'El color de los tulipanes': aventuras, piratas y flores a precio de oro en la Holanda del Siglo XVII
- Es el nuevo trabajo de Catalina González Vilar y Toni Galmés, tras el Premio al Mejor Cómic Infantil en Cómic Barcelona
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Hace dos años (2024) la escritora y guionista Catalina González Vilar (Alicante, 1976) y el dibujante Toni Galmés (Mallorca, 1983), ganaron el Premio al Mejor Cómic Infantil y juvenil en Cómic Barcelona con Molly Wind. Bibliotecarias a caballo (Astronave), la historia de las primeras bibliotecarias del oeste americano. Y ahora regresan con un cómic aún mejor: El color de los tulipanes (Astronave), una trepidante y divertida aventura protagonizada por una joven artista en la Holanda del Siglo XVII, en la que no faltan tulipanes a precio de oro, piratas, y la lucha, tanto de clases como por la igualdad de la mujer.
Catalina nos comenta cómo nació esta aventura: "Esta historia nace de varios elementos que despertaron mi curiosidad. Una de ellas es la belleza de la ilustración botánica a lo largo de los siglos XVII, XVII y XIX, y la voluntad que encierra de conocer mejor el mundo, sistematizar su estudio y compartir ese conocimiento".
"Otra fue la fiebre por los tulipanes que se vivió en Holanda, y el hecho de que la gente pagase verdaderas fortunas por unos bulbos. El mundo en el que esto sucede mezcla de los paisajes holandeses, los canales de Ámsterdam y el lujo y exotismo de los objetos traídos desde los territorios orientales resultaba irresistible. Añade a eso un poco de aventura y una protagonista que trata de vivir haciendo lo que más ama, y tienes el origen de la historia", añade la guionista.
Toni Galmés es el encargado de plasmar la belleza de ese Siglo de Oro con sus acuarelas: "A principios del siglo XVII los Países Bajos eran una gran potencia. El comercio con sus colonias en Asia impulsaba la economía y Ámsterdam era el puerto más importante de Europa. La ciudad estaba en pleno crecimiento, con nuevos canales llenos de lujosas casas y, por supuesto, también mucha miseria. Un contraste que tratamos de reflejar en el cómic, a pesar de que sea una visión algo idealizada. Para ello, Me centré especialmente en reconstruir el costumbrismo de esa época. Las maneras en que los artistas representaron los andares, las poses, las maneras de relacionarse de los personajes en tantos y tantos cuadros flamencos".
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
Dos jóvenes que luchan por sus sueños
La historia está ambientada en Holanda, en 1635. Mientras la fiebre por los tulipanes recorre el país, la joven Jetta, hija de un jardinero que trabaja en uno de los primeros jardines botánicos, sueña con ilustrar las nuevas especies que llegan desde los mares del sur. Pero el robo de unos valiosos tulipanes la obligará a dejar atrás su hogar y a viajar a una Ámsterdam en plena expansión. Allí, junto a Vandor, el heredero de un poderoso comerciante, seguirán la pista del ladrón de tulipanes mientras descubren una ciudad en la que conviven lo mejor y lo peor del ser humano.
"Jetta y Vandor parecen aparentemente muy distintos, pero tienen mucho en común -nos comenta Catalina-. Ambos se encuentran lejos del mundo que han conocido hasta entonces, y se enfrentan a nuevos retos que han de superar. Deben adaptarse para sobrevivir pero son valientes y no dejan de luchan por ser más independientes y conseguir lo que desean. Jetta sueña con dedicarse a la ilustración botánica y, quizá, viajar algún día en alguna expedición a oriente. Vandor quiere una vida de marino, llena de aventuras y alejada de los compromisos de los mercaderes de Ámsterdam. Encuentran el uno en el otro alguien con quien compartir esos sueños, y dispuesto a ayudar para lograrlos".
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
"La belleza es un concepto muy importante en la historia"
Pero... ¿por qué los tulipanes eran considerados objetos de lujo? "No soy una experta, pero en Holanda, en esa época, hay sin duda una voluntad creciente de ampliar los conocimientos en botánica. Uno de los motivos más importantes es que están llegando nuevas especies desde Oriente, y son conscientes de que esto puede traducirse en rendimientos económicos desconocidos hasta entonces".
"La historia de Jetta -continúa Catalina-, comienza en el jardín botánico de Leyden, uno de los primeros Horticus botanicus de Europa y el más antiguo de Holanda. Quien da forma a este jardín es el famoso botánico Carolus Clusius, que fue quien trajo los tulipanes a Holanda. Clusius pidió que los barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales trajesen en su viaje de regreso especímenes de plantas, animales y cualquier otra cosa que considerasen interesante. Sin embargo, la mayoría de estos envíos, cuando se realizaban, se estropeaban durante el trayecto. La ilustración, era, en cambio, un medio más fiable de recoger, estudiar y compartir estos descubrimientos".
Preguntamos a Catalina si en esa obsesión por los tulipanes hay una metáfora de la belleza de lo efímero: "La belleza es un concepto muy importante en la historia, y los tulipanes son su símbolo. Hay quienes quieren poseerla movidos por la codicia. No solo codicia de dinero, sino también de estatus, de privilegios, de exclusividad. Esos no logran atraparla. Así lo siento yo. Como si quisieran aferrar algo delicado con garras. En cambio, Jetta no quiere poseer la belleza, quiere admirarla, comprenderla, plasmarla en su pintura, que es algo que genera más belleza. Así, ella sí logra tenerla, sentirla, vivirla".
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
"Las mujeres holandesas estaban muy limitadas por su condición"
Otro de los temas del cómic es cómo las mujeres holandesas no tenían apenas derechos a pesar de vivir en uno de los países más avanzados del mundo. "Las mujeres holandesas en esa época estaban muy limitadas por su condición, como era habitual en toda Europa -nos explica Catalina-. Jetta descubre que no puede asistir a las clases de la universidad por ser mujer, ni subir a bordo de los barcos de la VOC, y en general no eran admitidas en los gremios. Pero tenían un poco más de autonomía que en otros lugares, debido en gran medida a la cultura mercantil de la República. Por ejemplo, las viudas podían hacerse cargo del negocio familiar. Y hubo ejemplo de mujeres que lograron ser pintoras reconocidas, como Judith Leyster; Maria van Oosterwijck y Rachel Ruysch. Y el caso de Maria Sibylla Merian, artista y naturalista, que viajó a Surinam para estudiar y representar plantas e insectos".
Pero el cómic también trata muchos otros temas, como nos comenta Toni Galmés: "Creo que un tema que recorre todo el libro, sin que sea muy evidente a primera vista, es el económico. Jetta se encuentra sin nada y debe conseguir sobrevivir por sí misma, encontrar trabajo y ganarse la vida. Y lo consigue. Cada moneda que gana es importante, cada decisión que toma con ellas. Aun así es capaz de arriesgarlo por algo más importante. En contraste, vemos la especulación en torno a los bulbos de tulipán y la codicia de los comerciantes de la Compañía, que exprimen sin piedad los territorios colonizados".
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
"La Compañía Holandesa de las Indias Orientales tiene un papel importante en la historia -continúa el ilustrador-. Sus galeones simbolizan para los protagonistas los viajes a tierras exóticas, la posibilidad de una vida más emocionante, el conocimiento, la libertad. Queríamos mostrar ese mundo de aventura, pero sin olvidar que el imperio holandés se construyó sobre una explotación terrible de otros pueblos y territorios".
"La diferencia de clases también está muy presente en la historia, ya que Jetta y Vandor pertenecen a clases distintas, y la historia transcurre entre esos dos ambientes. Por otro lado en Holanda, por su mentalidad calvinista, se contemplaba la posibilidad de ascender socialmente a través del trabajo. Hay una apertura ahí, aunque no tanto para una mujer", añade el ilustrador.
Pero no podemos olvidar que, a pesar de todos esos temas de calado, la historia es, sobre todo de aventuras: "Sí, hay mucho de aventura clásica en este cómic, sí. De Dumas y de las viejas películas de piratas y espadachines. Las peripecias, la nobleza de los personajes protagonistas, el drama, los galeones como símbolo de libertad", nos comenta Toni.
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
Los tulipanes más bellos eran producto de un virus
Aunque siempre asociemos los tulipanes a Holanda, lo cierto es que no es su lugar de origen, como nos comenta Catalina: "Según he leído, los tulipanes originales proceden de Nepal, pero allí no son como los conocemos ahora, sino una flor silvestre más sencilla. Un embajador del Imperio Germánico los ve en Estambul, en la corte, y se lleva unos cuantos bulbos a Viena. Así llegan hasta Carolus Clusius, un famoso botánico, que cuida los jardines del emperador. Cuando el emperador prescinde de sus servicios, la Universidad de Leyden lo contrata para crear allí un huerto botánico. Y Clusius se lleva los tulipanes con él. Dedica muchos años a aclimatarlos a Holanda, incluso escribe un tratado sobre ellos, y se van difundiendo. Es en ese jardín de la Universidad de Leyden donde crece Jetta y comienza nuestra aventura".
"Por aquella época -continúa la escritora-, a principios del siglo XVII, los ejemplares más raros de tulipán se convirtieron en objetos de lujo cada vez más codiciados. Se trataba de ejemplares cuyos pétalos aparecían veteados con más de un color, o con los bordes irregulares. La fiebre por estos tulipanes creció hasta tal punto que se comenzó a invertir en ellos con una finalidad puramente especulativa, esperando obtener beneficios mediante su posterior reventa, hasta que finalmente su precio terminó desplomándose. Muchos consideran que fue la primera burbuja económica de un capitalismo todavía incipiente".
"Entonces no se sabía, pero estos tulipanes "raros" se debían a un virus que afectaba al bulbo. Con el tiempo su cultivo se prohibió, ya que amenazaba con estropear el cultivo de otras pantas. Así que esos tulipanes ya no existen, al menos no de forma natural. Por suerte, aún podemos admirarlos en los cuadros de la época", concluye Catalina.
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
"Plasmar la belleza de los tulipanes es difícil"
Toni Galmés se enfrenta al desafío de plasmar la belleza de los tulipanes con sus acuarelas: "Es difícil, sí. En definitiva, una viñeta de comic es un espacio muy pequeño para poder representar una flor que destaca por su gran belleza. Aunque pienso que lo que hace bella la flor es su contexto, y aquí sí que es más fácil, gracias a la historia hilada por Catalina".
En cuanto a los cotizados ilustradores de libros de botánica de la época, Toni nos comenta: "Los buenos ilustradores eran cotizados, sí, pero no dejaba de ser un arte menor con relación a la pintura. Los catálogos de tulipanes, como el que pinta la protagonista, se encargaban precisamente para saber qué flor estabas comprando al adquirir el bulbo. Al parecer se conservan solo 43, dibujados con distintas técnicas. Algunos pueden encontrarse cuidadosamente escaneados en internet. En algunas de esas páginas aparecen apuntados detalles sobre las operaciones de compraventa, el precio, el peso y, a veces, el nombre que recibió la flor".
Destacar, una vez más, la belleza de las acuarelas de Toni: "Molly Wind estaba coloreada en digital, por lo que es un cambio de registro total, básicamente porque en mi primer cómic, intentaba encontrar mi voz y entrar en el mercado franco belga. Ya dentro, mi editor en Delcourt me pidió que le enseñase mis cuadernos de esbozos y me animó a que utilizase las acuarelas y técnicas más tradicionales. A parte de esto, pienso que ya que tengo que pasarme muchas horas trabajando sobre una mesa, prefiero pasarlas delante de un papel que delate de una pantalla".
Página de 'El color de los tulipanes' (Norma)
Una excelente documentación
Hay que destacar la gran documentación que manejan ambos autores, Catalina nos desvela sus fuentes: "En distintas bibliotecas y, en gran medida, con largas sesiones buceando en los recursos que hay en internet sobre ese periodo histórico, textos pero también a través de la pintura, la ilustración y los grabados de la época. Especialmente webs de universidades, instituciones o museos, como el Rijksmuseum de Ámsterdam, que es una auténtica maravilla. Trabajos sobre arquitectura, sobre la Compañía de las Indias Orientales, catálogos de exposiciones, artículos sobre el comercio del lujo, la vestimenta, la economía, los libros de tulipanes. Y de todo eso quedan luego pinceladas, pero en el proceso la historia va creciendo con pequeños detalles y matices que la enriquecen, al igual que sucede con la parte visual".
Una parte visual que le toca a Toni: "La documentación visual se centra en los cuadros de la época, desde los interiores burgueses de Vermeer, los retratos de Rembrandt o los paisajes de Avercamp. Pero a medida que me iba documentando, más abrumado me sentía por la gran cantidad de obra que nos ha llegado de la época barroca. Así que hice mi propia interpretación reduciendo la paleta a 8 de colores y también forzándome a no buscar más. Quería mi propia visión de la época. Es una interpretación que pasa más por el color y la atmósfera que por la forma. El resultado, como comentas, es una simplificación que se basa en la “sensación” del Ámsterdam del siglo XVII más que en una representación fidedigna".
En cuanto a sus proyectos, Catalina nos avanza: "Ahora mismo estoy trabajando en dos guiones de cómic, uno es una historia de fantasía épica con el ilustrador Xavier Bonet, y otro sobre algunos acontecimientos de la transición española, junto a la ilustradora Berta Cusó, dos proyectos muy distintos que me mantienen muy entretenida".
"Yo estoy trabajando en un proyecto con Marion Achard, con la que hice Cuando cae la noche, que está previsto que salga en 2027 en Francia, aparte de proyectos personales en curso".
Portada de 'El color de los tulipanes' (Norma)