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Lou Reed: el guía de Nueva York

  • Reed y John Cale cambiaron las reglas del juego con The Velvet Underground
  • Su legado llegó primero a España centrado en su posterior carrera en solitario

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 Lou Reed en una imagen de archivo.
Lou Reed en una imagen de archivo. AFP PHOTO FRED TANNEAU / FILES

"Lo mejor de compartir mi vida con Lou Reed es que nunca me aburro". Esta es la respuesta que me dio una vez Laurie Anderson cuando fue entrevistada para "Hoy empieza todo" de Radio3 en 2011.

Hoy empieza todo - Entrevistas: Laurie Anderson - 01/06/11 - Escuchar ahora

Le habíamos preguntado cómo era su pareja, y he de reconocer que siempre me había imaginado a Lou Reed en su casa como si fuera un perro de escayola, pero no parecía ser así: "Es el mejor marido que podría tener. Cuando estás casada con tu mejor amigo, es realmente especial. Antes de casarnos fuimos amigos durante 20 años. A pesar de lo bien que nos conocemos , siempre descubro cosas nuevas en él".

Esto último ha sido una máxima para disfrutar de Lou Reed. Descubrir cosas nuevas con él .... y eso es lo que ha sido para varias generaciones: un tutor hacia la experimentación. En los años de formación musical (que todavía continúan) ,miraba a los mitos del rock como asignaturas a estudiar, y Lou Reed se las traía: era filoso, enigmático, seco... AC/DC entraba (mucho) más rápido. Pero gracias a ese bendito e infinito tiempo que se pasa volviendo a escuchar discos, descubrías la grandeza de su legado.

Él y John Cale cambiaron las reglas del juego con The Velvet Underground. Era una mezcla perfecta: uno era calle, el otro era élite. Uno era práctica, el otro teoría. No recibieron los réditos de su contribución en su momento, pero el tiempo se lo devolvió transformándolos en mitos malditos, y su legado se extendió para siempre en forma de banana fluorescente.

Paradójicamente, ese legado llegó primero a España centrado en su posterior carrera en solitario. Loquillo afirma que Lou Reed fue más importante que Elvis en la España rockera de la transición. Ramoncín traducía sus canciones con un diccionario palabra a palabra, y Burning reproducian su sedoso y bífido fraseo mientras serpenteaban sobre la letra de "Qué hace una chica como tú..." . Yo me compraba los discos de Loquillo. Leía sus entrevistas y empecé a comprar los discos que recomendaba. Escuchaba a Lou Reed y gracias a eso me hice una idea de cómo sería Nueva York.

Hace tres días que llegué de esa ciudad y aunque la metrópoli nada tiene que ver con lo que se canta en "Dirty Blvd", tarareaba al viejo Lou en muchos de los paseos. Es inevitable. Lou Reed es Nueva York. La que todos tenemos en la cabeza, aunque no sea de la misma manera cuando llegamos allí. Cuando lo descubrí, escuchaba "Transformer" obsesivamente varias veces al día. Era como ver Nueva York por el ojo de una cerradura. Sentía que me había ido de juerga hasta el amanecer.

Luego cambié de ciudad y pasé a "Berlín"... y después comencé con los discos de la Velvet (¿por qué en España siempre hemos dicho La Velvet?) y comprendí un lenguaje en la música. Velvet Underground es un adjetivo en el mundo de la música. "Suena muy Velvet". Y ya sabes de qué está hablando. Afirma Lester Bangs que con (la ) Velvet Underground comienza la música moderna y la tradición musical neoyorquina. No seré yo quien lo niegue. De Jonathan Richman a The Strokes.

Hace un rato he llamado a Johnny de Burning para darle las condolencias como si se tratara de un familiar desaparecido. Estaba en el Cocodrilo, su bar. "Hoy va a sonar New York toda la noche". Se lo debemos, él nos enseñó esa ciudad por primera vez.

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