Platform Dalí: ¿Qué es real? Arte y ciencia para imaginar el mundo que viene
- La Fundació Gala-Salvador Dalí inaugura el primer ciclo de Platform Dalí, iniciativa que reúne a artistas y científicos para investigar conjuntamente
- La próxima temporada Metrópolis dedicará un programa a este proyecto conociendo a los cinco artistas que desarrollan sus proyectos en Barcelona

Javier Jaén ha creado la imagen de Platform Dalí
¿Qué es real? Esta pregunta, tan antigua como la filosofía y tan contemporánea como la inteligencia artificial, da título al primer ciclo de Platform Dalí, el programa impulsado por la Fundació Gala-Salvador Dalí para promover el diálogo entre el arte y la ciencia.
No es una elección casual. Mucho antes de que conceptos como computación cuántica, biología sintética o inteligencia artificial ocuparan titulares, Salvador Dalí ya encontraba en los descubrimientos científicos un territorio fértil para la creación. La física nuclear, la genética, las matemáticas, la óptica o la teoría de las catástrofes alimentaron durante décadas un imaginario que convirtió a Dalí en una de las figuras más singulares del siglo XX.
"Dalí looks through a prismatic lens he intends to use"
Platform Dalí recoge ahora ese legado no para ilustrar la ciencia desde el arte, sino para propiciar un verdadero espacio de investigación compartida, donde artistas y científicos trabajan juntos, intercambian métodos, cuestionan certezas y ensayan nuevas formas de comprender el mundo.
Lo importante es sembrar confusión, no eliminarla
Cuando el laboratorio también es un estudio de artista
Aunque hoy las colaboraciones entre artistas e instituciones científicas viven un momento especialmente fértil, la relación entre estos ámbitos tiene una larga historia.
En octubre de 1966, artistas e ingenieros compartieron un mismo espacio de trabajo para crear performances en las que la tecnología dejaba de ser una herramienta al servicio del espectáculo y pasaba a formar parte de la propia obra. Aquella experiencia, conocida como 9 Evenings: Theatre and Engineering, reunió a diez artistas, entre ellos John Cage, Robert Rauschenberg, Yvonne Rainer y Robert Whitman, con una treintena de ingenieros de Bell Laboratories. Lo que comenzó como un experimento acabaría marcando el nacimiento de una nueva forma de entender la creación contemporánea.
Mirror Dome (Pepsi Pavilion, Osaka, 1970)
Un año después surgiría Experiments in Art and Technology (E.A.T.), una organización creada para fomentar la colaboración entre artistas, científicos e ingenieros desde el origen mismo de los proyectos. La consolidación internacional de aquel movimiento llegó pocos años después, durante la Exposición Universal de Osaka de 1970, una de las grandes celebraciones de la confianza en el progreso científico y tecnológico. Allí, el célebre Pepsi Pavilion, diseñado por E.A.T., transformó la arquitectura en una experiencia inmersiva innovadora mediante luz, sonido, proyecciones, una cúpula de espejos y la escultura de niebla creada por Fujiko Nakaya.
Aquellas primeras experiencias abrieron un camino que, décadas después, sigue inspirando algunos de los proyectos culturales más ambiciosos del panorama internacional como el proyecto Arts at CERN, en el que el mayor laboratorio de física de partículas del mundo invita a artistas internacionales a convivir con físicos, ingenieros e investigadores.
Hoy ese espíritu vuelve a cobrar fuerza en Barcelona con Platform Dalí, donde la ciencia deja de ser únicamente un tema de representación para convertirse en una herramienta capaz de transformar los propios procesos creativos. Al frente del proyecto se encuentra Mónica Bello, que durante una década dirigió Arts at CERN, uno de los programas internacionales de referencia en la colaboración entre artistas y científicos. Su trayectoria marca buena parte de la filosofía de esta nueva iniciativa que propone un modelo de colaboración continuada entre artistas e investigadores, convencida de que algunas de las preguntas más complejas del presente necesitan miradas complementarias.
No se trata de buscar respuestas inmediatas, sino de generar nuevas preguntas.
Cinco laboratorios, cinco residencias y un mismo horizonte
El núcleo del proyecto Platform Dalí son sus programas de residencias y fellowships, que permiten a artistas desarrollar investigaciones dentro de algunos de los principales centros científicos de Barcelona.
El Barcelona Supercomputing Center, el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE) y el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB) se convierten así en espacios de creación compartida.
Imagen del Instituto de Ciencias Fotónicas
Actualmente participan la artista mexicana Tania Candiani, el colectivo Estampa, el artista zimbabuense George Mahashe y el bailaor Israel Galván, cuyas investigaciones dialogan con disciplinas como la oceanografía, la cosmología, la computación, la física de partículas o la biomedicina. A ellos se sumará próximamente la artista argelino-británica Lydia Ourahmane, que desarrollará una residencia en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL).
Las obras surgidas de estos procesos de investigación se presentarán en una exposición colectiva prevista para 2029.
¿Qué es real? Una pregunta para nuestro tiempo
La primera manifestación pública de Platform Dalí llegó el pasado 1 de julio con la celebración del encuentro ¿Qué es real? Performances, instalaciones, conversaciones y presentaciones artísticas abordaron cuestiones que atraviesan tanto la investigación científica como la creación contemporánea: la percepción, la materia, el tiempo, la memoria, la inteligencia artificial, la biología, la física o el cambio climático.
Nicole L'Huillier en un momento de su performance-procesión Pétalo (1 de julio, Barcelona)RCB
El encuentro reunió invitados de diferentes disciplinas como la artista Nicole L'Huillier, la compositora Félicia Atkinson, la física Tamara Vázquez-Schröder, la historiadora de ciencia Jahnavi Phalkey, la astrofísica Ersilia Vaudo o el físico José Ignacio Latorre que, en su conjunto, invitaron a pensar la realidad como un territorio cambiante, construido desde la observación, la experiencia y la imaginación.
La elección de lo real como punto de partida no es casual. En una época marcada por la inteligencia artificial, la computación cuántica, la biología sintética o la simulación digital, la realidad vuelve a convertirse en un territorio de incertidumbre. ¿Qué podemos conocer? ¿Cómo construimos nuestra percepción del mundo? ¿Qué permanece invisible incluso para la ciencia? ¿Puede el arte ayudarnos a formular preguntas que todavía no sabemos responder?
Lejos de ofrecer soluciones inmediatas, Platform Dalí propone precisamente abrir espacios para la experimentación, el intercambio de conocimientos y la imaginación compartida.
Dalí, un artista fascinado por los descubrimientos científicos
Aunque el surrealismo convirtió a Dalí en uno de los grandes exploradores del inconsciente, buena parte de su obra posterior estuvo profundamente marcada por los avances científicos del siglo XX. Tras el impacto de la era nuclear, desarrolló lo que denominó su misticismo nuclear, una etapa en la que la física atómica, la estructura de la materia, las matemáticas, la genética, la óptica o, más adelante, la teoría de las catástrofes, comenzaron a formar parte de su imaginario creativo.
Galatea de las esferas (Salvador Dalí, 1952)
Obras como Leda atómica (1949), Galatea de las esferas (1952) o La desintegración de la persistencia de la memoria (1954) muestran un universo construido a partir de partículas, campos de energía y estructuras invisibles que reflejan la profunda influencia que ejercieron sobre él los descubrimientos científicos de su tiempo.
Dalí no entendía la ciencia como un simple catálogo de imágenes capaces de inspirar nuevas pinturas. Le interesaba porque ampliaba los límites de la imaginación y obligaba a replantearse la naturaleza misma de la realidad.
Esa filosofía es precisamente la que recupera ahora Platform Dalí. No como un homenaje al artista, sino como una forma de prolongar su curiosidad intelectual hacia los desafíos científicos, tecnológicos y culturales del siglo XXI.
Un proyecto que seguiremos de cerca
Desde hace más de cuatro décadas, Metrópolis ha dedicado buena parte de su mirada a los artistas que exploran los cruces entre arte, ciencia y tecnología. Un territorio donde la creación dialoga con la investigación científica, las herramientas digitales o los avances tecnológicos para abrir nuevas formas de pensar nuestro presente.
Los artistas residentes George Mahashe y Tania Candiani junto a la física de IFAE Tamara Vázquez-Schröder
Platform Dalí se inscribe plenamente en esa tradición, pero también plantea una mirada renovada: situar al artista dentro del laboratorio, no como observador, sino como investigador; convertir el proceso de creación en una forma de conocimiento; y reivindicar que la imaginación puede ser tan necesaria como el método científico para afrontar los desafíos del siglo XXI.
A lo largo de la próxima temporada, Metrópolis dedicará un programa a esta iniciativa y seguirá de cerca la evolución de los artistas en residencia, acompañando un proyecto que, fiel al espíritu inquieto de Salvador Dalí, invita a seguir formulando preguntas antes que buscar respuestas definitivas.
Quizá ahí resida la vigencia del pensamiento de Salvador Dalí: recordarnos que la realidad nunca es un lugar fijo, sino un territorio en permanente construcción. Y que, tanto en el arte como en la ciencia, las preguntas siguen siendo el mejor punto de partida. La primera, tal vez, siga siendo la misma: ¿qué es real?
Metrópolis