Lo que las alcantarillas cuentan sobre ti y tu ciudad: 'Órbita Laika' lo explica
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Lo que las alcantarillas cuentan sobre ti y tu ciudad: 'Órbita Laika' lo explicaRTVE
Cada vez que tiramos de la cadena dejamos ir algo más que agua camino de las alcantarillas. Nuestras aguas residuales contienen información sobre lo que comemos, los medicamentos que tomamos e incluso sobre los virus y bacterias que circulan entre la población. Sí, resulta que ese momento del día al que normalmente no prestamos demasiada atención puede tener bastante más interés científico del que imaginamos. Como si de un enorme análisis clínico se tratara, estudiar lo que llega al alcantarillado puede ofrecer pistas sobre la salud de toda una ciudad.
Boticaria García, divulgadora científica y colaboradora del programa, ha explicado en Órbita Laika cómo la ciencia puede convertir las aguas residuales en una auténtica fuente de información. Uno de los métodos utilizados es la cromatografía, una técnica que permite identificar diferentes sustancias presentes en estas aguas. Entre ellas se encuentran los metabolitos, moléculas y sustancias que nuestro organismo elimina y que terminan viajando por las tuberías.
Así, una muestra de agua residual puede revelar la presencia de restos de medicamentos, como antibióticos o antidepresivos, que la población ha eliminado. Pero la información no acaba ahí. También pueden encontrarse restos de virus y bacterias, lo que convierte a las alcantarillas en una especie de sistema de vigilancia epidemiológica. Una especie de “cotilleo sanitario” a gran escala, pero basado en datos y no en rumores.
Las alcantarillas como sistema de alerta sanitaria
Esta técnica adquirió especial relevancia durante la pandemia de la COVID-19, aunque su utilización viene de mucho antes. El análisis de las aguas residuales puede ayudar a detectar la circulación de determinados virus entre tres y siete días antes de que aparezcan los síntomas en parte de la población. Es decir, las alcantarillas pueden dar la voz de alarma cuando nosotros todavía no hemos empezado a sentirnos mal.
Además, estos análisis permiten estudiar algo especialmente preocupante: las resistencias bacterianas. El consumo excesivo o inadecuado de antibióticos favorece la selección de bacterias capaces de resistir estos medicamentos. Vigilar su presencia en las aguas residuales ayuda a comprender cómo evoluciona uno de los grandes retos actuales de la salud pública.
Y todavía hay más. La divulgadora ha explicado en Órbita Laika que analizar las aguas residuales también permite estudiar el consumo de drogas y otras sustancias, obteniendo información sobre los hábitos de determinadas zonas o ciudades sin necesidad de preguntar puerta por puerta. Todo ello a partir de muestras que, a primera vista, probablemente no ganarían ningún concurso de belleza.
Así que sí: nuestras visitas al baño dejan información científica. Cada vez que tiramos de la cadena, contribuimos —sin saberlo y sin necesidad de bata blanca— a que la ciencia pueda entender mejor cómo estamos. Porque, al final, hasta las alcantarillas tienen algo que contar. Y quién nos iba a decir que una de las mejores radiografías de una ciudad podía estar… bajo nuestros pies.