Ponemos el foco en un estudio coliderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid- CSIC y con el se resuelve una de las grandes controversias científicas sobre la interacción del agua con materiales hidrofóbicos, como es el caso del grafito y que presenta implicaciones prácticas que van desde la fabricación de sensores biomédicos a procesos para desalinizar y descontaminar. La interacción de moléculas de agua sobre grafito en condiciones ambientales reales tiene un resultado sorprendente: el agua “nunca llega a colocarse en la superficie del material, ya que se le interponen dos o tres monocapas de hidrocarburos que vienen del entorno, lo que condiciona por completo las propiedades finales del material”. Como explica Ricardo García, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid y uno de los líderes del trabajo.