El Ensemble Garnati juega con las Goldberg

RADIO CLÁSICA

Juventud, divino tesoro: “Tocando las Goldberg – Jugando con las Goldberg”

Hace algunas semanas se presentaba en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el proyecto Playing Goldberg. Un título que emplea el termino inglés “playing”, pues pretende “juguetear” –permítanme la redundancia– con la doble traducci��n al castellano de este vocablo que significaría tanto “tocar”, como “jugar”. Y no es por casualidad hacer este “scherzo” de palabras, otro término –ahora italiano– que se adapta como un guante a nuestra historia y que podríamos traducir como “broma”. Bien, pues con lo dicho hasta ahora, podrán ya imaginar el contexto de nuestra historia.

El proyecto comienza cuando tres jóvenes talentos –Pablo y Alberto Martos oriundos de Granada, junto al israelí Yuval Gotlivovich– deciden hacer realidad sus inquietudes artísticas y plasmarlas en un nuevo arreglo para trío de cuerdas de las Variaciones Goldberg. Y en definitiva esta será una historia de amistad, donde tres músicos que comparten las mismas inquietudes estaban ya predestinados a acabar tocando juntos. Es curioso que Pablo y Yuval se hayan cruzado en diversas ocasiones en sus viajes por el mundo sin coincidir ni llegar a conocerse, incluso compartiendo en momentos diferentes exactamente la misma habitación de estudios. ¿Casualidad o el destino?

El encuentro de Pablo y Alberto es más evidente, pues son hermanos y compartieron la misma cuna. Mantienen una ascendente carrera a nivel internacional, colaborando asiduamente con el maestro Daniel Barenboim y la Orquesta del West-Eastern Divan. Hace unos años, en el 2005, deciden fundar el Garnati Ensemble, conjunto que se completa con la presencia de otros músicos cuando las necesidades del repertorio lo requieren.

Lo cierto es que una vez que, por el azar o el destino, ya tenemos reunidos a estos tres “músicos de Bremen” (así los llamó yo, cariñosamente, y donde curiosamente hay también una flautista de Hamelin) deciden, como es lógico, hacer música juntos por el simple placer de disfrutar tocando. Y empiezan a pensar que quieren tocar. Pero no deciden tocar un divertimento para trío de cuerda de Mozart o cualquier otra partitura que se adapte a su plantilla instrumental, algo que esté al alcance de la mano. Les entusiasma la música de Bach pero, muy particularmente, a los tres les apasiona las Variaciones Goldberg. ¿Y a quién no?

Deciden entonces tocar la transcripción para violín, viola y violonchelo del ruso Dmitri Sitkovetsky. Pero la cosa no acaba de funcionar y aquello no satisface todas sus aspiraciones estéticas y expresivas. Como si la cosa fuese pecata minuta, emprenden entre los tres juntos la ardua labor de hacer su propia transcripción de toda una señora partitura como Las Goldberg.

Hubo una parte importante de trabajo estrictamente teórico; pero hubo también otra, no menos importante (entre partituras y cervezas, todo sea dicho de paso), puramente experimental, probando como hacer este pasaje, buscando como resolver el equilibrio perfecto de las tres voces,… y, evidentemente, también equivocándose, como en cualquier proceso creativo. El trabajo se hace siendo fieles con el original de Bach, pero permitiéndose algunas licencias en forma de atrevidas “travesuras” –fruto de la juventud y de su incombustible creatividad– que rompen un poco con el encorsetamiento tradicional que tanto sufre la música clásica. La presencia de Yuval, en su faceta como compositor, ha sido fundamental para acometer esta comprometida hazaña, de la que no todos salen bien parados.

El resultado de esta nueva transcripción de “Las Goldberg” nada tiene que ver con el formal y académico arreglo de Sitkovetsky. De una lozanía insultante y con un puntito de irreverencia, aquí la música de Bach se contagia de la juventud de sus intérpretes y entra como un soplo de aire fresco planteando una inteligente transcripción donde el respeto por la partitura original se da la mano con un espíritu un tanto provocador, donde las emociones se ponen a flor de piel, pues se han hecho sin la pretensión de saciar los egos personales, sino –y esto es importante decirlo– con el sentimiento de “querer hacer feliz a la gente” a través de la música, compartiendo con los demás la música que ellos tanto aman, en unos tiempos en los que tanta falta hace.

Un sugestivo y apasionante viaje musical lleno de sensaciones refrescantes que nos van sorprendiendo inesperadamente en el acontecer natural de la propia música concebida por Johann Sebastian y que hoy vamos a tener ocasión de disfrutar íntegramente, desde el aria inicial hasta la repetición final de ese mismo aria, pero que en esta segunda ocasión sonará ya diferente, pues nada vuelve a ser igual cuando traemos con nosotros un equipaje lleno de recuerdos y experiencias que hemos ido recogiendo por el camino.

El camino no estuvo exento de dificultades y de momentos en los que no saber por dónde continuar al camino emprendido. Pero la andadura iniciada parece que finalmente consiguió llegar a buen puerto. Aunque sus ambiciones no acaban ahí, pues pretenden además complementar su labor musical con otras artes escénicas como la danza, la fotografía, las artes plásticas, el video o las nuevas tecnologías informáticas.

En su peregrinación tuvieron la suerte de cruzarse con la UNION MUSICAL, que se interesó por el trabajo y les respaldo con la edición internacional de su arreglo en THE MUSIC SALES GROUP, grupo filial al que pertenece la mencionada editora española.

Pero su suerte no acaba ahí, aunque no todo es fruto de la fortuna. Corren malos tiempos en las compañías discográficas, inmersas –como tantos otros sectores– en una profunda crisis. Pero tras hacer numerosas llamadas y gestiones, y mantener algunas reuniones, encuentran a alguien que además muestra interés por su original propuesta y decide editarles un disco con la interpretación que los tres miembros del Garnati Ensemble hacen de su propio arreglo. Y será, nada más y nada menos, que en el mismo sello que atesora aquellas dos míticas grabaciones de las Variaciones Goldberg que interpretara un pianista absolutamente excepcional, tan genial como extravagante, tan original como caprichoso –cualidades que, no por casualidad, suelen ir de la mano–. Nos referimos a Glenn Gould y a Sony Music.

Por cierto, encuentro en nuestros protagonistas ciertos rasgos de genialidad, pues son tres músicos excelentes, pero aún no les he descubierto esa faceta excéntrica (tal vez, porque en los encuentros que he mantenido con ellos siempre se han expresado con naturalidad y sencillez, demostrando además ese magnífico sentido del humor tan propio de los andaluces).

Y ahí es justamente donde nos encontramos ahora. Editorial y compañía discográfica han presentado ya la parte que les toca de este apasionante proyecto. Ahora nosotros recogemos el testigo y se lo damos a conocer a nuestra fiel audiencia.

Un programa en Radio Clásica como Ofrendas Bachianas, que dedica íntegramente su tiempo a la infinidad de transcripciones y arreglos que existen de la obra de Johann Sebastian Bach, no podía dejar pasar esta señalada oportunidad. A excepción de los arreglos para guitarra de Andrés Segovia o algunas memorables interpretaciones de Alicia de Larrocha, tocando transcripciones pianísticas de Busoni –a las que nos hemos referido en alguna ocasión y a las que, a su debido tiempo, dedicaremos un pertinente monográfico–, no ha habido presencia de otros intérpretes españoles en nuestro programa. Pero, en el ámbito de las transcripciones, la lista es aún más reducida (con el mencionado Segovia a la cabeza).

Por todo ello, hemos querido dedicar nuestro tiempo de Ofrendas Bachianas a este elegante arreglo realizado por un conjunto español como el Garnati Ensemble y que ahora nos agasajan con una hermosa grabación interpretada además por sus propios autores. Y merece la pena conocer este proyecto de la mano de sus propios artífices. Pero no tanto para que nos presenten el proyecto en sí, sino para que nos cuenten cómo ha sido todo ese proceso creativo de transcripción desde el momento que uno coge la partitura original de Bach hasta que se completa el arreglo del aria, las 30 variaciones y la repetición renovada del aria inicial. En ese primer momento, cuando uno decide enfrentarse a una partitura tan excepcional escrita por un coloso como Johann Sebastian, tiene que dar auténtico vértigo. ¿Por dónde empieza uno? Los oyentes fieles de Ofrendas Bachianas conocen bien los magistrales resultados finales de estas transcripciones que habitualmente se escuchan en nuestro programa. Pero tal vez no llegan a adivinar o vislumbrar cómo es todo ese proceso creativo de, por ejemplo, condensar diferentes voces en un teclado o de repartirlas entre varios instrumentos completando la armonía.

Porque además no es lo mismo componer que transcribir. Porque, por un lado uno no siente ese miedo al vacío cuando tiene que crear algo nuevo, pero por otro uno siente el respeto reverencial ante una de las grandes obras maestras de la historia de la música y puede sentir atenazada su creatividad. Por un lado tenemos la partitura original que nos sirve como referencia y nos indica el camino, pero por otro lado surge el riesgo de sentirse atascado y oprimido, pues hay que ceñirse a un modelo original.

Pero además, componer en solitario (como habitualmente lo hace Yuval) no es lo mismo que hacerlo con los otros dos miembros del equipo, donde hay que compartir ideas con el músico de al lado y ponerse de acuerdo, tocando con él, sintiendo con él, tratando de encontrar juntos el camino correcto, de comprender lo que el otro también quiere expresar. Y un aspecto más: ¿dónde poner la línea donde termina el intérprete y comienza el compositor?

Queremos que Pablo, Yuval y Alberto (por ese orden, violín, viola y chelo) nos descubran todos los entresijos de esta experiencia musical en dos programas especiales que dedicamos a las Variaciones Goldberg arregladas e interpretadas por el Garnati Ensemble. El sábado tendremos ocasión de conversar con ellos e ilustrar sus competentes comentarios con ejemplos que tomaremos de su propia grabación, o bien comparando los planteamientos diferentes de algunas variaciones con el arreglo de Sitkovetsky. En el programa del domingo, último de los ocho programas de esta serie bachiana en su edición del año 2012, les ofreceremos la grabación íntegra de este arreglo para que puedan disfrutarla plenamente y apreciar sus novedosos planteamientos.

Y les he querido contar todo esto de manera tan informal, porque esa será la misma espontaneidad con la que nuestros protagonistas nos trasladen sus vitales experiencias musicales de este apasionante Playing Goldberg.

Óscar del Canto