Repor  Me sabe a humo

Carmen y Conchi eran dos fumadoras empedernidas, de las de dos cajetillas diarias, hasta que probaron el cigarrillo electrónico: “lo había probado...

29/11/2020 00:26:11
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Me sabe a humo 00:26:11 29/11/2020
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Sinopsis

Carmen y Conchi eran dos fumadoras empedernidas, de las de dos cajetillas diarias, hasta que probaron el cigarrillo electrónico: “lo había probado todo, parches, chicles, por las bravas, y nada. Solo me ha funcionado esto, el vapeador, y llevo siete años sin fumarme un cigarro”. Es la sentencia de Carmen ante la mirada de Xavi, el dependiente de una de las tiendas especializadas que suministran estos artilugios y los líquidos que se usan.
“Esto lleva una batería y un pitorro. Se pone el líquido dentro, que puede llevar nicotina o no, se calienta y listo. Es un 95% menos perjudicial que el cigarrillo”.
Ese argumento, el de que es muchísimo menos tóxico que el tabaco convencional es el que repiten constantemente los vapeadores, y con el que reclaman al ministerio de sanidad que utilice estos dispositivos (que no contienen tabaco y por tanto no se venden en estancos) para dejar de fumar, y no solo pastillas, parches y chicles. De hecho hay países donde sí se hace, como Gran Bretaña.
Pero aquí no se contempla, y desde Sanidad no hay debate: “No podemos recomendar a la gente que se tire de un 20 piso, y tampoco recomendar que se tiren de un 3º”, es el símil que utiliza Pilar Aparicio, dtora. Gral. de Salud Pública para advertir que el cigarrillo electrónico no está exento de riesgos.
Y sin embargo, el jefe de unidad tabáquica de Bellvitge, Josep Mª Ramón, nos cuenta “¿y qué hago yo con aquellos pacientes que no consiguen dejar de fumar de ninguna de las maneras? ¿Les dejo que sigan suicidándose o les aconsejo que se pasen al vapeador para que por lo menos se reduzca enormemente el daño?

Ficha técnica
Géneros
Información y actualidad
Idiomas
Castellano
Accesiblidad
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