La confesión de Pilar Rubio en su vuelta al taller: "Me sentía huérfana de costura y me fui a Japón a aprender patronaje"
- La ganadora de la primera edición celebrity disfrutó del homenaje del programa a Valentino
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Ha pasado más de un año, pero aún no hemos superado el increíble duelo final entre Pilar Rubio y Carmen Farala de la primera edición celebrity de Maestros de la Costura. Ahora, en la gran final de la segunda promoción, la presentadora y ganadora de Maestros de la Costura Celebrity regresa al taller confesando que la costura ya forma parte de su vida. A su llegada al plató, Pilar vibró como lo hizo en su edición: "Aquí pasé muchas emociones, que vuelvo a sentir ahora. Me aportó mucho este programa; fue duro, pero la recompensa es infinita". Y lo primero que quiso valorar es a los cuatro finalistas de esta edición: "Enhorabuena. Ya estáis aquí en la final, eso ya es ganar".
Lorenzo Caprile no quiso perder la oportunidad de recordar que Pilar Rubio se entregó al programa, y Pilar lo confirmó: "Al final tienes que coser en el plató y en casa". Y sí, la costura ya forma parte de su día a día. Tanto es así que le ha empezado a contagiar esta pasión a su familia: "Tengo 4 hijos y he conseguido que aprendan a utilizar la máquina de coser". A todas sus aficiones, Pilar sumó la costura y la moda tras su victoria en Maestros de la Costura Celebrity y reconoce que le hubiera gustado seguir en el programa: "Cuando salí del programa me sentía un poco huérfana y empecé a hacer un curso de patronaje. He estado un tiempo en Japón aprendiendo cómo patronan allí. Y no he parado de coser".
Perfeccionista de inicio a fin
Con un homenaje a Valentino, uno de los diseñadores más importantes de la historia de la moda, como primera prueba de la final, Pilar dejó un valioso consejo a los cuatro aprendices que lucharían por sucederla: "Yo les diría que confíen en su talento, que se den mucha prisa, pero las puntadas bien hechas. Es preferible hacer poco, simple y bien, que intentar hacer algo grande y que se quede a medias".
Con la prueba ya iniciada, los finalistas se centraron en el vestido asignado. Todos ellos lucidos por Naty Abascal, musa y amiga íntima de Valentino, también invitada a esta prueba. Pero pronto, alguno de los aprendices empezó a sufrir más de la cuenta, como por ejemplo Beatriz. Ahí, Pilar sacó su lado más empático y, sabiendo exactamente lo que se siente en ese lugar, consiguió tranquilizar a Bea y hacer que volviera a centrarse en la pieza.
Si a Silvia le pidió que centrara su energía únicamente en su trabajo, a Pau le pidió ver alguna de sus creaciones. Pero Pilar tuvo unas palabras de cariño muy especiales hacia Mario Vaquerizo, amigo suyo desde hace años: "Conozco a pocas personas tan perfeccionistas como Mario. Siempre curra un montón y quiere que todo el mundo esté a gusto alrededor de él".
Si algo ha dejado claro el regreso de Pilar a nuestro taller, es que la costura va a formar parte de su vida para siempre. Y eso nos hace sentir muy orgullosos.