Informe Semanal aborda la crisis inmigratoria en Ceuta, y en el segundo reportaje analiza como la Bundesliga es un dique de contención democrático.
29/08/2026 00:30:20Ceuta, un mes al límite
A punto de cumplirse un mes del inicio de la mayor crisis migratoria en la frontera sur, Ceuta está lejos de volver a la normalidad. Lo que comenzó el 30 de julio con una entrada masiva de migrantes, alrededor de 70.000 personas según el gobierno, se ha transformado en un escenario de extrema crispación vecinal, parálisis económica, con miles de migrantes que aún permanecen en suelo ceutí y un choque político al alza. La falta de soluciones inmediatas mantiene la tensión al límite, en una crisis con profundas implicaciones geopolíticas, jurídicas y humanitarias. La gravedad y la prolongación de esta emergencia han llevado al Consejo de Seguridad Nacional a declarar esta semana "la situación de interés para la seguridad nacional" en Ceuta. Además, el ejecutivo ha constituido un mando único, como reclamaba desde los primeros días el presidente ceutí -encabezado por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. El objetivo es centralizar la gestión de la crisis para agilizar ayudas, la respuesta humanitaria y las devoluciones de migrantes. Los recursos asistenciales de la ciudad se encuentran desbordados. Miles de migrantes que consiguieron acceder a territorio español continúan en una situación de extrema vulnerabilidad. Las redes de acogida, tanto para adultos como para menores, están muy por encima de su capacidad. Muchos de ellos permanecen todavía en asentamientos improvisados y en las playas ceutíes. Las protestas vecinales pacíficas han derivado en algunos disturbios nocturnos y enfrentamientos. Hay grupos violentos que aprovechan la situación y han llegado a bloquear el reparto de comida de Cruz Roja y prender fuego a chabolas y campamentos de migrantes en la playa, obligando a la policía a intervenir. El presidente de Ceuta ha condenado la violencia y ha advertido que la ciudad autónoma está al límite. Gobierno y PP han hecho un llamamiento a la calma y la convivencia. Esta ha sido una semana de comparecencias extraordinarias en el Congreso. Siete ministros han dado explicaciones y defendido la respuesta del ejecutivo a esta crisis. Madrid ha elevado a más de 44 millones la ayuda de emergencia para Ceuta y hay acuerdo con el gobierno ceutí sobre un listado de nuevos espacios donde alojar a los migrantes que siguen en la calle. Además, España ha pedido a la Unión Europea el apoyo de Frontex y Europol para el triaje y la tramitación de expedientes de las personas que siguen en Ceuta. Además, el refuerzo de agentes permanecerá hasta diciembre de 2026. Los grupos parlamentarios han acusado al gobierno de una respuesta tardía e incompetente y le critican por buscar en las redes sociales y los "bulos" la explicación a esta crisis, en lugar de abordar el papel de Marruecos. Otros dos ministros comparecerán en el congreso la próxima semana y el 3 de septiembre lo hará el presidente Pedro Sánchez.
Bundesliga, fútbol y memoria
El fútbol alemán se hace fuerte contra los extremismos, el odio y cualquier tipo de discriminación. Mientras Alemania asiste al ascenso político del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania - principal fuerza de la oposición en el Bundestag y a las puertas de gobernar por primera vez, según las encuestas, uno de los estados federados en las elecciones de septiembre-, la Bundesliga se ha convertido en un dique de contención democrático, utilizando el deporte y la memoria histórica para frenar el avance de grupos ultra que relativizan el pasado nazi del país. "La memoria es muy importante y es la base para que las cosas no vuelvan a suceder" nos cuenta Franziska Fay, presidenta de la Fundación Bundesliga. El fútbol fue uno de los primeros espacios de la sociedad alemana de los años 30 que colaboró con los nazis para sus objetivos de propaganda y exclusión. Y en los años 80 y 90 en las gradas se situaban numerosos grupos de neonazis. "Era común tener cánticos racistas, antisemitas y homófobos" recuerda Daniel Lörcher, vicepresidente del Borussia Dortmund, uno de los clubes más importantes de Alemania, campeón de Europa y varias veces de liga. El punto de inflexión llegó en el Mundial de Francia 1998, cuando un grupo de hooligans alemanes dejó con secuelas de por vida al policía francés Daniel Nivel. La agresión fue calificada de "vergüenza nacional" por el entonces canciller Helmut Kohl, forzando un cambio radical en la Federación de Fútbol. El Borussia Dortmund promueve una iniciativa pionera: viajes educativos con aficionados a antiguos campos de concentración como Auschwitz. Aunque en Alemania "hay poco interés en visitar estos sitios, con el fútbol lo logramos" señala Julian Rieck, historiador de la Ong What Matters. El objetivo es rotundo: impedir que se niegue o reescriba la historia desde las gradas. "El fútbol tiene una responsabilidad especial" afirma Viktoria Hindelang, responsable de relaciones con aficionados de la Bundesliga, "porque los clubes de fútbol fueron las primeras instituciones sociales que expulsaron a sus socios judíos". La iniciativa del Dortmund inspiró a que otros equipos de la Bundesliga desarrollaran sus propios programas de memoria. La liga alemana se une cada 27 de enero, fecha de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, para celebrar el "Día del Recuerdo" en memoria de las víctimas del nacionalsocialimo. En el contexto político actual del país, el fútbol alemán se ha posicionado de forma explícita para evitar que los estadios se conviertan en plataformas de captación o propaganda de ideologías extremistas. "El fútbol nunca es neutral, siempre forma parte de la inclusión o de la exclusión de la gente", asegura el vicepresidente del Borussia Dortmund. Las ideas ultranacionalistas, homófobas y xenófobas también tratan de encontrar hueco en las gradas, especialmente a partir de la tercera división, donde el control de seguridad es menor y resulta más sencillo establecer núcleos de propaganda radical. Por ello, los clubes forman exhaustivamente a sus equipos de seguridad para que sepan identificar simbología nazi camuflada que va más allá de los emblemas ya prohibidos por ley. "El auge del populismo y el extremismo es un reto para nosotros como sociedad" asegura la presidenta de la Fundación Bundesliga y añade: "el fútbol no es ajeno a estos fenómenos".
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- José Carlos Gallardo, Sagrario G. Mascaraque
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