Los hombres, en líneas generales, son parecidos; pero fueron creados distintos de modo que pudieran ser diferentes. Si hay que realizar una tarea vulgar, cualquier hombre servirá igual que otro, o casi; si la tarea es importante, habrá que tener en cuenta la excelencia individual. Cualquiera puede tapar un agujero para evitar que entre el viento, pero ningún otro podría realizar un trabajo tan poco común como pintar mi retrato. Los nombres de los hombres son tan vulgares y desprovistos de significado como los nombres de los perros. De ahí que muchas veces para el contenido a ese nombre se busque la personalidad del sujeto y se le otorgue un apodo distintivo. De ahi que seguramente podamos decir junto a estas palabras de David Thoreau que nuestros únicos nombres auténticos sean los apodos. Quien sabe…
eXtrañas heterodoXias
Todos tenemos un apodo
13/05/2023
58:38