dictaduras comunistas,

y, sin embargo, no hay que ir tan lejos,

los tenemos a menudo muy cerca de nosotros.

No solamente es el caso de Meirás, que también,

son las placas que nos recuerdan a caídos,

por Dios y por España, en la Guerra Civil,

de las que todavía podemos ver algunas por ahí,

son nombres de calles que todavía no han sido alterados,

son determinados escudos en algunas fachadas.

Y eso también ayuda a explicar algunas actitudes presentes,

que muchas veces nos sorprenden por su virulencia o por supervivencia.

-Contemplamos ahora la belleza de el Pazo de Meirás,

la serenidad de sus panoramas y el primor de sus jardines.

-Meirás está en un entorno muy agradable.

El entorno de Meirás, de Sada, de las Mariñas,

ya era un lugar de veraneo de ciertas élites.

Por lo tanto, es un lugar agradable en el que pasar el verano,

muy próximo a la ciudad, pero, al mismo tiempo,

en un entorno rural, en un entorno de campo,

y muy cerca de Sada, que es una villa marinera,

con posibilidades en lo que se refería

a las aficiones náuticas del dictador, también.

Eso va a ser explotado en los años siguientes,

en los que el dictador va a hacer uso,

en cuanto se construya el puerto de Sada,

de las infraestructuras para embarcar y desembarcar

de su yate, del Azor, para las jornadas de pesca.

Incluso Sada va a ser durante años

el lugar en el que hacía entrada el Azor

y daba comienzo el veraneo en Galicia del dictador,

porque llegaba por mar desde San Sebastián,

desde el Palacio de Aiete, a Galicia, y desembarcaba en Sada.

Meirás era, pues, el lugar idóneo en ese momento

para coger la residencia del dictador, del jefe del Estado.

La verdadera señora de Meirás nada tenía que ver

con el dictador Francisco Franco.

Las torres de Meirás

fueron inventadas y construidas a finales del XIX

por la iniciativa personal de la escritora

y periodista gallega Emilia Pardo Bazán.

Se han cumplido ya 100 años de su muerte,

pero su obra y su figura siguen vivas en sus libros,

en su casa familiar de la calle Tabernas,

en parte sede de la Real Academia Gallega, y por supuesto,

en lo que ella llamó las Torres de Meirás.

La Real Academia Galega custodia el legado de Emilia Pardo Bazán

desde que su hija Blanca, en 1972, legó, donó, la Casa de Tabernas

y el archivo de Emilia Pardo Bazán, sus documentos y algunos libros.

Entonces, algunos, la mayor parte de los libros

que estaban en Meirás, incluso después de la muerte de Franco,

están ya en la Real Academia.

Son 7.000 y muchos, casi 8.000,

pero en Meirás todavía quedan casi 3.000, 2.970,

que a la Academia le gustaría reunir

con los que están en Tabernas, en Coruña.

La escritora colocó la primera piedra de sus torres en 1893,

junto al antiguo pazo o granja familiar.

En su capilla había contraído matrimonio 25 años antes.

Pero para cuando Emilia empieza a construir su sueño de Meirás,

ya era una escritora conocida por todos,

reconocida por algunos y criticada por otros,

y su matrimonio hacía años que había dejado, amistosamente,

de ser una realidad.

La Pardo Bazán, lectora infatigable desde los ocho años,

había recibido una esmerada educación

y en eso sabía que era una privilegiada.

En 2021 nos cuesta hacernos una idea de lo difícil

que fue para las mujeres del siglo XIX, para todas,

pero las que nos han dejado sus escritos, estudiaron.

Entonces, que Emilia, con todas esas dificultades,

desde Meirás y desde la Casa de Tabernas,

vaya creando una personalidad de mujer escritora,

de intelectual que está a la misma altura que los hombres,

que los escritores de su momento,

cosa que, claro, hacía rabiar a mucha gente.

Claro, hay gente que dice que era arrogante, ambiciosa.

Es que ella lo dice también.

En los hombres, la ambición se considera una virtud,

pero si una mujer, dice una frase preciosa,

quiere señalar con rastro de luz su paso por el mundo,

parece que eso es un pecado.

Entonces, ella vuelve a decir:

esto es otro ejemplo de la doble moral.

Emilia dejó un rastro de luz,

de eso yo creo que no hay duda.

-Lo más íntimo en un escritor son sus epistolarios y sus diarios.

En las cartas a González de Linares, por ejemplo,

aparece una Emilia que se retira a el Pazo

a escribir a o estar.

En las cartas a Giner de los Ríos,

le dice que sus padres no lo entienden,

pero que criar a los hijos en Meirás hubiera sido diferente.

Cada vez que escribe, está Meirás.

Realmente Emilia escribe en Meirás, esta es su casa de la ciudad.

Aquí viene a celebrar veladas literarias.

Aquí cría los hijos, los tiene y los cría aquí.

Esta casa que conservo,

que gestiono desde hace un montón de años,

es el testimonio de su huella.

Sin ella, Meirás no tiene sentido, porque no existiría.

El hecho de haber sido, esa majestuosidad,

esas Torres de Meirás, que están diseñadas por ella misma

para mostrarse como un aristócrata,

no únicamente social, en la parte social,

sino también en la parte cultural.

La Torre del Homenaje tiene una quimera, tiene una quimera.

Tiene el símbolo de la aspiración al arte.

Pero sin Emilia, no hubiera habido Meirás.

El 4 de diciembre de 1938, todo estaba preparado

y controlado en el Concejo de Sada, en A Coruña,

para los actos de entrega al Caudillo de el Pazo de Meirás,

al día siguiente.

Su única visita a Galicia durante toda la contienda llega de Burgos,

la capital de los sublevados,

y antes de los actos oficiales,

viaja a Santiago para ganar el Jubileo.

Ya que algunas biografías de el Pazo Torres de Meirás,

que Galicia, su tierra natal, ha ofrecido al Generalísimo Franco.

El 31 de marzo de ese año,

los periódicos habían recogido la noticia de la compra de el Pazo

para Franco a la heredera de Emilia Pardo Bazán.

Dos días después, el Caudillo aceptaba el obsequio.

Había que buscar la fórmula para financiar la operación.

Se constituye entonces la Junta Pro-Pazo.

Como presidente, el gobernador civil de A Coruña,

y entre sus miembros, el empresario coruñés Pedro Barrié de la Maza,

que llegará a ser hombre de confianza del dictador.

La Junta Pro-Pazo, o Junta Provincial Pro-Pazo del Caudillo,

se constituye para gestionar todo el proceso de obsequio

del Pazo de Meirás.

Está formada por las élites políticas, económicas,

por representantes de la prensa, etcétera, de Coruña,

y se forma, por analogía, digamos,

con otras juntas que existían en ese momento.

Y esto es muy importante.

Para gestionar las suscripciones que estaban en vigor,

con las que el ejército sublevado

y sus servicios asistenciales se financiaban.

Una suscripción popular hoy,

en la que se pide dinero para el fin que sea,

o se va pidiendo por las puertas de las casas,

no tiene nada que ver con la suscripción en 1938,

en plena guerra.

Hoy, cualquiera puede negarse a contribuir

si no está de acuerdo con el fin.

En ese momento, Una familia de Meirás o de Sada,

a la que le llaman a la puerta un grupo de falangistas

o de fuerzas vivas de la localidad

para pedirle que contribuya a obsequiar en ese momento a Franco,

al dictador, con una residencia de verano,

el hecho de decir "no" es que no esté ni siquiera contemplado.

"En la capital de esta provincia se ha constituido

la Junta Pro-Pazo del Caudillo,

para allegar los recursos necesarios para la adquisición

de el Pazo que, por suscripción provincial,

ha de regalarse al Caudillo de los Ejércitos Nacionales.

Y la provincia de La Coruña, cuna de este hombre insigne,

tiene el deber y la obligación moral de enaltecer su persona

y por ello merece la idea de adquirir un edificio

en donde pueda reposar de sus fatigas

el invicto caudillo...

Confío en que todos los vecinos de este término municipal

aportarán su grano de arena

para la adquisición de el Pazo que se proyecta regalar".

Podríamos hablar también de ese proceso de ampliación de la finca,

con la toma de tierras,

que también se produce en ese contexto forzoso.

Si eres propietario de una finca colindante a el Pazo de Meirás,

en 1938, es decir, es completamente imposible que puedas decir no

ante la idea de perder esa propiedad

y de que pase a engrosar la finca de las Torres.

A nadie se le ocurría.

Y la prueba palpable de esto

es que la única finca con la que no consiguen hacerse,

y que era una finca muy demandada por Franco y por Carmen Polo,

es propiedad de una persona

que está en la emigración en los Estados Unidos,

que es ciudadano norteamericano y que ,acogiéndose a esto,

a que está afuera y que, por tanto, no lo pueden llevar

a punta de pistola a firmar, decide no vender.

En 1938 también había que ampliar la finca, que era muy irregular,

adecuar los caminos y también la carretera

que comunicaba el Pazo con la capital coruñesa.

Además, muchos elementos de el Pazo de Dodro,

también en la provincia, se traerán hasta Meirás,

piedra a piedra, para adornar sus jardines.

Todos estos datos y documentos

son fruto del trabajo de años en archivos y bibliotecas.

Su resultado, una gran investigación en forma de libro,

y sus autores, investigadores de la historia local,

pero también con vínculos familiares

con aquellos que fueron expropiados y represaliados.

Inicialmente, la propiedad que llega a la Guerra Civil,

o sea, al momento antes a que pase

a la jefatura del estado franquista,

era, pues, las torres que vemos aquí en el fondo,

una extensión de terreno

de aproximadamente unas 5,7 hectáreas de terreno.

Posteriormente se van a incorporar, pues, aproximadamente,

otras tres hectáreas más de terreno, casi cuatro,

y una casa que era propiedad de mi familia,

en un proceso que va de entre el año 38 y el 41.

La casa de mi abuela era una casa de tipología de labradores,

muy típica de aquí, de esta zona de las marinas,

de una vivienda muy humilde,

que, en el año 1955, esa Comandancia de Obras

dependía del Ministerio, que tenía atribuida

pues todo lo que tiene que ver con las mejoras,

mantenimientos

y dotaciones de infraestructuras del Pazo de Meirás,

la va a transformar y va a usarse esa vivienda

como residencia de la Guardia Civil, de unos guardias civiles.

Bueno, pues jugaba un papel muy peculiar,

porque era personal muy de la confianza de la casa,

y del propio Franco y Carmen Polo.

"Ya no queda nadie en la familia de Carlos

para contar cómo les expulsaron de su casa,

sin tener a dónde ir, ni de qué comer.

En vida, tampoco se atrevieron a hablar de ello.

Como otras familias expropiadas, vivían de trabajar la tierra."

¿Qué tal?

"Hoy, algunos nietos por fin han podido contar

lo que supuso el Pazo para sus familias."

Lo que representaban a mí, por lo tanto,

en los primeros años, es silencio,

es ocultación,

es anormalidad, ¿no?

La represión y el dolor deja esa huella.

Y esa es otra de las cosas que representa para mí

el Pazo de Meirás, la impunidad, no es nada más que eso.

Y eso es muy duro.

Que una democracia ofrezca, como solución a...

al dolor,

a la reparación, ofrezca la amnesia y el silencio.

-Yo creo que hay una diferencia sustancial

en torno a Valle de los Caídos

o los procesos de Pazo de Meirás,

o secundarios, respecto al Pazo de Meirás.

Respecto del Valle de los Caídos,

es lo que el régimen quería expresar hacia afuera.

Es su imagen, es un elemento fundamental de propaganda.

Solo hay que subir la sierra para empezar a verlo

y que todo el mundo sepa que está allí.

Es lo que quería expresar el régimen.

Sin embargo, en el tema del Pazo de Meirás, y otros,

es la manera de hacer del régimen,

es cómo se hacía, es su práctica.

Y si algo es el régimen franquista y todas las dictaduras,

es, fundamentalmente, práctica.

La imagen se crea y se destruye según conveniencia.

Sobre todo, en un régimen de partido único

y un régimen autoritario y totalitario.

La cuestión de la casa Cornide

es algo más de la misma manera de actuar.

En el conjunto, hay un proceso evolutivo

en el cual se van depurando los métodos

de paso de lo público a lo privado,

se van depurando progresivamente.

El primero, el del Pazo de Meirás,

el gran símbolo, evidentemente, de la dictadura,

que es el Pazo de Meirás,

se da como una ofrenda, ¿no?,

una ofrenda, homenaje, donación, etcétera.

A medida que va pasando el tiempo, con el tema de la casa Cornide,

la llamada casa Cornide y con las estatuas,

el proceso ya, evidentemente, 20 años después,

ahí ya entran en juego mucho más instituciones públicas,

porque lo público era la dictadura.

Las estatuas formaban parte de una colección privada

del Marqués de Simonde, y en un momento determinado,

en el año 48,

se le venden al Ayuntamiento de Santiago.

El Ayuntamiento de Santiago lo tiene hasta...

entendemos que hasta el año 56,

en el cual ya observamos

que se le pierde la pista a las estatuas,

y después, las estatuas vuelven a aparecer físicamente

en reportajes, etcétera,

fotográficos y fílmicos del Pazo de Meirás.

Incluso en el año 61, intentan llevar a una,

a las estatuas,

a una exposición aquí, en Santiago,

y ya se indicaba que era propiedad del Pazo de Meirás,

evidentemente, de la familia, de la familia Franco.

"En julio del 2020,

en los días del juicio sobre la titularidad del Pazo de Meirás,

un portal inmobiliario ofrece en el casco antiguo de A Coruña

una exclusiva propiedad del año 1900,

reformada en 1964 y recientemente, en 2018.

El edificio no es otro que la conocida como casa Cornide,

propiedad de la familia Franco desde los años 60.

Un edificio peculiar, del siglo XVIII,

en frente de la colegiata y en plena ciudad vieja.

Fue propiedad y vivienda

de uno de los grandes ilustrados de Galicia,

el historiador y naturalista José Andrés Cornide.

Su familia donó en su día el palacete al Ayuntamiento.

Tuvo varios usos, e incluso un proyecto de convertirse

en el Conservatorio de Música de la ciudad."

El Ayuntamiento lo saca a subasta pública

en el verano de 1962,

con los Franco residiendo en Meirás, presentes físicamente en Meirás,

esa subasta la gana,

compra la casa Pedro Barrié de la Maza,

la compra el 3 de agosto de 1962,

y tres días después,

se la vende a Carmen Polo

por un precio 1220 % más barato.

En la subasta, paga 305.000 pesetas,

y en la venta a Carmen Polo,

se pagan 25.000 pesetas por este inmueble.

Pero además, hay que indicar que esos tres días de diferencia

desde la compra definitiva en subasta

hasta la venta definitiva a Carmen Polo,

hay un fin de semana por el medio, es decir,

se compra un viernes, 3 de agosto,

y se vende un lunes, 6 de agosto.

Más rápido, yo creo que imposible.

"Las reivindicaciones para que casa Cornide

vuelva al patrimonio público arrancan de años atrás.

La plataforma Defensa do Común

y la Asociación de Veciños da Cidade Vella

se han dado cita allí en varias ocasiones.

Ya en 2018,

el Ayuntamiento de A Coruña aprobó una moción para iniciar los trámites

de su posible recuperación.

Desde mayo de 2021, está dentro del régimen

de protección patrimonial provisional

como bien de interés cultural,

hasta su declaración en firme.

Todo apunta a que podría seguir los pasos de Meirás."

Carmen Polo hay que recordar que es de Oviedo,

y realmente, todo el entorno de lo que es la casa Cornide,

enfrente de la iglesia, etcétera,

recuerda mucho a esta Vetusta de "La Regenta", ¿no?, muchísimo,

pero independientemente de eso,

hay una necesidad por parte de Carmen Polo

de venir a la ciudad.

Quiero decir, Carmen Polo también tiene sus amistades.

Carmen Polo, en Meirás, en el Pazo, le resultaba bastante alejado

de lo que ella querría,

y necesitaba un sitio donde recibir a sus visitas,

atender a sus amistades, etcétera.

Y lo necesita en Coruña.

Por otro lado, lo que es la ciudad de La Coruña,

se siente, toda la corporación

y evidentemente, los gobiernos de las corporaciones franquistas,

se sienten, para entendernos, muy honrados

de que el jefe del Estado y su familia quiera venir aquí.

Hay que tener estas relaciones aquí.

Y por lo tanto, hace lo que puede

para satisfacer los deseos de la señora.

"En agosto del 2017,

varias entidades y colectivos

relacionados con la memoria histórica,

Diputación y Ayuntamientos de Sada y A Coruña,

decidieron crear una Junta prodevolución del Pazo de Meirás,

justo 80 años después de aquella otra Junta

que regaló el Pazo a Franco.

Además, apoyaban la demanda del Ayuntamiento de Sada

para gestionar las visitas al Pazo,

algo de lo que se encargaba la Fundación Francisco Franco

a petición de la familia y entonces, propietaria.

El Pazo había sido declarado bien de interés cultural en 2008,

y por lo tanto, sus propietarios estaban obligados

a permitir las visitas, al menos, cuatro días al mes,

aunque las primeras no entraron hasta 2011."

Esto no se podría haber nunca conseguido

sin el trabajo de mucha gente,

desde los colectivos de la memoria democrática,

que recopilaron toda esa información

y el orgullo que tenemos es que...

que así sentimos

que el Pazo pasó a ser patrimonio público

por el trabajo hecho desde Sada, desde mucha gente de Sada.

Y no estoy diciendo, y quiero dejar claro

desde el Concello de Sada. Quizá, en el siglo...

el siglo XX,

pero en el siglo XXI, hay muchas iniciativas

donde se hablaba de la recuperación,

la posible recuperación del Pazo,

y sobre todo, de la Declaración BIC del año 2008,

que fue...

un expediente que se impulsó también desde Sada.

-Que, a través de la Ley de Patrimonio Cultural de Galicia,

se pudiera obligar a los Franco a abrir el Pazo,

aunque solo fuese unos días al mes, para poder ser visitado.

Nos parecía que eso era una manera de romper esos muros

con los que siempre miramos al Pazo

los sadenses y los gallegos.

Era un fortín inaccesible

y nos parecía que simbólicamente, esa era una buena actuación,

además de que en caso de una posible venta,

la administración gallega tendría siempre derecho en el trato,

que también nos parecía interesante.

De manera que la declaración de bien de interés cultural,

nosotros lo entendimos como un inicio

para que ese bien pasase a patrimonio público.

-Hoy estamos hablando de la batalla de Meirás,

pero que no puede circunscribirse solamente al aspecto jurídico,

que está pendiente si se devuelve o no

los bienes que hay de muebles.

El tema de Meirás tiene muchas más facetas

y una de las facetas es que hay que acabar

con los restos de franquismo.

En Galicia, pues hay en estos momentos,

que tenga yo catalogados, más de 650 símbolos franquistas

en 90 ayuntamientos.

Entonces, esos restos del franquismo tienen también mucho que ver

con la recuperación de la memoria democrática

y por lo tanto, están relacionados.

Que en Santiago, que es la capital de Galicia,

en estos momentos haya 20 ministros de Franco como hijos adoptivos,

pues no tiene cabida en un país democrático.

Por lo tanto, hay que ver estas facetas

que están pendientes de las batallas de Meirás,

que abarcan todo esto.

(TODOS) ¡Solución, la devolución!

"La Comisión por la Recuperación de a Memoria Histórica de A Coruña

nació en 2004 en el ámbito local,

con, entre otros, el objetivo de suprimir

la simbología franquista de los lugares públicos."

(TODOS) ¡Devolución!

"Ya en esos años, la palabra 'devolución'

comenzó a sonar en muchos lugares.

'Devolver ao pobo o que é do pobo'

fue el lema de marchas y actos de protesta.

Mientras, de muros para adentro, se seguían tomando decisiones

como la de vender Meirás tras la muerte de Carmen Franco,

la hija del dictador, en 2018.

El anuncio de la venta del Pazo,

por el que se pedían 8 millones de euros,

se publicó en una inmobiliaria especializada en viviendas de lujo.

Es el momento entonces de la demanda,

apoyada por informes históricos y jurídicos

y las fuerzas políticas unidas en ella."

En el Parlamento gallego, ya en el año 2018,

hubo un acuerdo unánime

y ese día fue el día que nos dimos cuenta

que había muchas posibilidades de conseguirlo,

porque por fin, todas las fuerzas democráticas

recogían el sentir de mucha gente

y después, por supuesto,

fue el momento en que el Estado

se hizo eco de todas las solicitudes del Concello de Sada,

del Parlamento gallego, de todas, y sobre todo,

de toda la sociedad civil que lleva tantos años trabajando

y presentó la demanda, que era lo que todos deseábamos.

Y evidentemente, el gran hito fue la sentencia de septiembre de 2020.

-La sentencia de septiembre se fundamenta básicamente

en dos cuestiones.

En primer lugar, en cómo llega el Pazo de Meirás a manos de Franco

y en segundo lugar, en cómo se gestiona durante la dictadura.

En 1938, hay un grupo de coruñeses

que firman una escritura de compraventa

con la propietaria del Pazo, que era la heredera

de Emilia Pardo Bazán, Manuela Esteban Collantes.

Compran el Pazo y lo escrituran,

haciendo constar su intención de donárselo al jefe del Estado

en 1938.

Después de esa donación,

no se hace efectiva a través de ningún otro documento.

Pero en 1941, hay una nueva escritura de compraventa,

en la que el comprador ya es Francisco Franco,

pero se lo compra,

lo adquiere de la misma persona que ya lo había vendido,

de Manuela Esteban Collantes, en un precio muy inferior,

que en realidad, es ficticio, como lo es toda esa escritura.

Es decir, es una escritura fraudulenta,

en la que lo único que se perseguía es convertir una donación

a la jefatura del Estado

en una compra personal de Francisco Franco,

para que él lo pudiera inscribir como un bien particular

y no como una propiedad del Estado.

El segundo principio es que durante toda la dictadura,

el Estado asume el Pazo de Meirás

como una residencia oficial del jefe del Estado

y como una propiedad pública,

y se hace cargo de su gestión, de todas las obras

que se llevan a cabo, de mantenimiento, de mejoras,

de construcción de nuevos edificios,

se hace cargo de todos los gastos, de productos de limpieza,

de comida, del personal que trabaja en el Pazo.

-Yo creo que esta sentencia,

hay un antes y un después en la consideración

de los historiadores para dictaminar estos temas.

Esto lo digo muchas veces, cuando sale la sentencia,

en septiembre del 2020,

muchos de nuestro gremio

de fuera de España nos felicitaron,

indicando incluso que también...

ojalá tuvieran ese reconocimiento por parte de la Justicia,

de su trabajo, de su profesión,

de su profesionalidad, realmente,

de su rigor.

Yo creo que es un antes y un después.

-A mí me pareció fundamental el consenso,

esa búsqueda de consenso.

Es algo en donde tenemos que aprender,

y donde tenemos que sacar conclusiones

para que no se rompa ese consenso,

porque eso ha posibilitado un éxito,

y un éxito de la sociedad y del pueblo gallego.

Y en este caso, de la democracia en su conjunto,

frente a aquellos que todavía pretendían atribuirse

un bien que no era suyo y que fue apropiado

de la manera que todo el mundo, que todo el mundo sabemos.

-Y con la recuperación para el patrimonio público

del Pazo de Meirás,

lo que se está poniendo encima de la mesa

es otra interpretación de las cosas.

-En este momento, se hace entrega...

de la llave.

-Un segundo, por favor.

-Después de la muerte de Francisco Franco,

Meirás es, por un lado, un símbolo de la permanencia

de los lugares de memoria del franquismo,

pero también, andando el tiempo, deviene igualmente un símbolo

de la nueva toma de conciencia de la sociedad gallega y española

acerca de lo que significó el franquismo

y de la necesidad de llevar a cabo una memoria democrática

que ponga final a la cierta anomalía

que supone, en el contexto europeo,

la pervivencia de este tipo de lugares.

La pervivencia de este tipo de situaciones

en una democracia ya consolidada.

(TODOS) "O Pazo é do pobo galego".

-Nosotros, cuando hablamos de las posibilidades

de los nuevos relatos

y el tránsito del relato franquista a un relato democrático,

hablamos fundamentalmente de una palabra, "resignificación".

Y resignificar, no es otra cosa que explicar.

Todo esto es cambiar el relato.

"Desde los tiempos de Emilia Pardo Bazán

hasta los años de la dictadura

y después, las luchas

porque se convirtiera en un bien público,

todo eso forma parte de la memoria de este lugar.

Una memoria que, en ocasiones, puede engañar

y en otras, se guarda con el miedo y el silencio.

La memoria de Meirás son muchas a la vez

y hoy, se pueden contar."

Meirás en el futuro tiene que ser un espacio vivo,

ante todo.

Tiene que explicar mucho acerca de Emilia Pardo Bazán

y acerca de su presencia allí,

pero Meirás es un magnífico escenario

para explicar cómo funciona un régimen dictatorial,

cómo funciona la dictadura.

-Lo primero que tienen que convertirse esos muros,

en el interior de esos muros,

es en un espacio de disfrute público.

Crónicas - La memoria de Meirás - Ver ahora

En septiembre de 2020, un juzgado de A Coruña estimaba la demanda del Estado y obligaba a los herederos de Francisco Franco a devolver el Pazo de Meirás, la que fue residencia de verano del dictador.

La memoria de Meirás

En la primavera de 1938, en plena Guerra Civil, varios alcaldes y otras autoridades de A Coruña constituyeron una Junta Pro Pazo del caudillo, cuyo objetivo era regalar al dictador un lugar para veranear en Galicia. A través de esa Junta Pro Pazo, recaudaron fondos y consiguieron comprar y reformar las Torres de Meirás, propiedad en su día de la escritora Emilia Pardo Bazán. Tras la muerte de Franco, en 1975, el Pazo se convirtió en otro más de los bienes transmitidos a sus herederos.

 Estatua de Emilia Pardo Bazán en los jardines de Méndez Núñez

Estatua de Emilia Pardo Bazán en los jardines de Méndez Núñez RTVE

La sentencia deja claro que la propiedad fue donada a Franco en su calidad de jefe del Estado, y no a título particular, por lo que pertenece al Patrimonio Público. En relación a la operación de compraventa firmada por Franco en 1941, la sentencia la declara nula, y la considera una “simulación” para inscribir la finca a su nombre en el Registro de la Propiedad.

RTVE

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