Más antigua que Roma: la capital que derrocó una dictadura con dos canciones en la radio

  • La guía Sandra Esteban revela los verdaderos secretos de Lisboa: del devastador terremoto de 1755 a la regla de las 'tres efes'
  • Descubre por qué los pasteles de Belém no existen fuera de su barrio: escúchalo en 'Imanes de nevera' de RNE
Vista panorámica de Lisboa con el Castelo de São Jorge y el Puente 25 de Abril bajo una luz dorada.

Vista panorámica del Castelo de São Jorge y el Puente 25 de Abril en LisboaGETTY

CARLOS DELGADO

Lisboa es mucho más que esa capital vecina donde los tranvías amarillos suben cuestas imposibles. Conocida como la ciudad de las siete colinas y reconstruida casi por completo tras el devastador terremoto de 1755, el epicentro de Portugal es la ciudad de la luz que rebota en el Tajo, de los azulejos gastados que cuentan historias y de un tiempo que parece avanzar a otro ritmo. Con esa mezcla de nostalgia y esperanza que los portugueses bautizaron como saudade, el último episodio de Imanes de nevera viaja para descubrir la cara B de una ciudad que ha convertido la hospitalidad en un arte. 

El espejismo del Tajo y los secretos de sus cuestas

Para no perdernos por los mosaicos blancos y negros de la calzada portuguesa, el programa cuenta con Sandra Esteban, una vallisoletana diplomada en Turismo que lleva ocho años guiando a miles de turistas por la capital lusa. Aunque el barrio de Alfama es el epicentro de la identidad lisboeta, ella recomienda escapar del bullicio y adentrarse en la zona oeste, en barrios como São Bento, Estrela o Lapa, para descubrir una "pequeña Alfama" con muchísimo encanto y menos masificada.

Sandra lidia a diario con las confusiones geográficas de los visitantes: desde los que se sorprenden al descubrir que el imponente Elevador de Santa Justa no es solo un mirador neogótico de 1902, sino un auténtico medio de transporte público, hasta los que miran el enorme estuario del Tajo buscando el océano Atlántico o creen que la margen sur del río pertenece a Extremadura en lugar de al distrito de Setúbal. ¿Su consejo para sentirte lisboeta por un día? Entrar en una tasca con mantel de papel, pedir pulpo à lagareiro y olvidarse del reloj. 

El mito de Belém y el dulce que se hornea a 400 grados

No se puede entender Lisboa sin su plato más internacional. Para descubrir sus secretos, el programa viaja a la pastelería Nata Artesanos en Madrid, regentada por el portugués Pedro Oliveira. Y aquí cae el primer gran mito: fuera del histórico barrio lisboeta, pedir "pasteles de Belém" es un error. El nombre correcto en todo el país es "pastel de nata", bautizado así porque originalmente las monjas de los Jerónimos utilizaban la nata de la leche para elaborar esta crema. 

Lejos de ser una bomba hiperazucarada, la receta tradicional destaca por su ligereza. El secreto está en la masa de hojaldre, que debe reposar 24 horas, y en un horneado extremo a 400 grados durante apenas ocho minutos, lo que le da su inconfundible toque dorado y crujiente. El ritual portugués manda comerlos acompañados de un café espresso, espolvoreados con canela y azúcar, y, para los más puristas, sacando el relleno con una cucharita. 

Pastel de nata con el Arco de Rua Augusta de fondoGETTY

La Revolución de los Claveles orquestada por la radio

Pero Lisboa fue también el escenario de una revolución insólita. El analista Jon Salvador, de El Orden Mundial, nos traslada a la madrugada del 25 de abril de 1974, cuando un grupo de militares hartos de las guerras coloniales y de la asfixiante dictadura de Marcelo Caetano decidió tomar las calles. El golpe, ejecutado con una precisión de película, se coordinó utilizando la radio como arma secreta. 

La primera señal de alerta para las tropas fue la canción de Eurovisión "E depois do adeus", y poco después, a las 12:20 de la noche, Rádio Renascença emitió "Grândola, Vila Morena", un tema de Zeca Afonso que estaba duramente censurado por el régimen. Al escuchar esos acordes, los militares tomaron los puntos estratégicos de la ciudad sin apenas resistencia. La anécdota que bautizó este hito como la Revolución de los Claveles la protagonizó Celeste Caeiro, una trabajadora que repartió las flores del aniversario cancelado de su restaurante entre los soldados, quienes las colocaron en las bocas de sus fusiles para demostrar al pueblo que no iban a disparar. 

Soldados portugueses sosteniendo los fusiles con los claveles en la punta durante la Revolución de los ClavelesGETTY

La identidad de la ciudad se cuenta también a través de su cultura. El programa recuerda la figura de Amália Rodrigues, la reina indiscutible del fado, un género que el salazarismo utilizó como herramienta de control social bajo la regla de las 'tres efes' (Fado, Fútbol y Fátima). Aunque a la cantante se la llegó a identificar con esta maquinaria propagandística, ella siempre negó cualquier ayuda del régimen portugués. Desde su melancólica banda sonora en la mítica tasca Parreirinha de Alfama hasta los rincones que inspiraron a autores como Fernando Pessoa y José Saramago, Lisboa es una ciudad que se lee, se escucha y se siente. Dale al play y súbete al tranvía 28 en el nuevo episodio de Imanes de nevera en RNE.