Liam Neeson revive la muerte de su mujer en 'Una villa en la Toscana', una conmovedora película rodada junto a su hijo
- Michéal Richardson y su padre reviven la trágica muerte de Natasha Richardson
- La película está disponible en RTVE Play por tiempo limitado

Micheál Richardson y Liam Neeson en 'Una villa en la Toscana'
Liam Neeson ha hecho más de 100 películas a lo largo de su carrera. De entre todas ellas, Una villa en la Toscana es la más personal. Su historia, sobre un padre y un hijo que tratan de remodelar y vender la casa que heredaron de su esposa y madre, ya fallecida, recuerda a la tragedia que el actor vivió en 2009: Natasha Richardson, su mujer, murió con solo 45 años después de sufrir un accidente de esquí.
Liam Neeson rinde tributo a Natasha Richardson a través de esta película junto a su propio hijo, Micheál Richardson, quien le acompaña en Una villa en la Toscana. "Al leer el guion, pensé: '¿qué? Esto es rarísimo. Seguro que mamá tiene algo que ver con que esto esté pasando'", confesaba él a Reuters. La película, rodada en el décimo aniversario de la muerte de la actriz, fue una catarsis para padre e hijo.
El dolor y la reconexión de padre e hijo
Micheál Richardson interpreta en la película a Jack Foster, un joven que, en pleno divorcio, decide vender la casa que su padre y él tienen en Italia y que lleva 20 años vacía. Pertenecía a su madre, que murió cuando él era pequeño, y ahora su venta le daría el dinero necesario para poder comprar la galería de arte en la que trabaja.
Convence a su padre, interpretado por Liam Neeson y con quien lleva tiempo distanciado, y se van a Italia. El problema es que la casa está en malas condiciones y tienen que remodelarla para encontrar comprador. La reforma reabre viejas heridas: padre e hijo se enfrentan al dolor de su pérdida mientras reconstruyen su relación y devuelven a la villa el esplendor que tuvo en el pasado.
La historia detrás de Una villa en la Toscana
Si la historia guarda cierto parecido con lo que vivieron Liam Neeson y Micheál Richardson, también lo tiene en el caso de James D'Arcy, su creador. Conocido en su faceta como actor, D'Arcy se pone detrás de las cámaras como director y guionista de Una villa en la Toscana, su primera película.
Liam Neeson y Micheál Richardson en 'Una villa en la Toscana'
La escribió hace muchos años, antes incluso de que muriera Natasha Richardson. Él mismo había sufrido una dura pérdida: su padre murió cuando tenía 6 años. Aquello le influyó a la hora de escribir -mientras estaba de vacaciones en Italia- Una villa en la Toscana. "Había leído muchos guiones deprimentes en los que cualquier forma de duelo tenía que ser tratada como si fuera el fin del mundo, como si toda la película fuera miserable. Mi vida no ha sido así", contaba él en The Upcoming. Frente a esa tristeza, él quería dar esperanza, quería ponerle humor. Eso es Una villa en la Toscana.
Su intención era protagonizar la película, pero pasaron tantos años que, como él mismo reconocía, ya era demasiado mayor para el papel. En su lugar acabó dirigiéndola y fichando como sus protagonistas a Bill Nighy y Jack Lowden. Cuando aquello no salió adelante, el guion llegó a las manos de Liam Neeson. La historia le resultaba muy familiar.
Un homenaje a Natasha Richardson
Liam Neeson y Natasha Richardson se conocieron en 1992. Ambos trabajaban en la obra Anna Christie y allí, en Broadway, se enamoraron. Natasha Richardson se divorció de Robert Fox y en 1994 se casó con Liam Neeson. En 1995 nació su primer hijo, Micheál, y poco más de un año después, en 1996, llegó el segundo, Daniel.
Natasha Richardson continuó haciendo películas como Tú a Londres y yo a California o Sucedió en Manhattan. Liam Neeson se unió a Star Wars, a la saga de Batman y empezó su deriva al cine de acción con Venganza. Neeson estaba rodando la película Chloe en Toronto cuando recibió una llamada de su mujer. "Cariño, me he caído en la nieve", le dijo ella. Estaba esquiando en una pista para principiantes cuando se cayó y se golpeó la cabeza. Fue la última vez que hablaron. Natasha Richardson entró en muerte cerebral y no despertó.
Cuando le llegó el guion de Una villa en la Toscana, en el que la esposa de su personaje muere en un accidente de coche, Liam Neeson le mandó el guion a su hijo y le pidió que lo leyera. "Me tocaba de cerca, pero había algo realmente emocionante en ello, en homenajear así a mi madre en cierta forma. Estaba muy nervioso, pero fue especial, mágico", decía Micheál Richardson en Good Morning America.
Micheál Richardson y Valeria Bilello en 'Una villa en la Toscana'
Solo había un problema: Micheál tenía en aquel momento 22 años y el papel de Jack Foster estaba pensado para alguien de más edad. Después de que Liam Neeson le planteara la idea, James D'Arcy habló con Micheál Richardson en una reunión que duró 5 horas. El papel era suyo.
La principal preocupación de Liam Neeson era el bienestar de su hijo, como contó a Reuters: "Es muy joven y tuvo un terrible trauma hace 10 años. No quería que volviera a traumatizarse al hacer la película". Según James D'Arcy, desde el principio dejaron claro que aquello no iba a ser una terapia familiar, sino una película de ficción. "Creo que Liam tenía razón porque sentía que podían darle algo que no se podía simplemente actuar", reconocía.
¿Dónde se rodó la película de Liam Neeson?
La Toscana, ese lugar idílico donde James D'Arcy había escrito el guion tantos años antes, es el escenario donde se desarrolla la película. Se ambienta concretamente en el Valle del Orcia, un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el que ya se han rodado películas como Gladiator y El paciente inglés.
La villa se encuentra en esta zona italiana, mientras que el pueblo que visitan Liam Neeson y Micheál Richardson en la película es en realidad Monticchiello, una pequeña aldea medieval que está muy cerca de Pienza, a 60 kilómetros de Siena.
Liam Neeson y Micheál Richardson en 'Una villa en la Toscana'
Pese a los paisajes de ensueño que se ven en Una villa en la Toscana, lo cierto es que lo tuvieron todo en contra durante el rodaje. De las cuatro semanas que rodaron allí, en tres no paró de llover. No hacía peor tiempo desde hacía 50 años. "En la última semana nos las apañamos para tener unos cuatro días con esos clásicos atardeceres de la Toscana y un par de amaneceres", explicaba Neeson a Entertainment Weekly. Nada de ello se nota en la película, donde drama y comedia se mezclan con los espectaculares paisajes de la Toscana y el reencuentro de un padre y un hijo distanciados.

