La República Democrática del Congo no ocupa los grandes titulares ni las portadas. Sin embargo, el virus del ébola se está propagando en el país a un...
15/08/2026 00:12:38La República Democrática del Congo no ocupa los grandes titulares ni las portadas. Sin embargo, el virus del ébola se está propagando en este país africano a un ritmo alarmante. La epidemia, declarada el 15 de mayo, ha causado la muerte de más de 2.100 personas y los casos confirmados por este brote de ébola superan los 4.500. "Las últimas epidemias nos han hecho ver que no hay manera de controlar una enfermedad si no pones medios en el origen", afirma Esperanza Santos, responsable de Emergencias de Médicos Sin Fronteras.
El Ministerio de Sanidad considera que es muy bajo el riesgo de ébola en España. Pero los virus no conocen fronteras. En la planta 22 del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, se ha podido comprobar cómo están preparados para atender enfermedades altamente infecciosas. La unidad de alto nivel de aislamiento es el búnker de máxima seguridad creado en 2015 como respuesta a la epidemia desatada un año antes en África Occidental. "Aquella epidemia nos enseñó a nivel mundial que con las instalaciones que teníamos no se disminuía suficientemente el riesgo de contagio para los trabajadores sanitarios", relata el teniente coronel Javier Membrillo. Fue precisamente una enfermera, Teresa Romero, la primera contagiada por ébola en España en 2014 después de ofrecerse como voluntaria para atender a dos misioneros españoles. "Con el ébola se sufre mucho, no solamente cuando estás gravemente enfermo, sino cuando te curas", cuenta ahora Romero, "te queda recuperarte de las secuelas físicas y mentales".
La epidemia actual se corresponde con la cepa de Bundibugyo, cuya tasa de letalidad se sitúa en el 46,6% y para la que aún no existe vacuna. La OMS ha advertido que la velocidad de propagación podría convertir a esta epidemia en la peor registrada en el país. Médicos Sin Fronteras, que está presente allí desde hace décadas y gestiona siete centros de tratamiento y más de 15 unidades de aislamiento, reclama que se intensifique la respuesta internacional. "Para frenar el ébola, a veces hay que empezar por aquí, por los cementerios", advierte un epidemiólogo en una de las zonas afectadas, porque "además de dar sepultura hay que vigilar los contactos".
Ha habido avances y más rapidez en realizar diagnósticos, aislar enfermos y hacer un seguimiento de los contactos, pero estos esfuerzos siguen siendo insuficientes. La provincia de Ituri es el epicentro de la emergencia y la transmisión sigue activa en otras cinco provincias. Los desafíos son mayúsculos. El ébola avanza en el corazón de una región que ya sufría una crisis humanitaria, golpeada por los conflictos armados, con más de 7 millones de desplazados internos, muchos viviendo en asentamientos y lidiando con otras enfermedades como el sarampión o la malaria, y todo ello con un debilitado sistema de salud pública. A la complejidad del contexto se suma el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Los recortes en ayudas humanitarias por parte de Donald Trump tienen implicaciones en la capacidad de respuesta a la crisis y a esta amenaza para la salud pública. "Tenemos que pensar que nadie está a salvo si no estamos todos a salvo", afirma Pedro Gullón, director general de Salud Pública.
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