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El batacazo millonario de Michael Jackson y la broma a capela que hizo historia en la música

  • De himnos que nacieron al azar a superproducciones fallidas: los mayores giros de guion de la industria
  • Rap, ópera y gaitas: el experimento científico que diseñó a propósito la peor canción del mundo
Michael Jackson promociona su álbum "Invincible", sosteniendo la carátula con su nombre y firma, rodeado de material promocional del disco.
Michael Jackson en la presentación de su álbum 'Invincible'. GETTY
CARLOS DELGADO

En la industria musical, ni todo el dinero del mundo garantiza un número uno, ni la improvisación más simple está condenada al fracaso. Bajo esta premisa, el doctor en filología y DJ Alberto Rodríguez, más conocido como DJ Teto, repasa en la última emisión de La hora inesperada cómo el azar y los giros imprevistos han marcado la historia del pop y del rock. Hay melodías que nacieron como una broma de estudio y otras que terminaron hundiendo presupuestos millonarios.

La hora inesperada - "Y de repente... La música" con DJ Teto: éxito y fracaso

El milagro de una broma a capela

A veces, los grandes himnos nacen sin ningún tipo de pretensión. En 1981, Joey Tempest compuso el famoso riff de "The Final Countdown" con un único objetivo: tener un gancho sonoro para abrir los conciertos de Europe. Cinco años después, cuando el tema se publicó de forma oficial, se convirtió en un fenómeno incontrolable a nivel mundial. Algo parecido le ocurrió a Bobby McFerrin en 1988. Inspirado por la frase de un gurú indio, el artista grabó "Don't Worry Be Happy" como una simple broma musical. Lo hizo íntegramente a capela, asumiendo él mismo los bajos y los acordes, sin imaginar que estaba creando una de las canciones más reconocibles del siglo XX.

En el caso de Queen, la sorpresa no vino del azar, sino de la incomprensión inicial de la industria de la música. Cuando Freddie Mercury llegó al estudio en 1975 con la idea de grabar un tema de seis minutos cargado de ópera, coros y teatralidad, los ejecutivos de la discográfica se echaron las manos a la cabeza porque lo consideraban un suicidio financiero. Para la banda, sin embargo, "Bohemian Rhapsody" era solo un paso natural en su evolución creativa.

Bobby McFerrin sostiene el premio Grammy ganado en 1989 Getty

La sátira que enamoró a Occidente

En el extremo opuesto están las canciones diseñadas en el estudio milimétricamente para triunfar. "Despacito" es el mejor ejemplo. Luis Fonsi, Daddy Yankee y la compositora Erika Ender sabían que tenían entre manos un pelotazo mundial en 2017, pero lo que nadie pudo prever fue el enorme boom viral que llevó al tema a superar los 9.000 millones de reproducciones en todo el planeta.

Esa misma viralidad es la que encumbró a PSY en 2012 con su "Gangnam Style", aunque por motivos muy distintos. El rapero surcoreano escribió la canción como una crítica sarcástica hacia la gente que aparentaba riqueza en uno de los barrios más exclusivos de Seúl. El mensaje irónico se perdió por el camino, pero su característico baile terminó abriendo las puertas del K-pop al mercado occidental. Y si hablamos de fenómenos imprevistos, la escena musical española tiene su propio referente reciente. "Potra salvaje", de Isabel Aaiún, pasó de ser un tema casi desconocido a convertirse en la banda sonora de las celebraciones deportivas en España gracias al impulso de un remix del productor Fernando Moreno.

Psy interpretando 'Gangnam Style' en los MTV EMA's 2012 Kevin Mazur GETTY

El agujero de los 30 millones

Pero la historia de la música también esconde fracasos sonados, y ni siquiera el "rey del pop" pudo librarse de ellos. Michael Jackson invirtió años de trabajo y 30 millones de dólares en la producción de Invincible. El resultado comercial de aquel disco estuvo muy por debajo de las ventas esperadas, envuelto en acusaciones sobre una mala promoción y un posible sabotaje por parte de su propia discográfica.

No es un caso aislado. Estrellas consolidadas como Katy Perry, con su reciente "Woman's World", o Rihanna, poniendo su voz al doblaje de Pitufina, también han comprobado lo fácil que resulta desconectar el resultado final de sus trabajos de las expectativas de los fans.

La ciencia para fabricar el fracaso

Para cerrar el círculo de los desastres, DJ Teto rescata un llamativo experimento científico de 1997. Los artistas Komar y Melamid, junto al neurocientífico Dave Soldier, realizaron una encuesta para averiguar qué elementos sonoros resultaban más desagradables para el oído humano. Con esos datos, crearon conscientemente "The Most Unwanted Song", un tema de 20 minutos que mezcla de forma caótica ritmos country, gaitas, raps infantiles y agudos de ópera.

Una prueba irrefutable de que, aunque el éxito es impredecible, el fracaso sí se puede fabricar en un laboratorio. ¿Qué otros secretos esconden las melodías que escuchas a diario? ¿Cómo suena exactamente esa aberración musical de 20 minutos que la ciencia diseñó para ser odiada? Dale al play y escucha la charla íntegra para descubrir los caprichos más sorprendentes de la industria en La hora inesperada.