Manifesta 16 Ruhr: cuando una iglesia deja de ser una iglesia
- La bienal nómada transforma doce iglesias infrautilizadas en espacios para el arte, la comunidad y la reflexión
- Metróplis emite el capítulo Manifesta 16 Ruhr. This is not a church el lunes 26 de octubre a partir de las 20 h en RTVE Play y de madrugada en La 2

En St. Ludgerus (Bochum), el colectivo CaboSanRoque, junto a Flexo Arquitectura, convierte la iglesia en un particular estadio de baloncesto.Rainer SchlautmannRainer Schlautmann
¿Qué sucede cuando una iglesia deja de ser una iglesia? ¿En qué puede convertirse un edificio que durante décadas fue un lugar central para la vida de un barrio? Estas son algunas de las preguntas que plantea Manifesta 16 Ruhr, con This is not a church, la decimosexta edición de la bienal nómada europea, que este año ha celebrado su 30 aniversario en la región alemana del Ruhr. Entre Duisburg, Essen, Gelsenkirchen y Bochum, doce iglesias se han convertido en espacios de experimentación artística, encuentro y participación.
'This is not a church' es ele lema de Manifesta 16 celebrada en la ergión alemana del Ruhr
Bajo el lema This is not a church, Manifesta propone mirar estos edificios más allá de su función religiosa. Construidas en buena parte durante la reconstrucción de posguerra, las llamadas Pantoffelkirchen, o ‘iglesias pantufla’, fueron concebidas como nuevos centros de los barrios y como símbolos de una sociedad democrática en reconstrucción. Hoy, muchas han perdido su función original y se enfrentan al abandono o a la desconsagración. La bienal, bajo la dirección de Hedwig Fijen y Emilia van Lynden, plantea qué hacer con ellas y, sobre todo, cómo pueden volver a ponerse al servicio de las comunidades que las rodean.
Metrópolis ha recorrido algunos de estos espacios para acercarse a las propuestas de artistas, arquitectos, colectivos y mediadores creativos que han trabajado específicamente a partir de la historia y las características de cada iglesia.
Memoria y territorio
El recorrido comienza en la Kulturkirche Liebfrauen de Duisburg, bajo la curaduría de los mediadores creativos Henry Meyric Hughes y Michael Kurtz, donde las obras dialogan directamente con la arquitectura y la memoria del edificio. Los artistas Julian Irlinger, Athina Koumparouli, Abbas Zahedi y Elisabeth Price trabajan con restos, sonidos, imágenes y materiales vinculados a la historia del Ruhr y a las transformaciones que ha experimentado Europa en los últimos años.
Ouranophobia47051, de Abbas ZahedIVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
Ouranophobia47051, de Abbas Zahedi, reúne tubos de órgano procedentes de diferentes países europeos, entre ellos restos de un órgano de Kiev. El instrumento, dañado antes de la invasión rusa, adquiere aquí una nueva dimensión simbólica y conecta la historia de Manifesta, nacida en los años posteriores al final de la Guerra Fría, con la compleja situación geopolítica de la Europa actual.
También Elisabeth Price establece un diálogo entre las iglesias del Ruhr y las construidas en Gran Bretaña durante los años sesenta para las comunidades de trabajadores migrantes. Su trabajo recupera la memoria de unos edificios levantados en un momento de optimismo que hoy han perdido buena parte de la comunidad que les daba sentido.
Una iglesia a la deriva
En la Markuskirche de Essen, Henry Meyric Hughes y Michael Kurtz propusieron pensar la iglesia como una nave. Una embarcación preparada para afrontar una tormenta, una inundación o cualquier otra situación de emergencia. ¿Qué llevaríamos con nosotros? ¿Cómo organizaríamos ese espacio? ¿Qué necesitaría una comunidad para sobrevivir?
La propuesta de esta iglesia, en su conjunto, no pretende ofrecer una respuesta cerrada sobre el futuro del edificio, sino abrir un espacio de reflexión sobre aquello que una comunidad considera necesario preservar.
A partir de esta idea, algunos artistas trabajan con objetos encontrados en la propia iglesia, como Sara Bichão que ha creado la escultura flotante She Has Been Here Before, But When Or How I Cannot Tell (2026) o Lilli Lake que, en Rhytm Looks For Two (2026) recupera los crujidos del techo de la iglesia, amplificados con micrófonos, para convertirlos en una percusión imprevisible.
Migraciones, trabajo y memoria
En Gelsenkirchen, la cuestión de la comunidad adquiere otra dimensión. El Ruhr fue durante más de un siglo uno de los grandes centros industriales de Alemania y recibió a miles de trabajadores procedentes de España, Italia, Grecia, Turquía, la antigua Yugoslavia y otros lugares de Europa. El cierre de las minas y las acerías transformó radicalmente el territorio, pero también dejó en segundo plano las historias de quienes llegaron para trabajar en ellas.
Mädchen mit Blättern / Girl with Leaves (Riza Topal, 1970)IVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
En St. Bonifatius, el mediador creativo Gürsoy Doğtaş recupera precisamente ese legado migratorio a través de obras de artistas que llegaron a Alemania durante las décadas de 1960 y 1970. Rıza Topal, Atiye Altül, Yıldırım Denizli, İhsan Ece, Nil Yalter o Merve Kaplan abordan cuestiones como la identidad, la memoria, el desplazamiento y la construcción de una vida lejos del lugar de origen.
El hogar como memoria
Esta relación entre migración, trabajo y vida cotidiana continúa en la propuesta de Gürsoy Doğtaş para la Thomaskirche de Gelsenkirchen, convertida en el Hava Güleç Living Room. Aquí los textiles adquieren un papel central. Telas, patrones, fotografías y objetos domésticos hablan de las mujeres migrantes, de los lugares que dejaron atrás y de las formas en que sus conocimientos y habilidades se adaptaron a la nueva vida en Alemania.
Cotton Pieces (Judith Raum, 2012)IVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
Las obras de Atiye Altül, Judith Raum, Fatma Ceylan, Azade Köker, Ayzit Bostan o Muhlis Kenter permiten reconstruir, a través de materiales aparentemente cotidianos, historias relacionadas con el trabajo, la identidad y los desplazamientos. La tela funciona como un archivo de memoria, pero también como una herramienta que conecta las economías domésticas con la industria y con la historia del capitalismo europeo.
Nuevas formas de estar juntos
En Essen, St. Marien y St. Gertrud muestran otras maneras de abordar la transformación de estos espacios. En St. Marien, una iglesia construida en los años sesenta y destinada a ser demolida, las obras rinden homenaje a una arquitectura que está a punto de desaparecer.
William Engelen utiliza el órgano para crear una nueva composición sonora, mientras Alicja Kwade, Jason Dodge y otros artistas intervienen sobre el espacio y sus elementos.
Variation on Godspeed in 4/4 (William Engelen, 2026)IVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
En St. Gertrud, una antigua iglesia convertida en escuela de arte, el diálogo entre generaciones ocupa el centro de la propuesta. Artistas consagrados trabajan junto a estudiantes, y obras como Steps, de Coumba Samba, Electrified, de Mona Hatoum, o Elevation, de Nasan Tur, exploran las relaciones entre lo cotidiano, lo político y lo colectivo.
Una iglesia para las historias que no tienen lugar
En la iglesia de Christ-König, en Bochum, los mediadores Krzysztof Kosciuczuk y Anda Rottenberg parten de una pregunta que atraviesa toda la edición: si estos edificios ya no cumplen la función para la que fueron construidos, ¿qué pueden llegar a ser para las comunidades que viven hoy a su alrededor?
Cuando caen animales del cielo (2026), de la artista checa Eva Koťátková.IVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
La propuesta aquí reúne obras que dialogan de maneras muy diferentes con el territorio. Algunas recuperan directamente la memoria del Ruhr, como la instalación sonora Cuando caen animales del cielo (2026), de la artista checa EvaKoťátková. Y junto a ella, las obras de Mirosław Bałka, Bérénice Gaça Courtin, Mehtap Baydu, Luc Tuymans o Małgorzata Mirga-Tas hablan de experiencias más universales, como la soledad, el trabajo, la precariedad, la identidad o la búsqueda de un lugar propio.
¿Y si una iglesia pudiera ser una playa?
En la iglesia de St. Josef, en Gelsenkirchen, la pregunta de Manifesta se vuelve especialmente literal. Josep Bohigas, mediador creativo principal de esta edición, parte de la estructura urbana del barrio para plantear cómo un edificio abandonado puede contribuir a regenerar su entorno.
Penique Productions convierten la iglesia de St. Josef en una playa cubiertaIVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
El interior de la iglesia se transforma en una gran playa cubierta. Los bancos dejan de ocupar su posición tradicional y se convierten en elementos para otras formas de estar y relacionarse. Curro Claret Martí, Havîn Al-Sîndy y Penique Productions intervienen sobre el espacio para imaginarlo como lugar de juego, descanso, encuentro y refugio.
Una iglesia para aprender a fallar
El recorrido de Metrópolis por Manifesta 16 concluye en St. Ludgerus, en Bochum, donde la transformación adquiere una dimensión lúdica. El colectivo CaboSanRoque, junto a Flexo Arquitectura, convierte la iglesia en un particular estadio de baloncesto con Fail Louder (2026). Aquí no se premia el acierto, sino el error. Los movimientos de los jugadores activan sonidos y hacen dialogar el juego con el órgano de la iglesia. El edificio se convierte así en un instrumento musical y en un espacio donde experimentar otras formas de relación con el cuerpo, el juego y la comunidad.
Es esta una idea que Josep Bohigas relaciona con el concepto de Pantoffelurbanismus, un ‘urbanismo de pantufla’ que parte de la proximidad y de la conversación con los vecinos para imaginar estrategias de transformación urbana a mayor escala.
Volver a poner los espacios al servicio de la comunidad
A lo largo de su recorrido por el Ruhr, Metrópolis descubre una edición de Manifesta que utiliza el arte como herramienta para activar edificios, recuperar memorias y plantear preguntas sobre el futuro de los espacios colectivos.
Sin título (Jason Dodge , 2026)IVAN EROFEEVIVAN EROFEEV
Más que encontrar una nueva función para las antiguas iglesias, el objetivo es abrir un debate. Qué conservar, qué transformar y, sobre todo, cómo conseguir que estos lugares sigan formando parte de la vida de los barrios.