Mirada audaz a las entrañas del multimillonario mercado de arte y a la perversa realidad que se esconde tras estas valiosísimas antigüedades manchadas...
Disponible hasta: 16-05-2026
16/04/2026 00:55:04Mirada audaz a las entrañas del multimillonario mercado de arte y a la perversa realidad que se esconde tras estas valiosísimas antigüedades manchadas...
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16/04/2026 00:55:04Disponible hasta: 16-05-2026 20:00:00
Desde la década de los años 70 y durante las siguientes, Douglas Latchford se sirvió en Camboya de pobres campesinos y de niños soldado para saquear con violencia importantes templos de la época jémer (siglos IX al XV) y despojarlos de sus valiosas piezas de arte. Para los camboyanos, descendientes de esta cultura, sus majestuosos templos de Angkor Wat o de Banteay Srei y sus excepcionales esculturas son mucho más que arte: los consideran sus dioses, sus antepasados. Después de la guerra de Camboya en la que los jemeres rojos llevaron a cabo un genocidio que acabó con entre 1 y 3 millones de personas, la pobreza y la miseria se instalaron entre la población. Algunos hombres desesperados por llevar algo de comer a sus familias, trabajaron para Latchford por 20 dólares a la semana sacando, desmembrando y robando las obras de arte de los templos expoliados.
El negocio de Douglas Latchford comenzaba una vez que las obras de arte cruzaban la frontera camboyana y llegaban a Occidente. Ayudado por cómplices millonarios y marchantes de arte, introducía estas piezas en los museos más relevantes de Europa, Australia y Estados Unidos. En 2016, el ex agente especial de Seguridad Nacional de Estados Unidos, JP. Labbat, dirigió la “Operación Saqueo de la Península de Indochina”. Junto a algunos de los antiguos saqueadores y niños soldado que habían trabajado para Latchford y de expertos e investigadores, siguió el rastro a la lucrativa red criminal de expolio de arte jemer que orquestó Latchford durante la guerra y las décadas siguientes. Siguiendo el hilo de muchas pruebas concluyentes, Labbat llegó a museos tan prestigiosos como el de Arte de Denver y el Metropolitan de Nueva York donde encontró lo que buscaba.