Eduardo Strauch, sobre la tragedia de los Andes 54 años después: "Nuestra historia ha salvado de suicidios"
- El superviviente del accidente detalla en La hora inesperada el liderazgo silencioso que los mantuvo con vida durante 72 días
- Strauch repasa su asombrosa reconexión con la montaña y anuncia tres nuevos libros, incluido un cuento infantil
Hay momentos que lo transforman todo en apenas unos segundos y ponen nuestro mundo patas arriba. Con la premisa de explorar los instantes decisivos donde la vida se sale del guion nace La hora inesperada, el nuevo programa de RNE presentado y dirigido por Antonio Rodríguez de Ramos, que se emite los martes de 01.00 a 02.00 horas. El invitado de su primera emisión no puede representar mejor el concepto de un giro vital drástico: Eduardo Strauch, uno de los 16 supervivientes de la tragedia de los Andes de 1972.
Más de medio siglo después de la colisión que dejó atrapado al equipo de rugby uruguayo Old Christians a más de 3.600 metros de altitud, Strauch reflexiona sobre el paso del tiempo. El arquitecto y pintor uruguayo quiere huir del concepto de "milagro" para referirse a aquellos intensos 72 días de frío extremo y supervivencia como la odisea de los Andes.
Un liderazgo silencioso en medio del abismo
Tras la dolorosa muerte de Marcelo Pérez, el capitán del equipo y la figura de mayor importancia en los primeros días, el silencio inundó el interior del deteriorado fuselaje del avión. Fue entonces cuando Eduardo, junto a sus primos Fito y Daniel, asumió la responsabilidad de tomar las grandes decisiones que los acompañarían en los días más críticos.
“Silenciosamente llenamos el espacio que dejó Marcelo. Fue una tarea muy valiosa, pero no fue nada fácil “
Este liderazgo silencioso obligó a los primos a organizar la supervivencia alimentándose de sus amigos fallecidos. Un acto extremo que, hoy en día, afirma no haberle generado jamás un cargo de conciencia ni una pesadilla.
Cómo la montaña pasó de enemiga a fuente de inspiración
Resulta paradójico cómo un entorno completamente hostil puede llegar a transformarse en un refugio espiritual. Durante la entrevista, el arquitecto uruguayo explica el asombroso proceso emocional que vivió frente a aquellas cordilleras nevadas.
“Esa montaña que odiábamos al principio acabó convirtiéndose en mi gran amiga y fuente de inspiración “
Strauch ha regresado a la cordillera en 23 ocasiones y, tal y como confiesa en La hora inesperada, en los momentos posteriores al rescate hizo una profunda promesa: "Me voy a vengar de esa montaña, me va a devolver a los amigos que me ha quitado. Me va a devolver más de lo que me ha quitado después de tanto sufrimiento, de tanta lucha. Y efectivamente ha sido así".
Eduardo Strauch y Juan Antonio Bayona en la presentación de La sociedad de la nieve GETTY
Pero en medio de esos 72 días de incertidumbre antes de la vuelta a la civilización, un simple aparato de radio les generó grandes contrastes anímicos. Aunque escuchar la suspensión de su búsqueda les arrebató las ilusiones de volver con sus familias y amigos, el 22 de diciembre de 1972 la radio les trajo la salvación al retransmitir el esperado listado de supervivientes. Lo que la emisora les quitó en su día, la vida se lo devolvió "en forma de canción y con una alegría inmensa".
Una historia que salva vidas en la actualidad
El éxito mundial de La sociedad de la nieve, la película de Juan Antonio Bayona, ha acercado la historia de los 16 supervivientes hacia las nuevas generaciones que desconocían por completo este suceso. Strauch muestra una inmensa gratitud por cómo el director español plasmó su realidad, alejándose de ¡Viven!, película estrenada en 1993 y que reflejaba la visión clásica del cine de aventuras de Hollywood.
A pesar de haber pasado 54 años desde la tragedia, Strauch admite: "Creo que no soy consciente aún hoy de la magnitud de lo que vivimos". El exjugador de rugby uruguayo confiesa que el poderoso mensaje de resiliencia que transmiten los supervivientes tiene efectos verdaderamente terapéuticos hoy en día.
“Hay gente que se ha salvado de depresiones, adicciones y hasta suicidios gracias a nuestra historia “
Frente al pesimismo diario y la costumbre de poner el foco en las maldades del mundo, Strauch defiende firmemente que el ser humano es bueno a pesar de todo. Durante todos estos años, Eduardo ha aprendido a ver siempre el vaso medio lleno: "Me despierto cada día y valoro estar vivo y sano".
Aunque agradece y valora inmensamente la experiencia vivida, tiene claro que "no la viviría de vuelta jamás". Prefiere exprimir al máximo su presente, ya que está inmerso en el proceso de publicar tres nuevos libros, entre ellos un emotivo cuento infantil adaptado para niños de cinco a seis años. Al ser consultado por sus deseos, Eduardo lo tiene claro: le pide a la vida que se alargue lo máximo posible para llegar en plenitud a los 104 años, edad que alcanzó su admirado colega brasileño Oscar Niemeyer.
La hora inesperada