El Estambul del pasado y del presente conviven en la nueva novela de Zülfü Livaneli, 'La casa de Leyla'

  • En la nueva novela de Zülfü Livaneli, una anciana es desalojada de su hogar mediante engaños
  • La casa de Leyla refleja el diálogo entre una Turquía tradicional y los nuevos aires de renovación
'La casa de Leyla', de Zülfü LivaneliVer ahora
El escritor turco Zülfü Livaneli, retratado en el jardín del Hotel Peninsular de Barcelona.
Marta Dominguez

El escritor turco Zülfu Livaneli tiene un perfil inusual en la literatura. Es el autor vivo más vendido de Turquía, ejerce como activista político y puede presumir también de una carrera como cantante y compositor, con canciones populares desde hace cuatro generaciones. Sus novelas, traducidas a más de treinta idiomas, dibujan grandes contrastes sociales e históricos, y se han adaptado al cine, el teatro y la ópera. El autor ha visitado Barcelona para presentar su última novela, La casa de Leyla (Galaxia Gutenberg). Página Dos se ha citado con él en el CCCB.

La protagonista de su obra más reciente es Leyla, una anciana que es la última descendiente de una antigua familia otomana. La mujer se ve obligada a abandonar su hogar frente al Bósforo, donde su familia ha residido durante generaciones, porque la casa es vendida de manera fraudulenta por el banco a un rico magnate y a su ambiciosa esposa. El hijo del antiguo jardinero de la villa acogerá a Leyla en su casa de Cihangir, un animado barrio de la parte europea de Estambul, y tratará de ayudarla a recuperar la casa de la que ha sido injustamente desalojada. En ese nuevo entorno Leyla observará de primera mano la precaria vida de los jóvenes, los bohemios y los marginados, y conocerá también a la novia de Yusuf, hija de inmigrantes turcos en Alemania, que no recibe con entusiasmo la llegada de la anciana.

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Una ciudad entre dos continentes

El lector se adentra poco a poco en las vidas y recuerdos de los personajes, y descubre el hilo que une los destinos de todos ellos en un final inesperado y emocionante. Con el telón de fondo del Bósforo, Zülfu Livaneli dibuja historias suspendidas entre una Estambul moderna y occidental y la ciudad del Imperio otomano tardío. Restos romanos, mezquitas, palacios, antiguas villas, bazares, casas en ruinas y barrios modernos conviven en la Turquía actual y la herencia de su pasado.

El ser humano cambia en la medida de su relación con los demás.

La novela comienza con el narrador mirando al horizonte de la ciudad que se dibuja ante él: «Este lugar es un refugio. La historia de esta región del mundo es la historia de cómo unos se adueñan de lo que es de otros. Detrás de las guerras y conflictos está la lucha por la propiedad. Casas vacías, casas llenas, litigios por herencias, la necesidad humana de tener un refugio, un techo, un cobijo... Todo eso ha provocado innumerables tragedias a lo largo de los siglos». Así lo argumenta Livaneli en su entrevista a Página Dos: «No me gusta describir explícitamente las condiciones sociales o políticas de mis personajes. Prefiero juntarlos en un espacio al que llegan desde circunstancias muy diferentes, algo que en la vida real no es tan fácil que ocurra, pero en la ficción sí. El ser humano cambia en la medida de su relación con los demás. Necesitamos a los otros para aprender, para evolucionar, para sentir».

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La casa de Leyla se desarrolla en Estambul, una de las pocas ciudades divididas entre dos continentes (como Suez, Oremburgo, Magnitogorsk o Atirau). Esa rareza la ha situado como escenario literario idóneo para explorar la compleja colisión entre las culturas de Oriente y Occidente. El Premio Nobel turco Orhan Pamuk ha explorado esos contrastes en Me llamo Rojo o El museo de la inocencia. La autora Elif Shafak aporta una perspectiva contemporánea en La bastarda de Estambul, una novela que entrelaza la vida de una familia turca con una armenio-americana. Ahmet Hamdi Tanpınar publicó la genial El instituto para la sincronización de los relojes, en la que ironizaba sobre la absurda burocracia occidental tras la caída del Imperio Otomano.