Enlaces accesibilidad

Don Quijote cabalga de nuevo a lomos de la inteligencia artificial

  • El estudio Contamination ha estrenado La triste figura, un cortometraje de animación de la famosa secuencia de los molinos
  • La plataforma española de IA, Magnific, produce esta versión de la obra de Cervantes
Cartel del cortometraje La triste figura (Contamination/Magnific)
Cartel del cortometraje La triste figura (Contamination/Magnific)
Manuel González
Manuel González

Don Quijote y Sancho pasean por los campos de La Mancha. Es una de las imágenes más recordadas de la novela de Cervantes, y el fragmento escogido por el estudio de animación Contamination para su nuevo cortometraje. Mientras el caballero de la triste figura no para de alucinar y soltar peroratas, su escudero padece los aires de grandeza de su señor y espera que el finiquito prometido se haga realidad. La escena, cómica y costumbrista, está a punto de ser interrumpida por unos inofensivos molinos -o unos amenazantes gigantes espada en mano-. Así comienza La triste figura, una de las animaciones más ambiciosas hechas con IA en España, firmada por Contamination Films, y que se estrena bajo el paraguas de Magnific Originals, el sello de la plataforma creativa malagueña con el que estrena sus propias producciones.

La Sala Equis de Madrid ha sido el lugar escogido para la premiere mundial de este cortometraje. Un acontecimiento único que ha juntado a la comunidad de creativos de la IA. No es habitual ver en pantalla grande producciones audiovisuales creadas con inteligencia artificial. El estreno tiene lugar en una sala mítica, que fue el último cine X de Madrid. Ahora reconvertido en un espacio cultural, da un salto al futuro con el estreno de este cortometraje creado con inteligencia artificial. Un aviso de que la industria audiovisual está cambiando a pasos agigantados, tanto como lo ha hecho este legendario lugar que acoge la proyección.

El cofundador de Magnific, Joaquín Cuenca, insiste en una entrevista a RTVE Noticias en que aún queda un largo camino por recorrer, “hay gente que ve la inteligencia artificial como una herramienta que ayuda a reducir costes”. Una afirmación cierta, pero que él quiere llevar más lejos, al terreno de la creatividad, “se trata de ganar en opciones, de conseguir velocidad de iteración, probar más ideas para llegar a contar algo que sea interesante”.

Una continua experimentación que lleva a Don Quijote

Javier de la Chica y Guillermo Miranda, directores del corto, llevan tiempo reflexionando sobre la creación con IA. Defienden la necesidad de una voz propia. Es una tecnología cómoda que hay que saber dominar: “Usar la inteligencia artificial es relativamente fácil. Lo complicado es conseguir tu sello personal y crear narrativas”, explica Guillermo. Han pasado de un apartado caricaturesco a un acabado más pictórico. “Aunque las estéticas sean diferentes, creo que se puede reconocer nuestro estilo en cada obra”, reconoce De la Chica. “Intentamos alejarnos de lo conocido para llegar a algo que se acerque a nosotros”, apunta Miranda.

La triste figura es una prolongación de esa búsqueda de contar algo diferente. Entremezcla el western con la fantasía oscura; los gigantes que imagina el Ingenioso Hidalgo podrían ser personajes salidos de videojuegos como Blasphemous o Dark Souls;. Mención aparte merece el carácter combativo del Ingenioso Hidalgo, que nada tiene que envidiar al cine de acción actual. Once minutos de imágenes que parecen pintura 3D en movimiento, que dan vida al delirio del protagonista. El espectador asiste a una escena mil veces interpretada (de la que ya conocemos el desenlace), pero nunca vista de esa manera tan amenazadora y cómica al mismo tiempo. Mientras, Sancho, en la lejanía, insiste a voces para que Don Quijote vuelva a su realidad menos heroica.

Este cortometraje forma parte de una antología denominada Contamination TV, varios episodios, que se estrenarán poco a poco, con un nexo común: "La evasión de la realidad, o la disociación desde un montón de ángulos diferentes. Sin duda, Don Quijote es el máximo exponente de ese movimiento”, explica Javier de la Chica. Además, ambos sentían que había una cuenta pendiente, “el cine aún no ha hecho justicia a la obra de Cervantes”. Sienten la pulsión de acabar con el aura maldita que ha rodeado a algunas adaptaciones cinematográficas de Don Quijote.

Según Guillermo Miranda, “nos pareció oportuno empezar con una historia que todo el mundo conoce, pero llevándola a nuestro terreno”. Y para conseguirlo, no solo han tirado de la IA. Han contado con la colaboración de un dibujante de storyboards, Víctor Ponce, y de referencias de personajes, expresiones y vestuario. Con ese material gráfico han dirigido el proceso hacia lo que buscaban.

Javier de la Chica y Guillermo Miranda, directores del corto La triste figura

Javier de la Chica y Guillermo Miranda, directores del corto La triste figura t

De 1.200 generaciones de imágenes a 120 planos finales

Detrás de los once minutos de animación hay mil doscientas imágenes generadas con inteligencia artificial. Solo 120 pasaron la criba. Dos meses de trabajo que han contado con un equipo de 12 personas. Un tiempo muy escaso para ese número de planos. Estas cifras ayudan a entender que esto no es escribir unas palabras y darle a un botón para que ocurra la magia.

Detrás hay un intenso trabajo de corrección y de ajustes. Controlar las expresiones (sobre todo el rostro asimétrico de Don Quijote), los movimientos, los detalles y objetos de cada escenario de un plano a otro. “La IA baja muchísimo la barrera técnica y te permite iterar a una velocidad brutal, pero ejecutar no es lo mismo que dirigir”, señala De la Chica, que, para resolver un plano en el que el caballero se incorpora apoyándose en su espada, tuvo que grabarse tumbado en el suelo como referencia actoral.

Acostumbrados a ser dos desde sus inicios, la envergadura de La triste figura ha hecho necesario ampliar el equipo, desde dobladores profesionales hasta un compositor para la banda sonora, “nosotros no somos compositores, por mucho que tengamos herramientas de IA a nuestro alcance. Tener a alguien que componga la música da un extra de calidad al acabado final”, apunta Javier de la Chica. “El cine siempre se ha creado de manera colectiva”, recuerda Guillermo Miranda, para el que esta experiencia de trabajar con más profesionales ha sido muy enriquecedora. “Hemos pasado de ser un dúo a tener una banda de rock”, resume De la Chica.

Parte del equipo del corto La triste figura tras la proyección

Parte del equipo del corto La triste figura tras la proyección t

Libertad creativa de principio a fin

“Nos han dado una libertad creativa total. Han confiado absolutamente en nuestro criterio”, afirma Guillermo Miranda. Se refiere a la colaboración con Magnific, que les ha proporcionado herramientas y recursos. “La propiedad intelectual es suya. Creemos de verdad que el que más aporta con la IA es el creativo y no la productora. Nuestra aportación aquí es secundaria”, asegura Cuenca, el cofundador de la plataforma. Quiere hacer reflexionar a la industria audiovisual de que quizás ha llegado el momento de dar una mayor parte del pastel a las mentes creativas. Y además, animar a más equipos a que afronten nuevas ideas sin las barreras económicas que impone el sector audiovisual tradicional.

Magnific (antes Freepik) ha logrado posicionarse como una de las empresas europeas de inteligencia artificial más relevantes. Con sede principal en Málaga, la empresa ha sabido cómo adaptarse a la revolución de la inteligencia artificial generativa. Es uno de los referentes mundiales cuando se habla de herramientas creativas de IA. “Ponemos a disposición de los profesionales de la televisión, el cine, la publicidad y el marketing diferentes aplicaciones para crear imágenes, vídeos, música, etc. Parte de nuestro trabajo sigue siendo enseñar a los clientes y los usuarios las posibilidades de la inteligencia artificial. El corto de Javi y Guillermo es parte de ese trabajo”, explica Joaquín Cuenca.

La ambición de crear producciones originales

Esa es la filosofía del sello Originals, la creación de producciones propias de ficción que rivalicen con los niveles más exigentes de calidad. “Queremos enseñarle al mundo que no es necesario sacrificar calidad por usar la IA, e inspirar a la gente, que entienda que pueden hacer más de lo que piensan”, aclara Cuenca. Destaca la rapidez de esta tecnología a la hora de introducir modificaciones en el propio set de rodaje, buscando al instante alternativas a fondos, vestuario e iluminación. Así es como han participado en la segunda temporada de la serie bíblica House of David, donde se ha combinado la grabación de actores reales con efectos visuales asistidos por inteligencia artificial aplicados casi en tiempo real. Un flujo de trabajo que ha requerido de especialistas audiovisuales que asesoran a los técnicos en inteligencia artificial.

A la pregunta de si el estreno del cortometraje La triste figura es la avanzadilla de algo más grande, dice que “todo es ponerse. Si un creador viene con una buena idea para una película, le respaldaremos y la haremos en formato largometraje”, asegura Cuenca. E insiste en que serán los creadores los que decidan la duración. De hecho, ya producen la serie online de fantasía The Chronicles of Bone, creada por Kavan The Kid. "Si sumamos la duración de todos sus episodios, llevamos más de dos horas de metraje. Estamos yendo a mundos y series que en longitud ya podrían competir con Hollywood”.

Fotogramas del cortometraje La triste figura

Fotogramas del cortometraje La triste figura

El debate sobre la creación artística continúa

“Hay muchas sombras y muchas cosas que hay que hablar de esta tecnología”, reconoce Javier de la Chica, que invita a que los profesionales del audiovisual se sumen al proceso de experimentación con IA. Es consciente del debate actual en la industria y de la problemática de los derechos de autor. Asuntos que tarde o temprano tendrán que solucionarse. Tanto para él como para Guillermo Miranda, cada producción es un laboratorio para probar desde estéticas hasta formas de trabajar mientras se preguntan sobre la creatividad de la inteligencia artificial. El reto para esta pareja de creativos no está en conseguir imágenes sorprendentes. Radica en “transmitir emociones. Y eso la IA sola no lo hace”, sostienen. De ahí el desafío de coger a Don Quijote y hacer olvidar al espectador de principio a fin que lo que está viendo ha sido hecho con inteligencia artificial. Misión cumplida. O no, porque parece que el público se ha quedado con ganas de más.

El cortometraje La triste figura se puede ver en YouTube.