Pepe Murciego reivindica en Metrópolis la capacidad de transformar experiencias cotidianas en arte
- La precariedad del arte y la importancia de la colaboración y los afectos son algunos temas recurrentes de Pepe Murciego
- Metrópolis emite el capítulo dedicado al artista el lunes 5 de julio a partir de las 20 h en RTVE Play y de madrugada en La 2

ANTIFAZismo (2026)
Artista de acción, editor experimental, comisario y agitador cultural, Pepe Murciego protagoniza una nueva entrega de Metrópolis en la que recorre más de treinta años de una trayectoria marcada por la exploración de los límites entre arte, edición y vida.
El programa aborda desde de sus más icónicas performances hasta algunas de sus propuestas más recientes; entre ellas, la instalación El Alfar de los Murciego y el proyecto performativo. Ambos proyectos están inspirados en la tradición alfarera de su familia en el alfar de Coca (Segovia). Murciego relaciona el oficio familiar con su vocación artística y con la precariedad que sufren los artistas, uno de los temas recurrentes en su trayectoria.
La palabra y el relato
Murciego sitúa su trabajo en un espacio delimitado entre el arte de acción y la escena contemporánea. Lapalabra, el relato y la autobiografía son algunos de los materiales esenciales de una práctica artística que toma como punto de partida sucesos aparentemente ordinarios para reflexionar, con humor e ironía, sobre el arte contemporáneo, la memoria, los afectos o la incertidumbre creativa y laboral. Buena parte de su obra nace precisamente de historias personales.
Desde documentos familiares encontrados en el armario de su madre hasta conversaciones por correo electrónico o mensajes de WhatsApp, Murciego convierte los materiales de la vida diaria en acciones artísticas. Siempre atento a lo cotidiano, su objetivo es que el arte de acción pueda ser comprendido también por quienes no forman parte del circuito artístico especializado.
Salud, un brindis por la vida y por los amigos
Uno de los ejemplos más significativos de esta forma de trabajar es Salud, una pieza de arte de acción que ha desarrollado durante años en diferentes países y contextos. Es su acción más repetida. Con el tiempo, se ha convertido en un brindis por sus historias personales y por sus amigos.
Aunque la ortodoxia del arte de acción suele defender el carácter irrepetible de las performances, Murciego reivindica la posibilidad de volver sobre una misma obra.
Pepe Murciego durante la acción Salud (2025)
La pieza consiste en relatar una historia personal y brindar por ella junto al público. A lo largo del tiempo, la acción ha adoptado múltiples versiones: desde la lectura de correos electrónicos intercambiados con organizadores de festivales hasta la recuperación de documentos relacionados con un premio de dibujo que recibió cuando tenía nueve años.
Pepe Murciego durante la acción Salud (2025)Juan Alcón
Cada acción se convierte así en un homenaje a la memoria, la amistad y los vínculos afectivos. El vino, que circula por una serie de recipientes con forma de corazón, funciona como símbolo de esos afectos compartidos.
Trabajo en equipo
La colaboración es otro de los ejes fundamentales de su trabajo. Murciego reconoce que su entrada en el mundo del arte estuvo marcada por la timidez y que dedicarse a la acción y trabajar con otras personas fue decisivo para desarrollar su carrera. Se siente muy cómodo trabajando en equipo. Esa filosofía atraviesa tanto sus proyectos performativos como su actividad editorial y curatorial.
La Más Bella, un icono de la edición experimental
En el ámbito de editor experimental destaca especialmente el proyecto artístico y editorial La Más Bella, iniciativa que fundó junto a Diego Ortiz y Juanjo Moreno hace más de tres décadas. Se trata de un proyecto de acción y edición experimental en el que caben publicaciones objetuales, encuentros, festivales, talleres, máquinas expendedoras de arte y numerosas experiencias colectivas.
La Más Bella revista es un contenedor experimental y objetual ensamblado y excéntrico de arte. Cada número parte de un tema común propuesto a los artistas invitados y adopta formatos inesperados que desafían las convenciones editoriales. A lo largo de los años, la publicación ha tomado la forma de delantales, zapatillas, carteras de bolsillo o incluso croquetas, en una búsqueda constante de nuevas posibilidades para la edición artística.
La Más Bella revistaR
La historia de La Más Bella está estrechamente ligada a los afectos. Murciego suele resumir su ADN en tres palabras: amor, juego y placer. “Son materiales mucho más importantes que el papel o los objetos”, afirma. Esa dimensión colectiva ha permitido reunir a miles de colaboradores a lo largo de los años, configurando una amplia red de artistas, amigos y cómplices que hacen posible cada proyecto.
Páginas en construcción
Además de editor y artista de acción, Murciego ha desarrollado una intensa labor como comisario. Su interés por la edición experimental y por el trabajo en colaboración ha cristalizado en Páginas en construcción, un proyecto expositivo y de investigación, dedicado a las revistas experimentales españolas. A partir de una colección formada principalmente mediante intercambios con otros editores, Murciego ha creado un itinerario por décadas de publicaciones que cuestionan la idea tradicional de revista. Cometas, ladrillos, cestas de mimbre o cafeteras, cualquier objeto puede convertirse en soporte y página de una edición experimental. “Son páginas que siempre se están construyendo”, resume.
Entre sus proyectos más recientes destacan El alfar de los Murciego y No comemos barro, una iniciativa que conecta directamente con la historia de su familia. El alfar de los Murciego fue fundado en Coca en 1907 por su abuelo Martín Murciego, contratado inicialmente para fabricar los potes destinados a recoger la resina de los pinares de la zona. Con el tiempo, el taller amplió su producción y se convirtió en una referencia de la alfarería popular.
Ni alfareros ni artistas comen barro, un alegato contra la precariedad
La llegada del plástico obligó a muchos alfareros a reinventarse y la familia Murciego no fue una excepción. En este aspecto destacó el tío Luis. Poco a poco, influido por artistas contemporáneos afincados temporalmente en Coca, desarrolló una singular producción de figuras humanas que se daban un aire a él y a otros miembros de la familia. Cuando Pepe Murciego le recordaba el parecido, su tío argumentaba: “claro, es que yo solo me conozco a mí mismo”. ¿Puede ser esa también la razón de que Murciego cree sus obras a partir de sus historias personales?
S/T (2026)Juan Casellas
El origen de No comemos barro surge de una frase habitual en el alfar. Cuando algún cliente protestaba por el precio de una pieza, los alfareros respondían: “No comemos barro”. Aquella expresión sintetizaba las dificultades económicas de un oficio artesanal y, al mismo tiempo, conectaba con una realidad que Murciego identifica también en el mundo del arte contemporáneo. “La pregunta es de qué viven los artistas”, señala.
A partir de esa reflexión puso en marcha un proyecto performativo, No comemos barro, en el que diversos artistas de acción intervienen en el espacio abandonado del alfar de Coca para reflexionar sobre la precariedad del trabajador cultural. Así, más allá del homenaje familiar, la propuesta establece un diálogo entre tradición artesanal y creación contemporánea, entre memoria y presente. Como gran parte de la obra de Pepe Murciego, aquí también se parte de una experiencia íntima para formular preguntas colectivas.
Metrópolis