A la verita del Caripen, el antiguo tablao de Lola Flores
- El restaurante Caripen, el antiguo tablao de Lola Flores y el Pescaílla, sigue reuniendo a los artistas después de bajar del escenario
- Mamen Asencio nos acerca la historia de este lugar en uno de los nuevos programas de RNE, Lunáticas

Portada del último disco de Maui de Utrera y exterior del restaurante Caripen.
Hay lugares que sobreviven al paso del tiempo. Caripen es uno de ellos. Su historia empieza entre los años sesenta y setenta cuando Lola Flores y El Pescaílla abren, junto al Senado, un tablao privado. Este se convirtió en punto de encuentro de los artistas cuando se bajaba el telón. Sus sillas fueron ocupadas por actores, gente del espectáculo y músicos como Celia Cruz o Joan ManuelSerrat.
Muchos años han pasado desde entonces, pero la esencia de este lugar se mantiene. La cantautora Maui de Utrera estrena su sección "Alta cocina emocional" acercándonos a este rincón de Madrid en Lunáticas, una de las novedades de la nueva temporada de RNE.
Baja el telón y empieza la noche
Actualmente, Caripen es un restaurante, pero mantiene una de las tradiciones que hicieron especial al local: cuando otros cierran, este sigue recibiendo gente. Se puede cenar pasada la medianoche y el restaurante prolonga su actividad hasta la madrugada (02.00 o 02.30 h). Una de las reglas no escritas de la casa es la discreción. Da igual quién se sienta en la mesa de al lado. Quieren que los clientes se sientan "como en su casa".
Esther Calleja viene del mundo de la danza y está vinculada al proyecto desde 2016. "Cuando entras ya sientes que algo especial puede pasar ahí y lo que queremos es eso, que te sientas en un sitio único", explica.
Porque en Caripen pueden ocurrir momentos imprevistos, como que alguien saque una guitarra. "Es un privilegio", explican desde el restaurante.
Cocina con un puñao de arte
Desde 2014, Edgar Frederic Bittar está al frente de los fogones. En cuanto a la carta, la propuesta combina influencias franco-italianas, con pizzas, pasta, foie y ensaladas. Una cocina que no quiere romper con lo que fue. "Seguimos el testigo de lo que ya se hacía bien", resume Bittar.
Para la cantautora flamenca Maui de Utrera, esa manera de entender Caripen está profundamente relacionada con la esencia del flamenco. "Una cosa es el escenario y otra cuando te bajas y puedes compartir con los compañeros", reflexiona. En este tipo de espacios, dice, se puede despertar "el duende".
Hay lugares como Caripen que, por mucho que pase el tiempo, no pierden su esencia. La esencia de aquel primer tablao de Lola Flores que se quedará "eternamente" a nuestra "vera".
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