‘Informe Semanal’ viaja a Nueva York, ciudad que ha sabido recomponerse del "día más triste".
12/09/2026 00:14:01EE.UU. y el mundo se transformaron con los cuatro atentados del 11 de septiembre de 2001. El terrorismo de Al Qaeda desencadenó nuevas guerras y numerosos miedos. Y más vigilancia ciudadana. En la Zona Cero de Nueva York, dos enormes vacíos ocupan el lugar en el que se erigían las Torres Gemelas. Pero, a día de hoy, hay incluso un mayor vacío entre los supervivientes del 11S. "Hemos perdido a más gente desde entonces que el mismo día de los ataques", lamenta Joseph Pfeifer, entonces uno de los responsables del Departamento de Policía de Nueva York y que, también, perdió a su hermano. Karla Pericón consiguió salir de la Torre Norte, la primera en ser impactada por un avión. Ha sobrevivido a tres cánceres y a un derrame cerebral. Aún acaba de recibir una indemnización por algunas de las secuelas: "25 años después, hace unas semanas, he recibido el cheque de compensación, pero tuve que recurrir a un abogado". La frustración alimenta la pesadilla que todos vimos en directo por televisión. William Rodríguez muestra la llave maestra con la que salvó a muchas personas de la Torre Norte: "Con esta llave, fui piso por piso abriendo puertas. Subí 39 pisos sacando gente, imagínate...".
Los efectos en la salud mental, igual que en la física, son evidentes. Puede que, ahora, contribuya a aliviar la desesperación recurrente la decisión del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de publicar los archivos por los que, según él, "sabemos que la realidad fue muy distinta. La gente enfermó porque los líderes en quienes confiaban les mintieron, asegurándoles que estaban a salvo respirando aire tóxico". La repercusión puede ser enorme. Es la conclusión que saca Alfonso Martínez, exagente del Departamento de Policía de Nueva York, porque "me doy cuenta de que necesitaba ayuda psicológica y emocional porque me estaba deprimiendo mucho y que me negaron la ayuda". A día de hoy, también hay más de un millar de víctimas que siguen sin ser identificadas. Los forenses siguen esperando a que la ciencia les dé respuestas. Tanto a ellos como a las familias que siguen a la espera. Y no se puede obviar que hace falta, también, un ejercicio de memoria colectiva. Cerca de 100 millones de estadounidenses no habían nacido en 2001 o eran demasiado pequeños para recordarlo. Solo han conocido el mundo posterior al 11S y, en las lecciones de la escuela, apenas tienen cabida. "Los jóvenes tienen que ver algo más que polvo y escombros", reclama Pfeifer, "deben aprender a trasladar al futuro un mensaje de empatía: la de cuidar a otra persona en medio de una situación extrema."
- Géneros
- Información y actualidad
- Idiomas
- Castellano
- Accesibilidad
- Subtitulado