Postdata   Cabos Sueltos (última edición) 05/06/2020 07:18

Roma, 21 de febrero de 1914

Al fin tengo tu primer telegrama, esta mañana a las nueve y media… ¡No reemplaza una carta, y además ha pasado por tantas manos que ya nada tuyo contiene, salvo unos rápidos «cariños» a través del espacio !

Perdóname la carta desconsolada que recibirás al mismo tiempo que ésta. ¡ Fui demasiado infeliz ! Y esta noche, incapaz de dormir, con la doble inquietud de no tener noticias tuyas y saberte envuelta en preocupaciones…

Durante esta noche, en que tuve la sincera impresión de que me iba a morir, pensé que sería imposible aceptar en el futuro invitaciones para dirigir conciertos a través de Europa. Solo con pena me atrevo a escribirlo, pero tengo que confesar mi espantoso miedo de perder tu amor. Cada viaje me quita un poco de él; al final terminaré por ser para ti nada más que un extranjero que pasa y al cual no necesitas atarte ya…

En mí, produce el efecto contrario: tus más mínimos gestos, los malos como los tiernos, adquieren un valor que duplica mi angustia. No hay que esperar cambiar los actos del destino; sobre todo, no hay que invitarlo a hacer trampa…

Se despide tu pobre Claude tan solo, que necesita de ti, pequeña mía.

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