Miguel Costas, sin chapa ni pintura: un Siniestro Total contado desde dentro
- El fundador del grupo punk y de Aerolíneas Federales publica sus memorias: ¡Esas palmas, coño!
- Costas desmonta mitos y explica por qué decidió abandonar la banda en pleno éxito
Miguel Costas, el fundador y cantante de Siniestro Total, sin olvidarnos del otro ilustre grupo que pilotó, Aerolíneas Federales, ha publicado sus memorias: ¡Esas palmas, coño! (Roca Editorial). Lo hace junto al periodista Renato Landeira en la presentación de pensamientos y hechos. Y dice que "no hay ningún motivo de peso para que ese libro exista", ni que deba "aclarar oscuros episodios" ni "tampoco es un libro terapéutico". Aunque aquí negamos un poquito la mayor.
Siguiendo una estructura inspirada en The Real Frank Zappa Book ("¿qué quieres que diga, que está copiada?"), Costas confiesa que "nunca se me pasó por la cabeza hacerme una cresta". A lo largo de sus páginas también relata diversos percances sobre el hábito consuetudinario del punk de escupir a los músicos y lanzarles objetos, que tanto sufrió, un asco anacrónico en estos días tan poco punks. ¿Existe el punk? ¿Ha cambiado de bando? Ese es otro debate, claro. Él opina: "El punk nunca dejó de ser pop tocado más rápido. No hay más misterio".
Siniestro Total en 1985 EFE
Nacido en el año 61 en el número 13 de la calle del Cristo, en Vigo, Costas proviene de una familia humilde y trabajadora que tuvo que afrontar la muerte temprana del padre. El tripitidor dejó entonces el colegio para ponerse a trabajar y recuerda como, junto a su hermano pequeño, Peón Kurtz (quizá le recuerden de Def Con Dos), escuchaban juntos en la litera de la habitación Radio 3: "¿Cómo coño iba yo a pensar entonces que, años más tarde, mi voz acabaría siendo una de sus sintonías?", leemos.
Su trascendental encuentro con Julián Hernández, el a la postre líder absoluto de Siniestro Total después, tuvo su simbolismo inverso, pues era el hijo de Doña Carmen, la profesora de Dibujo Técnico, que echó a Costas de clase una vez. Pero a Costas nadie le echó del grupo gallego que grabó Escupiré sobre tu tumba, se fue él. Con sus costas personales y económicas. Sin arrepentirse tampoco. Ni prosternarse después.
"Aquello era un piso señorial, inmenso, que ocupaba varias alturas del edificio. Estaba lleno de todo lo que importa: libros, discos y trastos increíbles traídos de vete a saber qué lugares del mundo. La casa de los Hernández Rodríguez-Cebral era un lugar alucinante en el que uno podía pasarse el día entero descubriendo pinturas, esculturas, revistas extranjeras, tebeos y fanzines, cientos de casetes y discos, instrumentos musicales y partituras…", relata su asombro ante la casa en la que se crió Hernández.
El concierto de Los Ramones en Vista Alegre
Hubo hitos e influencias, claro: el concierto de Cucharada en los Capuchinos de Vigo, los vanguardistas Rompente y, sobre todo, ver a Los Ramones en Madrid en 1980. "Muy poco después, varias bandas ya tenían su réplica española: I Don’t Wanna Walk Around With You, por Pegamoides, o I Just Want to Have Something to Do, por Los Escaparates, que más tarde serían Parálisis Permanente. Yo también, con Soy una punk, que, te avanzo, está claramente inspirada en Sheena Is a Punk Rocker. Salimos de Vista Alegre sabiendo que nuestra vida había cambiado: íbamos a tener nuestra banda de punk".
Primero fueron Mari Cruz Soriano y los que afinan su piano, se barajó Peneculo y finalmente se decantaron por Siniestro Total. "Con los años y el peso de la mística, la gente va por ahí pensando que el siniestro total de Siniestro Total fue la madre de todas las hostias, un amasijo de hierros humeantes del que salimos gateando entre llamas. Nada de eso. No fue para matarse, básicamente porque Julián, al menos en aquella época, conducía como una vieja", aclara. También desarticula algunos rumores sobre que él fuera el yonqui de los Siniestro, por ejemplo.
Matar jipis en las Cíes fue su primera canción del grupo, indeleble aquel "Ayatolá no me toques la pirola", temas hoy quizá impublicables aunque de obvia intención humorística como Hoy voy a asesinarte y que impactaron hasta a Jesús Ordovás… y reflexiona Costas: "Una vez me recriminaron por tocar ¿Qué tal, homosexual?. La gente que no entiende la ironía no entiende nada. Tengo una sobrina transexual y me parece excelente que se protejan y defiendan sus derechos. Lo que no me parece normal es tener que leer un manual de instrucciones antes de escribir o tocar una canción”.
La 'Movida Viguesa' y la cabeza de la funcionaria madrileña
En la autobiografía, con ironía y/o crudeza, se detalla cómo fue su mítico primer concierto en el Cine Salesianos de Vigo en 1981, el despido del no menos mítico cantante Germán Coppini (Costas asumiría el micro), la irrupción de Siniestro en las listas de superventas (el primer grupo de punk en hacerlo en España), el nacimiento de Aerolíneas Federales, su funesta lesión en el hueso calcáneo del pie, el teloneo a Madonna, etcétera, etcétera. No vamos a saquear el jugoso anecdotario de un memorial equilibrado, contundente cuando toca.
Siniestro Total, en 1989, durante su actuación en la fiesta del Partido Comunista de España EFE/Sanjurjo
Mención aparte merece el ‘entierro’ en 1986 de la llamada 'Movida Viguesa', aquel movimiento cultural liderado por Siniestro, Aerolíneas, Os resentidos o Semen Up y que se hermanó con la 'Movida Madrileña' en un fin de semana en Vigo. Allá fueron con dinero público gallego Jaime Urrutia, Ouka Leele, el Hortelano, Carlos Berlanga o Alaska, entre otros. Costas recuerda: "Lo que ocurrió en aquel expreso nocturno Madrid-Vigo solo lo saben ellos. O lo que quede de sus neuronas". Y el final de fiesta sangriento, con un Fabio McNamara pasadísimo que lanzó un vaso que "estalló en la cabeza de una funcionaria madrileña". Siniestro parcial.
Marcharse cuando tienes más éxito
"No me digas nada, ya lo sé. En buena medida, has llegado a este libro con la idea de hurgar en los detalles de mi salida de Siniestro Total", se escribe. Costas abandonó el grupo en 1984. "¿Qué tiene que pasar para que uno de los fundadores decida largarse justo en el momento de mayor éxito?", lanza. Tras la grabación en Tennessee (Estados Unidos) del Made in Japan había intuido que querían convertirse en una banda más de blues, soul, funk, rhythm & blues… "salsas en las que yo no iba a mojar pan". También se creó un subgrupo de versiones llamado Os Subxenios, en el que Costas se negó a participar, pues sospechaba de él y lo veía como un entrenamiento. Tampoco las relaciones de los otrora amigos eran nada más ya que trabajo y punto.
No obstante, y sin dejar de subrayar que Hernández es un letrista brillante, se alinea con Coppini en señalar su hipertrofia rectora en el “condominio”, palabra textual, pues Costas incluso vendió su parte después. Al marcharse, y ya tampoco sin Coppini ni Torrado, en su opinión, "Siniestro Total había culminado su mutación. El problema era que había sobrevivido a demasiados siniestros totales… Y, cuando sobrevives a todos, acabas creyéndote inmortal". Cree que "la ironía es que Siniestro Total, aquel grupo nacido del caos, acabó domesticando su propio siniestro. Controlado. Previsible. Inofensivo. Un siniestro total sin siniestros".
Además de los diversos proyectos musicales y no, como el pub Zimbabwe o trabajar de técnico informático a posteriori a todo el pelotazo con Siniestro, creó Los Feliz y volvió en solitario también, y tuvo que afrontar duros momentos personales. Como su madre con él, no quiere que sus hijos, que tienen su grupo, The Riggos, se dediquen a la industria musical. "Este negocio sigue siendo un ritual de presencias, tropezones y copas de vino en la mano”... ¿Y el arte?, preguntó nadie.
Hernández y Costas durante el concierto de despedida en el Wizink Center de Madrid EFE / Miguel Osés
Igualmente, Costas observa que "la etapa de Ante todo: mucha calma fue lo más grande de Siniestro Total. Aquel verano de 1992, en Sevilla, éramos el mejor grupo de rock de España. Si hubiésemos seguido por esa senda, estoy convencido de que habríamos acabado siendo el mejor grupo de rock español de siempre". En el concierto de 40 aniversario (titulado '40 años sin pisar la Audiencia Nacional') y también, a la vez, de despedida, en 2022, en Madrid, solo allí y no en Vigo, y en el que participó Costas, no lo presentó Anton Reixa ni dijo aquello de su primer show: "¡Hey, directamente chegados de Irán, música celta, esquizo-rock, Siniestro Total!".
Un año después, Costas se volvió viral. Citó en redes un recorte de una entrevista de Alaska de 2001 en la que la reina de la Movida decía: "Los Siniestro Total eran unos paletos de pueblo". Y Costas le replicó con dos décadas de retraso: "Soy pueblerino total, vivo en la Galicia rural rodeado de vacas y de mis 379 canciones compuestas y a mucha honra. Viva mi pueblo".
Y deja caer algo en el libro que sobrevuela los mares del tiempo: "Con Siniestro hay canciones que nunca se grabaron, pero se quedaron en la cabeza. De tanto en cuanto, aún tarareo alguna. Es mi álbum de música secreto, al que solo yo tengo acceso".