Trump quiere dejar su huella por muchos años en la capital estadounidense. Algo que para muchos es una metáfora perfecta de su forma de gobernar.
29/05/2026 00:01:24Primera parada: la Casa Blanca. Aquí las excavadoras llegaron hace tiempo. Sin pedir permiso a nadie, Trump derribó toda un ala para construir un gran salón de baile. "No veréis nada igual", presume el mandatario. Inspirado, como su mansión de Florida, en Luis XIV y el Palacio de Versalles. Un juez ordenó parar las obras, pero el Gobierno las defiende. Después del tiroteo en la cena de periodistas, alega que el presidente necesita un salón más seguro.
Segunda parada: el Monumento a Lincoln. A sus pies yace el famoso estanque reflectante. Trump quiere pintarlo de azul intenso, el azul de la bandera. "Tampoco veréis nada igual", reitera. Él mismo no dudó en pasar con su coche por encima de la piscina centenaria. Trump encargó la obra, sin concurso, "a un tipo increíble", que había hecho la piscina de uno de sus clubs de golf. Una organización de preservación histórica ha denunciado el proyecto.
Muy cerca, en una rotonda, Trump quiere construir un gran arco de triunfo más alto que el de París. Ya hay varias demandas en contra. Su rostro y su nombre están por toda la ciudad. Esta huella que quiere dejar por muchos años en la capital, su omnipresencia, a muchos les parece una metáfora perfecta de su forma de gobernar.
Foto: Rahmat GulAP Photo — Dos trabajadores trabajan en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln
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