Harold Pinter abre la programación del Teatre Nacional de Catalunya

  • Xavier Albertí dirige una de las obras del dramaturgo inglés
  • Se representa hasta el próximo 26 de noviembre en el TNC
  • Albertí es además el nuevo director artístico del recinto catalán
'Terra de Ningú', en el TNCVer ahora
'Terra de Ningú', en el TNC
MAITE GUISADO

El primer director del Teatre Nacional de Catalunya elegido por concurso público, Xavier Albertí, quiso inaugurar la temporada con Taxi... al TNC!, un espectáculo de variedades al más puro estilo del Paralelo barcelonés de los años 20-30.

Aunque parezca mentira, en su larga trayectoria Albertí nunca había dirigido ninguna obra en el TNC. Ahora ha abierto la programación dirigiendo Terra de ningú (Tierra de nadie), de Harold Pinter, una obra que engancha por su rareza y que contiene múltiples referencias literarias, desde T.S. Eliot hasta Virgilio y Dante, pasando por el ciclo artúrico.

Atención obrasEntrevista a Xavier Albertí, director artístico del TNC y director de 'Terra de Ningú'

La obra, posiblemente la más representativa de Harold Pinter (él mismo pidió que se leyera un fragmento durante su funeral) está dirigida por Xavier Albertí

Entrevista a Xavier Albertí, director artístico del TNC y director de 'Terra de Ningú'Ver ahora

Su gran riqueza reside en que cada espectador encuentra su nivel de lectura. No hay que buscar una trama lógica y racional; dentro de un marco se presentan situaciones a veces incongruentes, lo que le da un cierto aire onírico con una apariencia de verdadera naturalidad.

Atención obrasMira una escena de 'Terra de Ningú', con Lluís Homar y Josep María Pou

Dos antiguos amigos, que han olvidado todos los lazos que los unían antes de la Segunda Guerra Mundial, se reencuentran en una noche cargada de alcohol, la cual volverá a despertar las herid...

Mira una escena de 'Terra de Ningú', con Lluís Homar y Josep María PouVer ahora

Un texto magnífico, repleto de silencios, una atmósfera cargada de alcohol a momentos asfixiante, hábiles pinceladas de humor, con un Lluís Homar imponente que maneja con maestría los hilos de la tensión, y un Josep M. Pou excelente, con el acompañamiento contrapuntístico de David Selvas y Ramon Pujol. Imprescindible reflexión sobre la trascendencia y el arte.