Cary Grant y Deborah Kerr hicieron la películas más romántica de Hollywood: 5 curiosidades de 'Tú y yo'

No son muchos los casos de directores que hayan rodado otra versión de alguna de sus propias películas. Pero los hay, uno de ellos es Cecil B. De Mille, que hizo dos versiones de Los diez mandamientos. Otro es Leo MacCarey que rodó Tú y yo (Love Affair) en 1939, basada en una idea original y protagonizada por Charles Boyer e Irenne Dunne, y estrenó una segunda versión, en color, en 1954. Fue Tú y yo (AnAffair to Remember), protagonizada por Cary Grant y Deborah Kerr. En ambas se cuenta la historia de un encuentro fortuito en un barco entre un elegante playboy y una corista de un club nocturno. Entre ellos surge una fuerte atracción, pero ambos están comprometidos. Misma trama, mismo director, pero diferente resultado. Si la primera está considerada una gran película, con su segunda versión MacCarey consiguió transformar su película en una obra maestra.
1. Cary Grant 'pidió' a Deborah Kerr
Solo trabajaron juntos en tres películas, pero forjaron una profunda amistad. En 1953 compartieron pantalla por primera vez en La mujer soñada, una valiente crítica al machismo imperante, de la que bien podría haberse nutrido Olivia Wilde para su actual Don't worry darling. Desde entonces, Grant buscó desesperadamente la forma de volver a coincidir con su amiga. Cuando le ofrecieron el papel protagonista en Tú y yo, insistió en que Kerr era la mejor candidata.
Tanto Ingrid Bergman como Doris Day fueron consideradas para el papel de Terry McKay, pero gracias al apoyo de Grant, fue su amiga Deborah Kerr quien logró el papel. La conexión entre ambos era tal que improvisaron muchas de sus escenas durante el rodaje, así como unas cuantas líneas de guion al final de la película.
2. Cantar y bailar no era el fuerte de Deborah Kerr
En la dorada época hollywoodiense de los 50, los musicales estaban a la orden del día. Las películas, si no eran musicales, al menos tenían una escena en la que sus protagonistas se daban al canto. Este fue un gran handicap para Kerr, cuyo talento para la interpretación era inversamente proporcional a sus dotes de canto.
Afortunadamente tenía a Marnie Nixon, la voz secreta de las grandes estrella de Hollywood. Al menos, de las que no sabían afinar como Kerr. Nixon recreó la voz que tendría Kerr si hubiera sabido hacerlo.
3. Remakes fallidos en Hollywood y Bollywood
El director de Tú y yo marcó un precedente del que merece la pena tomar nota: si alguien va a hacer un remake de tú película, mejor que te ocupes tu mismo. Al menos, es la conclusión que puede sacarse tras los dos intentos fallidos que se hicieron de Affair to Remember en los años noventa.
Algo para recordar (Sleepless in Seattle, 1993), fue el homenaje de Nora Ephron con Meg Ryan y Tom Hanks en los papeles principales. Aunque la calidad distaba mucho de las originales. Un año más tarde llegaría Love Affair (1994), con Warren Beatty y Annete Bening en los papeles protagónicos. En esta versión, él es un futbolista retirado (aunque con vocación de pintor) y, en lugar de en un barco, se conocen en un vuelo a Sidney: quedan tres meses después en el Empire State Building y el resto es historia. El resultado también es bastante decepcionante.
Bollywood tampoco quiso quedarse sin su propio remake. Tú y yo cruzó el mundo para recaer en Bollywood. Una película india llamada Mann, protagonizada por Aamir Khan y Manisha Koirala, se inspiró en ella para hacer su propia versión.
4. Injusto olvido en los Premios Oscar
Un éxito en los premios Oscar no equivale, y todos lo sabemos, a una mayor calidad de la película. Pero hay casos -y el de esta película lo es- en que el desatino es demasiado sangrante. Que una cinta como Tú y yo no lograse llevarse ninguna estatuilla fue un duro golpe para todo el equipo. Es cierto que compitió gracias a su música (canción y banda sonora), fotografía y vestuario, pero para una película de estas características esa situación fue casi peor que no optar a ningún premio.
5. La segunda versión de MacCarey
Son pocos, pero MacCarey no ha sido el único director que decidió hacer una nueva película de una ya rodada y estrenada anteriormente por él. Está Hitchcock con El Hombre que Sabía Demasiado, o John Ford con El Juez Priest. En el primer caso se debía a la autoexigencia por mejorar, en el segundo, su insistencia en realizar una escena que en la primera versión no le fue permitida rodar.
En el caso de Tú y yo, McCarey quería poner en valor el que había sido uno de sus mayores éxitos, pero esta vez quería hacérsela llegar al público joven de aquella época que jamás se acercaría a ver la versión antigua por ser demasiado vieja, aunque solo tenía 20 años, el blanco y negro hacía mella. Una razón menos poética, podría ser por un cierto agotamiento creativo. Películas como 'Tú y yo' y 'Algo para recordar' pusieron de moda que los novios se declarasen en el Empire State.
