De James Bond a hippy ecologista con coleta: el gran cambio de Sean Connery en 'Los últimos días del Edén'

  • Película atípica en la filmografía de John McTiernan, director de Depredador

Sean Connery y el director John McTiernan habían congeniado muy bien en el rodaje de La caza del Octubre Rojo y se lanzaron a preparar otra película juntos. Pero una muy distinta. La historia está ambientada en Mopalapal, un lugar enclavado en lo más profundo de la selva tropical, habitado por animales exóticos y por Robert Campbell, un hombre solitario que busca una cura para el cáncer. Los nativos le tienen simpatía y se refieren a él como el curandero (el título original de la película es Medicine man).

Cuando tiene que pedir ayuda a la empresa para la que trabaja se lleva una gran sorpresa, pues esperaba a un asistente y aparece una mujer, Rae Crane. Su relación profesional no empieza bien pero esto irá cambiando a medida que se conocen y se enfrentan juntos al avance de las excavadoras. Ambos quieren que el edén no viva sus últimos días.

Tom Schulman y su guion millonario

McTiernan sabía que se enfrentaba a un reto y contó con un guionista de excepción, Tom Schulman, que cobró 3 millones de dólares. Ese era su caché, elevado tras ganar tres años antes el Oscar por El club de los poetas muertos. Mucho más alto fue el sueldo de Sean Connery, que se embolsó 10 millones de dólares.

La película se rodó en México, salvo algunas escenas hechas en Brasil. En México se escogieron lugares como Veracruz y las sierras del sur de Oaxaca y Chiapas. Fue un rodaje complicado, tanto o más que el de Depredador. ¿Qué impulsó al director a volver a la selva? Nadie lo sabe. "No lo sé ni yo. Pero así fue. Teníamos todo tipo de plataformas montadas en los árboles, repartidas por toda la selva. Creo que pasamos tres semanas trabajando a 40 metros de altura".

Junto a Sean Connery y Lorreine Bracco destacan José Wilker, Rodolfo De Alexandre, Francisco Tsiren Tsere Rereme, Elias Monteiro Da Silva, Edinei Maria Serrio Dos Santos, Bec-kana-Re Dos Santos Kaiapo, Angelo Barra Moreira y José Lavat.

El peinado de Connery

Sean Connery comenzó a 'vestirse' de James Bond en 1962 y el público le asoció durante años con esa imagen sexi y sofisticada. Por eso sorprendió tanto ver al actor, que rodó la película con 61 años, en este registro tan distinto, y no solo por el espíritu casi hippy del personaje: a todo el mundo le llamó la atención su look capilar, con el pelo canoso y largo recogido en una coleta. Y este look tiene su historia: Connery se cruzó con Jerry Goldsmith, el compositor de la banda sonora, y le dijo: "Quiero tu pelo". "No, puedo dártelo, es mío. Pide uno", le respondió. Y eso hizo, pedírselo al departamento de peluquería.

La banda sonora

Hablando de Jerry Goldsmith. El compositor, diecisiete veces nominado al Oscar y ganador de la estatuilla por La profecía, hizo uno de los mejores trabajos de su carrera. "Yo le pedí que la música sonara lo más auténtico posible. Y lo logró", dijo McTiernan, que destacó además lo diversa que era la banda sonora. "Supo pasar de lo emotivo y romántico, a lo sombrío y cómico. Fue perfecta".

Los expertos califican su trabajo de "grandioso" y destacan que la banda sonora, melódica y dramática, juega distintos elementos: una gran orquesta, sofisticados toques de electrónica y la "necesaria" instrumentación tropical. Es una banda sonora acertada para un relato de viajes y para el romance, pero también tiene partes oscuras con momentos trágicos. Porque en la película hay amor, pero en este caso amor por la naturaleza y miedo y pánico por la mano destructora del hombre.