Este episodio propone un recorrido histórico por distintas formas de concebir la voz, desde la polifonía de la Escuela de Notre Dame hasta las experimentaciones del siglo XX. Comienza con el organum Sederunt principes de Pérotin (ca. 1200), donde la voz se convierte en arquitectura sonora, y avanza hacia la complejidad y el refinamiento extremo del Ars subtilior con La harpe de mélodie de Jacob Senleches (ca. 1390). En el Renacimiento, el madrigal sitúa el texto en el centro de la expresión, como ejemplifica Luca Marenzio en Solo e pensoso (1599), mientras que en el primer Barroco Claudio Monteverdi amplía la dimensión espacial y dramática de la música vocal en sus Vespro della Beata Vergine (1610). El recorrido continúa con Vincenzo Bellini, centrado en la línea melódica y la expresividad del canto en la paradigmática aria belcantista “Casta diva”, de Norma (1831). Por último, culmina en la radical exploración tímbrica y ritual de Stimmung de Karlheinz Stockhausen (1968), donde la voz se disuelve en un proceso sonoro y perceptivo.