La flecha que hizo historia en Barcelona 92 tenía truco: ‘Órbita Laika’ lo explica
Órbita Laika
- ‘Órbita Laika’ explica el truco que engañó a nuestros ojos cuando la flecha de los Juegos Olímpicos de 1992 encendió el pebetero
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La flecha que hizo historia en Barcelona 92 tenía truco: ‘Órbita Laika’ lo explica
Hay imágenes que forman parte de la historia y que creemos conocer perfectamente. Una de ellas es la del encendido del pebetero de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992: el arquero paralímpico Antonio Rebollo disparó su flecha y, aparentemente, esta atravesó el fuego del pebetero para inaugurar los Juegos. Pero hay un pequeño detalle: lo que vimos no fue exactamente lo que ocurrió. Y no, no fue magia. Fue ciencia, precisión y un poquito de teatro visual.
El 25 de julio de 1992, el Estadio de Montjuïc concentraba las miradas de 3.500 millones de personas en todo el mundo (más de la mitad de la humanidad en aquel entonces). Antonio Rebollo, arquero paralímpico con dos medallas en su palmarés, debía lanzar una flecha desde unos 85 metros de distancia y 60 metros de altura. El margen de error era, por decirlo suavemente, bastante pequeño. No era precisamente el mejor momento para que la flecha decidiera tomar un camino alternativo. Nada podía fallar. Y si fallaba, que al menos no se viera.
Un truco de perspectiva
Para conseguir que, pasara lo que pasara, el lanzamiento resultara perfecto a ojos de los espectadores se decidió no dejar nada al azar y se recurrió a la perspectiva forzada, una técnica visual utilizada para crear una imagen que no coincide exactamente con la realidad. La clave estaba en la posición de la cámara: desde ese punto de vista, realmente parecía que la flecha había alcanzado el pebetero, logrando así encender la llama que permanecería encendida durante los 16 días que durarían los Juegos.
En realidad, la flecha superó el pebetero en vez de entrar dentro. Lo que ocurrió es que su trayectoria quedó oculta durante unos instantes por la estructura. Un truco para engañar a nuestro cerebro que, gracias al punto de vista de la cámara, interpretó que la flecha había alcanzado en el punto exacto en el que se encontraba la mecha. Si alguna vez has visto un truco de perspectiva en una fotografía y has pensado: ‘esto no puede ser’, aquí ocurrió algo parecido, pero con un estadio lleno y millones de personas observándolo en directo.
La flecha no encendió el fuego
Pero entonces, ¿cómo se encendió el fuego? Mediante un efecto pirotécnico sincronizado. El encendido estaba perfectamente coordinado con el momento en el que la flecha llegaba al punto previsto. Todo estaba calculado al milímetro para que, desde la perspectiva de las cámaras, ambas acciones parecieran una sola.
El efecto especial que hizo historia
Ricardo Moure y Eduardo Sáenz de Cabezón han recuperado este momento en Órbita Laika para explicar que no hubo ningún ‘timo’, sino un elaborado efecto especial diseñado para garantizar una imagen espectacular. Su responsable fue Reyes Abades, uno de los grandes maestros de los efectos especiales del cine español galardonado con nueve premios Goya.
El resultado fue una de esas imágenes que parecen imposibles precisamente porque están perfectamente calculadas. No era necesario que la fecha encendiera el pebetero; tan solo era necesario que nosotros creyéramos que lo había hecho. Y funcionó. Barcelona 92 hizo historia y, de paso, consiguió engañar a nuestros ojos durante unos segundos.