400 años de la muerte de Shakespeare y Cervantes. Un momento único para aprovechar y no contarnos lo que siempre nos cuentan de estos autores, sino su vida dentro del entorno histórico en el que vivieron, sus mujeres, su dieta, su suerte o desgracia, vamos como personas más que como los personajes que son. Precisamente eso es lo que se refleja en una obra "coral" de la editorial Poebooks que edita "William & Miguel" y que está prologaa por Nacho Ares.
Francisco Pérez Abellán, Jose Cabrera, Ángel Sanchidrián, Ángel Montero Lama, Mabel Figueruelo, Frank Palacios, Ildefonso García Ruiz, Iván Reguera y Miguel Ángel Linares firman la obra. Bueno hace tres meses que Miguel Angel Linares les puso en danza a todos para concluirla, porque la idea estaba ahí desde hacía tiempo pero no se remataba el trabajo. Tenemos con nosotros a Miguel Ángel Linares y Frank Palacios que con un lenguaje de hoy nos dicen que Cervantes era un macarra de barrio, fichado por la policía, alistándose con los ejércitos en guerra para evitar la prisión y hasta la muerte y bastante magullado porque no evitaba pelea. Claro que el hombre que quería escribir comedia, el teatro entonces era el entretenimiento de masas como el Gran Hermano de hoy, se topo con Lopez de Vega un mujeriego que llenaba las corralas. Además pese a que estaba curtido en pelea y batallas nuestro Cervantes a veces no era avispado y le robaban obras y dinero. Se caso con una joven de Esquivias, Toledo, de 18 años cuando el ya contaba 37 y allí la dejó después de la boda, consintiéndole lo que entonces no consentían a las mujeres, que vendiera y comprara para la casa. El siguió con sus andanzas recaudatorias por los eriales de castilla y tuvo una hija ilegítima con la mujer del posadero donde a veces paraba.
Esa es la parte de Frank Palacios que al final dice que las mujeres de ambos dejaron huella histórica, aunque no estuvieron permanentemente a su lado. Miguel Ángel Linares nos cuenta que la dieta no era buena, se conocía la patata pero aún no había llegado a España desde la Indias. Las carnes, sin frigoríficos ni neveras, se comían más bien iniciada cierta putrefacíón y por eso eran acompañadas de salsas fuertes, como el pescado, poco abundante en el interior, que se acompañaba de limón y otros aderezos para matar el olor y el sabor. Un ejemplo de esa mala dieta lo representan los propios reyes y emperadores como Carlos I y Felipe II, ambos con gota, pero es que su menú diario contaba 30 platos distintos.
Sabemos que Shakespeare vivió mejor que Cervantes, aunque el la campaña cultural inglesa parece indicar que se sabe todo de él, no es tanta la literatura, e incluso a mediados del s.XVI hay una época en que se le pierde el rastro, sin saber nada de su existencia, hasta que aparece en Londres como socio de una compañía teatral protegida por la realeza. Sabemos también que contaba mujer y tres hijos pero no consta que los tuviera a su lado, sino que los dejó en Stratford. Allí en la catedral, en el altar mayor, está enterrado William, pero no porque fuera Shakespeare, sino porque previsor él se pago el entierro y la sepultura.
Les recomendamos que lean el libro y se acercarán más a estos dos grandes de la literatura, cuyas vidas tienen mucho en común.