Sus defensores dicen que son una solución al cambio climático, que mejorarán la vida de las personas y reducirán las desigualdades entre entre los barrios. Sus detractores hablan de pérdida de libertades, de confinamientos climáticos y de recintos propios de una distopía de control. Explicamos qué argumentan unos y otros, teniendo en cuenta que mejorar el diseño urbaño para conseguir comunidades más saludables en las que tienes todo cerca, a quince minutos a pie o en bicicleta, es una idea apetecible dado que nos dejamos muchas horas en el tiempo de desplazamiento por las grandes urbes.
Escuchamos al director científico de la cátedra de Territorio e Innovación de la Universidad Sorbona en París y autor de “La revolución de la proximidad”, Carlos Moreno, y vamos al origen del concepto de esas ciudades diseñadas como un tapiz de barrios que fomentan la municipalidad y la relación entre vecinos, una forma de vida como la que teníamos antes de la llegada del vehículo privado. Hablamos de edificios polivalentes, de reducción de emisiones, de lo que algunas voces han denominado "guerra al coche", de la conducta a veces poco ejemplarizante de los líderes mundiales en las grandes cumbres climáticas, de posibles tribalismos y segregación de barrios, y de todas las dudas surgidas de su implementación. Sin olvidarnos de nuestra habitual dosis cinéfila; esta vez, "In time" y "Los juegos del hambre".
Contamos qué ciudades se han sumado a ese nuevo concepto urbanístico y reflejamos el caso de Oxford: escuchamos a las autoridades municipales y a los vecinos que están protestando contra una nueva medida de control del tráfico urbano que, según aseguran políticos como Nick Fletcher o el astrofísico Piers Corbyn, esconden una limitación de libertades públicas. Y tú, ¿vives ya en una ciudad de 15 minutos?