De seda y hierro

Elena y Ángela dan voz a las mujeres rurales con discapacidad

Elena y Ángela durante la grabación de ‘De seda y hierro’ en la Iglesia de San Agustín de Almagro.

Elena y Ángela durante la grabación de ‘De seda y hierro’ en la Iglesia de San Agustín de Almagro.

Noemí Vera

Elena y Ángela son dos mujeres almagreñas que comparten sus experiencias en ‘De seda y hierro’. Ambas ponen el foco en una realidad que todavía necesita mayor visibilidad: la de las mujeres rurales con discapacidad.

Elena García Caballero, financiera en una consultora tecnológica, es una activista incansable que da voz a mujeres con discapacidad. Aunque vive en Madrid por las oportunidades profesionales, la localidad manchega de Almagro es su lugar de origen y de raíz familiar.

Elena perdió la audición de forma repentina a los 21 años. “Ese bloqueo fue un momento de impacto, de no entender, de pensar que en décimas de segundo va a volver la audición. Tu cabeza recuerda los sonidos y ahí es donde empieza un infierno”, afirma.

Vivir con un silencio total no se vive, se sobrevive

Tras atravesar una profunda depresión que la llevó a abandonar sus estudios, la manchega retomó su formación universitaria años después y se convirtió en la primera mujer estudiante con implante coclear de la Comunidad de Castilla-La Mancha. “Vivir con un silencio total no se vive, se sobrevive. No te queda otra”, asegura.

Su discapacidad puede resultar invisible, pero esta realidad no le impide asumir nuevos retos profesionales y personales. Uno de sus mayores desafíos fue la maternidad en plena pandemia por el COVID. “Lo viví muy sola con una falta de identidad brutal”, afirma Elena. Esta situación le dio fuerzas para romper el silencio y empezar el pódcast El no silencio de Elena: “El momento en el que quiero darle visibilidad a las mujeres con discapacidad en el entorno rural fue el momento en el que fui madre”.

A través del pódcast, Elena quiere dar visibilidad a otras realidades y contribuir a romper el aislamiento y el silencio que todavía acompañan a muchas mujeres con discapacidad, especialmente en entornos rurales. Por ello, contacta con Ángela, la otra protagonista del capítulo 'Visibles contra el silencio’ para preparar un nuevo episodio. Hablarán de las adaptaciones y apoyos al estudiante universitario en el campus de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real.

Ángela y la importancia de las oportunidades

Ángela es ingeniera agrónoma, vive con su familia en Almagro y tuvo un diagnóstico tardío del síndrome de Morquio, una enfermedad rara que afecta principalmente a los huesos. Su vida dio un giro inesperado. A los 14 años tuvo una operación medular en EE.UU. que se complicó. “Nos la trajimos en silla de ruedas y con una traqueotomía” dice Isabel, la madre de Ángela en el programa De seda y hierro.

No me he sentido aceptada hasta que llegué a Bachillerato

“No me he sentido aceptada hasta que llegué a Bachillerato”, asegura Ángela que durante un tiempo recibió clases en casa hasta que volvió al instituto acompañada por su madre. Su apoyo fue imprescindible para continuar sus estudios y acceder a la universidad. “Ella estaba más segura si estaba yo, pero al mismo tiempo yo le quería dar a ella seguridad”, recuerda Isabel.

Con las adaptaciones necesarias y con una gran motivación, Ángela terminó sus estudios de Ingeniería Agrícola en la Universidad de Castilla-La Mancha. Años después, ha vuelto a la universidad y se ha reencontrado con algunos de los docentes que la acompañaron: “Mis compañeros eran estupendos y tuve facilidades por parte de todos mis profesores. Francisco Jesús fue el que más me ayudó”.

Ángela durante su emotivo regreso a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos del campus de la UCLM en Ciudad Real

Ángela durante su emotivo regreso a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos del campus de la UCLM en Ciudad Real.

Ambas, frente a los micrófonos de El no silencio de Elena, hablan de la importancia de derribar barreras en el ámbito rural. “Yo creo que hemos ido rompiendo barreras”, asegura Ángela. “Ya no solo es un pódcast, es un movimiento social, de reivindicación, de destruir la soledad, de oportunidades…”, destaca Elena.

Elena y Ángela paseando con sus madres por la plaza de Almagro

Elena y Ángela paseando con sus madres por la plaza de Almagro.

Las protagonistas de De seda y hierro, reivindican el papel de las mujeres rurales con discapacidad como referentes de cambio y recuerdan que dar la voz a quien lo necesita es la mejor manera de construir una sociedad inclusiva.