MAESTROS DE LA COSTURA CELEBRITY 2

'Maestros de la Costura Celebrity' deja una pregunta tras su última expulsión: ¿Por qué no usó el imperdible dorado?

  • Beatriz Luengo ganó el delantal dorado de la segunda oportunidad
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Jazz Vilá se convierte en el cuarto expulsado de Maestros de la Costura Celebrity 2Ver ahora
Jazz Vilá se convierte en el cuarto expulsado de Maestros de la Costura Celebrity 2
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Confeccionar un look deportivo casual, replicar el traje tradicional de valenciana y diseñar y hacer a medida un look inspirado en el maquillaje. Así se presentó el cuarto programa de Maestros de la Costura Celebrity 2. Pero hubo mucho más, como la mala suerte de Pau Echániz, el dedal de la segunda oportunidad y la expulsión de Jazz Vilá, que incomprensiblemente no pidió el imperdible dorado. Y todo ello con espectaculares invitadas: la atleta y medallista olímpica Ana Peleteiro y la vedette, artista y ex aprendiz La Terremoto de Alcorcón.

El primer reto de la noche consistió en diseñar y confeccionar un look casual, de estilo deportivo, para llevar en el día a día. Para hacerse con los mejores consejos, los aprendices recibieron la visita de la atleta Ana Peleteiro, medallista olímpica en triple salto, que ejerció de cuarta juez. Además de las telas y demás material a recoger en la mercería, los celebrities tuvieron que elegir una gorra con un mensaje oculto, que fueron desvelando al ritmo que marcaba Raquel Sánchez Silva. Para algunos supuso una ventaja, como los diez minutos extras que recibió Edu Román, pero para otros supuso una desventaja, como por ejemplo Josie, al que le tocó bordar las iniciales de todos sus compañeros perdiendo más de 40 minutos. Sin duda, el aprendiz que más adversidades tuvo que superar fue Pau Echániz.

El mensaje oculto en la gorra que le tocó a Beatriz Luengo dejó a la actriz con la boca abierta: cambio de taller. Tras pensárselo bien, y aconsejada por Yolanda Ramos, eligió a Pau Echániz. Para el piragüista comenzó ahí una sucesión de trabas de las que pocos hubiera podido salir airosos. Unos minutos después, Pau consiguió darle personalidad propia a la tela que le había dejado su compañera, pero la mala suerte volvió a caer sobre él. Al levantar su gorra y leer el mensaje estuvo cerca de tirar la toalla. "Debes entregarnos lo que llevas hecho hasta ahora y volver a empezar", decía el texto oculto. La reacción de Pau no se demoró: "Tomad, tomad", dijo mientras tiraba las piezas al aire.

Aunque siempre con una sonrisa en la cara, el enfado de Pau era evidente. Solo quedaban 45 minutos y tenía que empezar su look casual deportivo desde cero. Pero la cosa no se quedó ahí, todavía quedaban gorras por levantar y a Mario Vaquerizo le tocó elegir un compañero para congelarle durante diez minutos. Y sí, habéis acertado, eligió a Pau, al que ya nada le afectaba. Aún así, intentó sacar algo a su favor: "Si me pasas una firma de Rojuu, acepto". "Perfecto, yo te consigo una firma de Rojuu que le conozco y te congelo diez minutos", afirmó Mario. Con los diez minutos de congelación consumidos, Pau empezó prácticamente de cero la prueba con poco más de media hora por delante. Sin embargo, el medallista olímpico no para de demostrar que puede con todo. Los jueces dejaron claro el mérito que tuvo Pau con todo en su contra. "Me parece realmente sorprendente lo que has podido hacer en el poco tiempo que has tenido", destacó Luis de Javier.

El dedal de la segunda oportunidad

Con todos los trabajos presentados, llegó el momento de la clasificación final. Mario Vaquerizo brilló y quedó tercero, justo por detrás de Silvia Marty. Pero la mejor de la prueba fue Beatriz Luengo, que estalló de felicidad: "Este programa es para mí muy fuerte porque es la primera vez que me atrevo a hacer algo que no sé hacer. Hoy he creído más en mí y han salido bien las cosas. Me lo tomo con un logro personal. Esto me lo llevo en mi corazón".

Pero las emociones no se detuvieron ahí y antes de poner rumbo a la prueba por equipos, los jueces pidieron a todos los aprendices que abandonaran el taller menos a Beatriz Luengo, a la que llevaron al Taller Secreto. Y allí le desvelaron la recompensa que acababa de ganar: el dedal dorado. "Vas a estrenar un privilegio en la historia de Maestros de la Costura. Nunca los jueces han dado nada igual. Es el dedal de la segunda oportunidad. Te otorga el poder de regresar al taller si eres expulsada. Solo hay una condición. Si nosotros advertimos que se lo has contado a alguien, te lo tendremos que quitar", explicó Raquel Sánchez Silva. La cara de Beatriz lo explicaba todo. Era plenamente consciente de la importancia de esta recompensa: "Tengo la misma emoción que cuando recibí el Grammy. Voy a coser con mucha más tranquilidad pero me da miedo que se me escape porque soy una persona sin filtros".

El traje de valenciana, una obra de arte y una joya textil

Para la prueba por equipos, el jurado y los aprendices viajaron a Valencia para disfrutar de uno de sus tesoros más preciados: las Fallas. Cada marzo, estas fiestas llenan la ciudad de color y pólvora, pero también de orgullo y tradición. Sin duda, hay un símbolo que brilla con luz propia: el traje de valenciana y valenciano, toda una obra de arte y una joya textil que encierra siglos de historia e identidad. Como no podía ser de otra manera, el reto fue reproducir dos trajes de la comitiva que les visitó, formada, entre otros, por las máximas representantes de las Fallas de los últimos años, contando con las últimas tres Falleras Mayores de Valencia luciendo la joya más preciada de la sedería tradicional valenciana, el espolín, tejido a mano y testimonio de siglos de artesanía e historia.

Beatriz Luengo, como mejor aprendiz del reto anterior, fue la encargada de formar los equipos. Y eligió como compañeros a Pau, Josie, Pepón y Jaydy. Por lo que el otro equipo quedó con Mario, Edu, Silvia y Jazz como integrantes. La mayor sorpresa la anunció Caprile: Yolanda Ramos sería la doble capitana. Y sí, terminó siendo toda una revolución, pero empezó con buen pie porque eligió las telas para los trajes y contra todo pronóstico lo hizo bien. A partir de aquí, ambos equipos trabajaron con la mejor de las actitudes, pero el nivel y la dificultad de la prueba les atropelló. Tanto fue así que todos los aprendices terminaron con mandil negro. ¡Nadie se salvó de ir al reto de eliminación! Eso sí, los jueces remarcaron el buen hacer de Jazz, que fue nombrado mejor aprendiz de la prueba.

¿Y el imperdible dorado?

En la última prueba de la noche, los jueces de Maestros de la Costura Celebrity 2 quisieron poner el foco en el maquillaje, que a lo largo de la historia, ha sido utilizado no solo para embellecer, sino también para expresar identidad y estatus. Aunque las prendas son el corazón de cualquier colección, el maquillaje actúa como hilo conductor y une todas las piezas para ofrecer una experiencia completa. Por ello, con La Terremoto de Alcorcón como invitada, los aprendices tuvieron que diseñar y confeccionar a medida un look inspirado en el maquillaje que les tocó, repartido por Jazz Vilá, como mejor aprendiz de la prueba por equipos. María Escoté no quiso perderse esta prueba y elaboró un increíble vestido con la técnica moulage, es decir, sin patrones y directamente en el maniquí.

La prueba comenzó con otro poder extra para Jazz: salvar a dos de sus compañeros. Y no lo dudó: Pau y Jaydy se libraron de la última prueba de la noche. Con ellos dos salvados, el reto avanzó con muchos nervios, sobre todo para Beatriz Luengo, que teniendo un maquillaje de novia intentó hacer un vestido clásico. Durante los últimos minutos llegó el momento más tenso del reto, cuando Jazz Vilá probó su vestido a la modelo y mientras que ella se mantuvo en el probador, él se fue a terminar de coser parte de la pieza, lo que imposibilitó que el resto de aprendices pudieran probar sus vestidos a sus modelos durante ese tiempo. Pepón fue el que peor se lo tomó: "Jazz, eso no lo puedes hacer". Finalmente, no hubo drama completo y todos los aprendices pudieron terminar de vestir a sus modelos.

Con el tiempo consumido, llegó el turno de las valoraciones, pero antes Raquel advirtió un detalle que no pasó desapercibido para los jueces. Inicialmente Jazz salvó a Pau con la idea de pedir el imperdible dorado para que el piragüista le ayudara, pero terminó el reto sin pedirlo. Y terminó arrepintiéndose porque a ojos de los jueces su trabajo fue el peor. Y así lo anunció Lorenzo Caprile: "El aprendiz que no continúa en el taller de Maestros de la Costura es... Jazz". Tras el anuncio, la despedida del actor cubano no pudo ser más bonita: "Quiero agradecer la oportunidad de estar en este programa, siempre he vivido detrás de un personaje y aquí he sido yo, real. Esto es una familia. Además, me habéis dado la oportunidad de volver a España. Me habéis devuelto la vida en muchos sentidos". Sin duda, echaremos mucho de menos a Jazz.